El acusado permanecía en libertad desde el inicio de la instrucción, después de que el juez que intervino inicialmente descartara imponerle una medida cautelar al considerar que no existía riesgo concreto de fuga. Más de dos años después de los hechos, esa decisión ha quedado en entredicho: el procesado no acudió a la última vista y las autoridades no han logrado localizarlo. La prensa italiana apunta a que podría haber regresado a Túnez, aunque esta hipótesis no ha sido confirmada.
La Fiscalía reconstruyó los hechos a partir del testimonio de la víctima, una mujer de unos 40 años que salió a correr por un parque municipal de Luserna San Giovanni durante la tarde del 29 de junio de 2024. Según ese relato, un hombre la sorprendió por detrás, la inmovilizó y la agredió sexualmente. Durante el forcejeo, la mujer mordió con fuerza al agresor en un brazo, un gesto que resultaría determinante para su posterior identificación. En la pelea, el hombre cayó sobre ella y le provocó graves fracturas en las piernas.
Uno de los agentes que acudió al lugar declaró ante el tribunal que la víctima no podía mantenerse en pie cuando llegaron los servicios de emergencia. La mujer permaneció hospitalizada, se sometió a dos operaciones quirúrgicas y durante aproximadamente un año solo pudo desplazarse con muletas.
Poco después de los hechos, los Carabinieri localizaron cerca del parque a un hombre que caminaba junto a su pareja y presentaba una herida compatible con una mordedura en el brazo. Los agentes advirtieron además que se mostraba nervioso durante la identificación, lo que motivó que las pesquisas continuaran en su domicilio. Allí, según la reconstrucción publicada por Corriere della Sera, el sospechoso rompió a llorar y entregó a los investigadores una camiseta roja que habría llevado durante la agresión, prenda que coincidía con la descripción aportada por la víctima.
Trasladado a dependencias policiales, el hombre habría reconocido su responsabilidad en los hechos, según las informaciones recogidas en la causa. Pese a ese reconocimiento, el juzgado no adoptó ninguna medida que le impidiera abandonar el país mientras avanzaba el proceso.
Colaboración y ausencia de antecedentes
La decisión de mantener al acusado en libertad se apoyó, según los medios italianos, en su colaboración con las autoridades, la ausencia de antecedentes penales, el hecho de que no hubiera sido detenido en flagrante delito y la valoración de que no existía un peligro concreto de fuga. Esa valoración inicial ha quedado desmentida por los hechos: el acusado no compareció ante el Tribunal de Turín y las fuerzas de seguridad investigan ahora si ha salido de Italia.
El marido de la víctima relató durante el juicio las consecuencias que la agresión ha tenido sobre toda la familia. La hermana de la víctima explicó, por su parte, que la mujer había sido siempre una persona fuerte, pero que «nada volvió a ser igual» después de lo ocurrido.
«Sufrió muchísimo», declaró el marido de la víctima durante el juicio celebrado en el Tribunal de Turín.
El derecho procesal italiano permite continuar el juicio en ausencia del acusado cuando este, debidamente citado, no comparece, un mecanismo que en España regula la propia Ley de Enjuiciamiento Criminal con límites de pena. El proceso sigue así su curso y la Fiscalía deberá formular sus peticiones en las próximas vistas, mientras las autoridades italianas mantienen abierta la investigación sobre el paradero del procesado, sin que se haya confirmado si ha regresado a Túnez.


