El anuncio llega apenas tres semanas después de que Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia firmaran, en los márgenes de la Asamblea General de la ONU, un acuerdo de seguridad alcanzado tras meses de tensión por las amenazas previas de Trump de anexar la isla ártica por la fuerza. El documento fue rubricado en una ceremonia con la presencia del propio Trump, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, y el primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen.
Ese pacto otorga a Washington una presencia militar permanente en el territorio autónomo danés y vetaría el acceso de Rusia y China a la isla, mientras preserva formalmente la soberanía de Dinamarca y el derecho de autodeterminación groenlandés. El esquema recuerda a otros acuerdos de bases extranjeras que Estados Unidos ha negociado con aliados estratégicos, aunque en este caso el trasfondo fueron amenazas explícitas de invasión, algo inédito entre socios de la OTAN en las últimas décadas.
En su mensaje de este miércoles, Trump sostuvo que expertos consideran que las reservas de crudo de Groenlandia son "mucho más grandes que casi las de cualquier territorio en cualquier lugar del mundo", aunque no detalló la fuente de esa estimación ni ofreció cifras concretas de volumen o inversión prevista para los trabajos de exploración.
El mandatario vinculó el proyecto energético con un argumento de seguridad hemisférica. Según escribió, la posición geográfica de la isla la vuelve "insuperable" para fines de defensa tanto ofensiva como defensiva de Estados Unidos y sus aliados europeos.
"Cualquier ataque futuro sobre Estados Unidos tendrá que pasar por Groenlandia, donde nuestra Defensa derribará sistemáticamente drones, misiles o cualquier otra forma de armamento todavía no concebido. ¡Nos da tiempo, localización y campo visual como ningún otro sitio en el mundo!", escribió Donald Trump, presidente de Estados Unidos, en Truth Social.
El interés de Trump por Groenlandia no es nuevo: durante su primer mandato (2017-2021) ya exploró la posibilidad de que Estados Unidos adquiriera la isla, propuesta que entonces fue rechazada por Copenhague y por el gobierno autónomo groenlandés. A principios de este año, la insistencia del mandatario y la amenaza de una eventual ocupación militar generaron fricciones abiertas con Dinamarca y con el resto de socios de la Alianza Atlántica. En septiembre, el entonces anunciado despliegue climático internacional dominaba otros frentes europeos, como las protestas por los liceos en Francia.
El acuerdo trilateral firmado en septiembre en Nueva York se interpretó como una fórmula intermedia: Washington obtiene bases permanentes y capacidad de exclusión frente a Moscú y Pekín, mientras Dinamarca conserva la soberanía nominal sobre el territorio. El anuncio de este miércoles sugiere que ese marco servirá también como plataforma para el desarrollo de recursos naturales en la isla.
"La exploración masiva de petróleo, gas y mineral se está preparando para comenzar en nuestra nueva y bella Groenlandia!", escribió Trump en el mensaje que difundió este miércoles, en el que no precisó plazos ni las empresas que participarían en los trabajos.
