La discrepancia en las cifras volvió a repetirse: entre 161,500 y 480,000 personas marcharon este martes por las calles francesas, según el gobierno y los organizadores, respectivamente. La brecha entre ambas versiones se mantiene desde que arrancó la ola de movilizaciones a finales de septiembre, cuando los organizadores hablaron de 450,000 manifestantes en una sola jornada y las autoridades redujeron la cifra a 266,000, en lo que se ha descrito como una de las mayores protestas estudiantiles en Francia desde mayo de 1968.
El ministro de Educación francés, Édouard Geffray, interpretó la comparación entre ambas semanas como un reflejo de desgaste en la movilización. "Estamos más bien ante una disminución de la movilización", declaró el funcionario, quien informó que las autoridades cerraron de manera preventiva unos 200 de los 3,700 liceos que existen en el país como medida ante los bloqueos anunciados para la jornada.
París concentró de nuevo el mayor número de manifestantes, con 41,500 personas según cifras del Ministerio del Interior francés. La marcha parisina no estuvo exenta de incidentes: se registró el incendio de un automóvil y enfrentamientos puntuales entre integrantes de grupos radicales conocidos como black bloc y los cuerpos policiales, que emplearon gas lacrimógeno, pirotecnia y cañones de agua para dispersar a los manifestantes, particularmente en la plaza Vauban y sus inmediaciones.
Las marchas también convocaron a miles de personas en Marsella, Lyon y Nantes, con incidentes y desórdenes urbanos registrados en otros puntos del país, entre ellos Rennes, donde se produjo el incendio de un liceo. El saldo acumulado desde el inicio de las protestas asciende a más de 200 estudiantes, 800 policías y 147 miembros del personal educativo heridos, de acuerdo con cifras de las autoridades francesas, que además abrieron 36 investigaciones internas contra agentes por presuntos hechos de violencia.
Greta Thunberg en Saint-Denis
En el liceo Paul Éluard de Saint-Denis, al norte de París, uno de los epicentros de la movilización, los estudiantes contaron desde primera hora de la mañana con la presencia de Thunberg, quien se dijo "enormemente orgullosa" de la lucha estudiantil y cargó contra el estado de la inversión educativa en el país.
"Nos están robando nuestro futuro y, como hemos podido comprobar aquí, las escuelas no reciben las inversiones que necesitan. Esto envía un mensaje a los jóvenes: 'en nuestra sociedad, ustedes no son una prioridad'", declaró Greta Thunberg, activista climática sueca, en el liceo Paul Éluard de Saint-Denis.
La movilización, de carácter mayormente estudiantil aunque respaldada también por sindicatos de docentes y generalistas, comenzó a finales de septiembre con bloqueos en institutos para denunciar el deterioro de las condiciones en los centros educativos franceses, desde la falta de personal hasta la insuficiencia de recursos materiales en los planteles. Las autoridades no han rebatido el fondo del diagnóstico, pero sí han cuestionado la intensidad y el ritmo de los bloqueos.
El líder de la organización estudiantil USL, Ryad Rani, llamó al inicio de la marcha parisina a sumarse a la protesta convocada para el sábado contra la carestía de la vida, en un intento por ampliar el alcance del movimiento más allá del ámbito estrictamente educativo.
"No bajaremos los brazos", afirmó Ryad Rani, líder de la organización estudiantil USL, al inicio de la marcha en París.
Calendario sensible para Macron
El calendario resulta especialmente delicado para el gobierno francés: la semana de movilizaciones precede a 15 días de vacaciones escolares de otoño, lo que podría marcar una pausa forzosa en los bloqueos estudiantiles, aunque existe el riesgo de que las protestas educativas confluyan con el descontento social más amplio que se expresará el sábado. Se trata, además, del último año de mandato del presidente centroderechista Emmanuel Macron, un periodo marcado por la inestabilidad parlamentaria y la dificultad para articular mayorías estables en la Asamblea Nacional francesa.
Macron pidió que las protestas se desarrollen "en calma, con orden y respetando tanto las personas como los bienes", y acusó al partido de izquierda radical La Francia Insumisa, liderado por Jean-Luc Mélenchon, de querer "aprovecharse" de la ira de los jóvenes. La movilización se inscribe en un ciclo de descontento comparable al que Francia vivió con los chalecos amarillos a partir de noviembre de 2018, cuando una protesta por el costo de la vida derivó en el mayor desafío social al mandato de Macron hasta entonces.
El antecedente de mayo de 1968 sobrevuela el actual ciclo de protestas no solo por el volumen de manifestantes, sino por la combinación de demandas estudiantiles con un malestar social más amplio. Aquella movilización, iniciada en las universidades parisinas, desembocó en una huelga general que paralizó al país y precipitó la crisis política del gobierno del general Charles de Gaulle. Thunberg, que se hizo conocida mundialmente por las huelgas climáticas estudiantiles que impulsó desde 2018, trasladó ahora ese repertorio de protesta juvenil a las aulas francesas.