El obstáculo final resultó inesperado. Bushby esperaba cruzar a pie un pasillo del túnel bajo el Canal de la Mancha, pero no recibió autorización para hacerlo, según explicó. Ante la negativa, decidió nadar unos 30 kilómetros entre Calais y Dover, un tramo que, según reconoció, "odia".
"Pensábamos que teníamos permiso para nadar" hasta Reino Unido, "pero en realidad no", dijo Karl Bushby, exparacaidista del ejército británico, a la agencia AFP.
El aventurero se describió en un estado de "semipánico" ante el trámite administrativo pendiente, y confesó que espera resolverlo antes del 1 de octubre, ya que después, según indicó, "será demasiado tarde" por razones meteorológicas para intentar el cruce a nado.
La travesía comenzó en noviembre de 1998, cuando el entonces joven exmilitar se impuso dos reglas que ha mantenido durante 28 años: no utilizar ningún medio de transporte para avanzar y no regresar a su hogar, cerca de Hull, en el norte de Inglaterra, antes de completar el recorrido caminando o nadando. El objetivo, según relató, era demostrarle al mundo que la hazaña "era posible".
El recorrido no ha sido continuo. Bushby lo ha interrumpido en varias ocasiones a lo largo de tres décadas, principalmente por trabas administrativas. Rusia le negó durante años una visa luego de que cruzara a pie, junto con un compañero estadounidense, el estrecho de Bering que separa Alaska del Lejano Oriente ruso, un hito que, según afirmó, "nadie había hecho antes que ellos".
Entre los trámites de visado, la crisis financiera de 2008 y la pandemia de covid-19, el aventurero calcula que ha perdido unos 14 de sus 28 años de viaje. Durante esas pausas forzadas vivió en países como México y, una vez resuelta cada situación, retomaba la ruta exactamente en el punto donde la había dejado, según relató.
Con la costa inglesa a la vista, Bushby recordó con nostalgia el inicio de la aventura, el ascenso por los Andes y el paso por el Darién, uno de los tramos más exigentes del recorrido entre Sudamérica y Centroamérica. La selva darienista, frontera natural entre Colombia y Panamá, es una de las rutas migratorias más peligrosas del continente. "Luego uno envejece y se convierte en algo así como un trabajo", agregó el británico, protagonista de un documental en preparación.
Una vez concluido el viaje, Bushby planea dedicarse a ese documental y a dar conferencias, antes de reincorporarse, según sus propias palabras, "al mundo de los adultos" para "encontrar un trabajo" y "ganarse la vida". Consultado sobre qué haría si el Canal de la Mancha resultara infranqueable, respondió: "Entonces, viviré en Francia hasta el final de mis días".