Según el relato oficial difundido por el consistorio a través de redes sociales, los servicios de emergencia trasladaron a siete personas heridas al centro médico Hennepin Healthcare. Una de ellas falleció posteriormente en el hospital, mientras que otra persona murió en el propio lugar de los hechos, elevando el balance total a dos fallecidos, sin contar al tirador.
Entre los heridos figuran tres agentes del Departamento de Policía de Minneapolis (MPD), dos de ellos por arma de fuego. El Ayuntamiento precisó que uno de los agentes sufrió una herida de bala en una pierna que no compromete su vida, mientras que otro estaba siendo intervenido quirúrgicamente en el momento del comunicado. Al tercer agente se le practicaban pruebas para evaluar el alcance de una lesión que, según las autoridades municipales, tampoco revestiría especial gravedad.
La secuencia de la intervención policial, descrita por el propio Ayuntamiento, resultó especialmente tensa. Los primeros agentes enviados al aviso se encontraron ya con víctimas en el interior del edificio y, mientras evaluaban la situación, escucharon nuevos disparos procedentes de una planta superior. «Los agentes siguieron el sonido de los disparos hasta una planta superior del edificio. En esa planta, los agentes se encontraron con una neblina que limitaba considerablemente su visibilidad», relató el consistorio, un factor que complicó la localización del agresor y de las víctimas.
El sargento de policía Garrett Parten, en declaraciones recogidas por la cadena estadounidense NBC, indicó que ni la identidad del tirador ni el motivo del ataque han sido esclarecidos por el momento. Tampoco se ha aclarado públicamente cómo se produjo la muerte del agresor ni si fue abatido por los agentes, un extremo que las autoridades no confirmaron a la espera de completar las diligencias iniciales.
El Ayuntamiento de Minneapolis aseguró que la zona del centro de la ciudad había quedado asegurada y que «en estos momentos no existe ninguna amenaza para la población». La investigación de tiroteos con víctimas múltiples en Estados Unidos suele combinar el trabajo de la policía local con el apoyo del FBI, agencia federal habitualmente implicada en el peritaje de la escena y en el análisis balístico en sucesos de esta naturaleza.
Un fenómeno estructural en Estados Unidos
El suceso se enmarca en una serie recurrente de tiroteos masivos en Estados Unidos, vinculada al marco legal que regula la tenencia de armas, amparado en la Segunda Enmienda de la Constitución estadounidense de 1791. La Segunda Enmienda reconoce el derecho a poseer y portar armas, y su interpretación amplia por parte del Tribunal Supremo ha limitado el margen de las restricciones federales, dejando buena parte de la regulación en manos de los estados.
Minnesota, estado del medio oeste estadounidense con capital en Saint Paul y cuya ciudad más poblada es precisamente Minneapolis, ha sido escenario en los últimos años de episodios de fuerte repercusión nacional relacionados con la actuación policial. El más conocido es la muerte de George Floyd en mayo de 2020 a manos de un agente en esta misma ciudad, que desató protestas masivas contra la violencia policial en todo el país. El nuevo suceso, de naturaleza distinta, vuelve a situar el foco sobre la seguridad en el centro urbano de Minneapolis.
El debate político sobre el control de armas se ha reavivado periódicamente en Washington tras episodios de este tipo, sin que hasta la fecha se hayan aprobado reformas sustanciales a nivel federal. En ese debate se enfrentan, de un lado, los sectores partidarios de mayor regulación —tradicionalmente asociados al Partido Demócrata y a organizaciones civiles— y, de otro, quienes defienden la tenencia de armas como derecho constitucional, entre ellos la Asociación Nacional del Rifle (NRA) y sectores republicanos.
A la espera de que las autoridades de Minneapolis ofrezcan datos definitivos sobre las víctimas, la identidad del atacante y las circunstancias exactas del tiroteo, se prevé que tanto el gobierno estatal de Minnesota como el federal, a través del FBI, aporten en las próximas horas detalles adicionales sobre el agresor y el origen del ataque. El caso se suma a la lista de sucesos que en Estados Unidos combinan víctimas civiles con agentes de policía heridos, un patrón que en los últimos años ha llevado a distintos departamentos policiales del país a reforzar sus protocolos de respuesta rápida ante tiradores activos en entornos urbanos.


