Los manifestantes exigieron inversión, declaratoria de alerta sanitaria, sistemas de potabilización confiables y transparencia de las autoridades. Algunos cargaban frascos llenos de agua café; otros portaban mascarillas y vestimenta de protección ambiental. "El agua es un derecho, no un privilegio", decía otro de los carteles de la marcha en la capital de Jalisco.
La crisis no es nueva: los primeros reportes de deterioro en la calidad del agua datan de 2019 y se agravaron en los últimos meses hasta detonar la movilización. Vecinos de la zona metropolitana han descrito urticaria, dermatitis y ardor en los ojos al lavarse la cara, además de tener que bañarse y lavar los platos con agua embotellada.
El Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario analizó en julio 184 muestras en 90 colonias y encontró que el 93% carecía de cloro residual, con indicios de coliformes en cuatro puntos y presencia de plomo, mercurio y aluminio. Una actualización divulgada en octubre, con 256 muestras en 110 colonias, detectó plomo en 32 puntos, mercurio en 17 y coliformes fecales en seis. El Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente halló ausencia de cloro en 41 de 42 muestras.
Un canal con descargas residuales
El gobernador de Jalisco, Pablo Lemus Navarro, del partido Movimiento Ciudadano, reconoció que la ciudad vive una crisis de agua "como nunca antes" y anunció un plan de racionamiento mientras avanza la construcción de un nuevo módulo de potabilización en Miravalle. El esquema dejará de usar el canal Las Pintas, por el que circula una cuarta parte del agua que consume Guadalajara y donde se concentran las descargas de aguas residuales; el sistema de turnos, que prioriza la calidad sobre la cantidad, puede extenderse entre seis meses y dos años. Lemus Navarro atribuyó además parte de los disturbios a "400 encapuchados".
La presidenta Claudia Sheinbaum condenó la actuación policial, exigió explicaciones al gobierno estatal y descartó la privatización del servicio como salida a la crisis.
"El asunto es ponerse de acuerdo para ayudar a resolver el problema", dijo la presidenta Claudia Sheinbaum, al proponer una mesa de diálogo entre autoridades locales y federales.
El Lago Chapala y el río Lerma
El 65% del agua que llega a Guadalajara procede del Lago Chapala, la mayor reserva de agua dulce del país, cuya potabilizadora data de 1956 y fue renovada en 1978. El lago se abastece del río Lerma, que arrastra contaminación industrial desde Toluca; entre el 60% y el 80% de los ríos mexicanos están contaminados, según distintos monitoreos. El Instituto de Limnología de la Universidad de Guadalajara detectó además microalgas productoras de microcistina, una toxina potente, en las aguas de Chapala.
Las autoridades sanitarias sostienen que no existe alerta sanitaria formal y afirman haber registrado un único hallazgo de exceso de cloro entre 270 muestras, sin aumento atípico de enfermedades; en julio, sin embargo, recomendaron no beber agua de la llave. El Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado, principal blanco de las quejas, reconoce 180 colonias afectadas, muy por debajo de las 475 que reportan los estudios independientes.
Andrea Bizberg, asesora regional de C40 Cities y experta medioambiental, señaló que la opacidad oficial impide dimensionar el problema. "No sabemos cuánta agua se está extrayendo, no sabemos la trazabilidad del consumo y tampoco sabemos qué tan contaminada está el agua", afirmó, y agregó que "sabemos que el agua está muy contaminada, pero no se están haciendo los análisis necesarios para ver qué tiene esa agua". Bizberg estima en casi un millón las personas afectadas por el desabasto, aunque la prensa local sitúa la cifra en el doble.
México ocupa el puesto 26 entre 164 países más propensos a crisis hídricas, según el World Resources Institute, y es el segundo peor ubicado de América Latina tras Chile; el país consume hasta el 80% del agua disponible cada año, con marcadas brechas regionales. José María Nava Townsend, académico de la Universidad Iberoamericana, atribuyó la raíz del problema a la falta de planeación urbana. "El desarrollo urbano en las ciudades no se dio a través de un proceso de planificación, sino de oportunidad de bien raíz. No se piensa primero en el sistema de suministro y luego en el desarrollo, sino que se hace el desarrollo", dijo.
