El retorno del rey se estrenó en diciembre de 2003 como cierre de la trilogía basada en la obra de J.R.R. Tolkien y logró un pleno absoluto: ganó las 11 categorías a las que optaba, incluidas mejor película y mejor director. Esa cifra solo la comparten en la historia de la Academia Ben-Hur (1959) y Titanic (1997), y ningún filme posterior la ha igualado en más de dos décadas.
«En realidad, lo que sucedió fue que los miembros de la Academia reservaron sus votos más importantes para premiar la trilogía en su conjunto», explicó Jackson en una rueda de prensa durante el certamen, en referencia a que las dos primeras entregas, La comunidad del anillo (2001) y Las dos torres (2002), obtuvieron reconocimiento técnico pero mucho más modesto en los grandes apartados.
El cineasta insistió en que la comparación con su propio pasado no le genera presión. «¿Qué me importa si la gente dice eso? Mucha gente hace películas a lo largo de su carrera y no alcanza este nivel de éxito, así que estoy muy orgulloso de que haya sucedido. Y estoy muy orgulloso de las cifras que logró, porque no las habíamos visto en unos 20 años», declaró durante la masterclass.
La Palma de Honor que Cannes le concedió este año reconoce tanto su trilogía original como su posterior incursión en El hobbit, con la que Jackson volvió a rodar en Nueva Zelanda, empleando la Tierra Media como plató y consolidando una industria audiovisual local que sigue dando empleo a técnicos del país.
El legado financiero y artesanal de la trilogía
Más allá del palmarés, la trilogía original recaudó 2.917 millones de dólares en taquilla mundial, de los que 1.119 millones corresponden solo a El retorno del rey, según las cifras de recaudación acumuladas por la distribución. La saga se sitúa así entre las más rentables de la historia del cine, en una época previa al dominio absoluto de los efectos generados por ordenador que caracteriza al Hollywood actual.
El precedente más cercano a un fenómeno de esa magnitud, antes de la propia trilogía de Tolkien, fue Titanic, de James Cameron, que en 1998 igualó el récord de 11 Oscar y se mantuvo durante años como la película más taquillera de la historia. Que solo tres títulos hayan alcanzado esa cifra en casi siete décadas de premios explica el carácter casi mítico que la industria atribuye a ese número. La diversificación de los últimos años, con estatuillas a la mejor película para producciones de presupuesto medio o internacional, hace estadísticamente más improbable que una sola cinta vuelva a arrasar en tantas categorías simultáneamente.
El regreso de la Tierra Media a la gran pantalla
Desde 2018, Jackson se ha dedicado principalmente al documental, con títulos como Ellos no envejecerán (2018), sobre la Primera Guerra Mundial, y varios proyectos centrados en The Beatles, entre ellos una miniserie, un concierto y un videoclip sobre el grupo de Liverpool. Su regreso al universo de Tolkien llegará como productor, y no como director, en dos nuevas producciones.
La primera, La caza de Gollum, llegará a los cines el 17 de diciembre de 2027. La segunda, titulada provisionalmente The Lord of the Rings: Shadow of the Past, plantea una secuela inédita protagonizada por los hobbits, ambientada quince años después de la marcha del personaje encarnado por Elijah Wood, sin fecha de estreno confirmada.
El propio Jackson no ha detallado hasta ahora el alcance de su implicación en cada proyecto, más allá de su papel como productor. Con el estreno de La caza de Gollum fijado para dentro de más de un año, la industria del cine fantástico observará si el regreso a la Tierra Media logra reconectar con el público sin Jackson tras las cámaras, un ejercicio que medirá si el legado de la trilogía original puede sostenerse más allá de la autoría de su creador.

