Ordaz se formó en el fútbol salvadoreño como una de las figuras jóvenes más destacadas antes de dar el salto a la MLS con el club de Los Ángeles, en una de las transferencias de mayor perfil de un jugador cuscatleco hacia el fútbol estadounidense. Su llegada se produjo en un contexto en el que la Liga GanaPlay ha buscado consolidarse como plataforma de proyección internacional para sus canteranos.
Según lo divulgado, el atacante habría entrado en la etapa final de negociaciones con el D.C. United, franquicia con sede en Washington que compite en la Conferencia Este de la MLS. El interés del club capitalino respondería a la necesidad de reforzar su ofensiva, mientras que para Ordaz supondría la oportunidad de sumar minutos que no habría logrado consolidar en su etapa angelina.
El LAFC, fundado en 2014, se ha situado entre los equipos de mayor inversión de la MLS y ha competido de forma recurrente por los máximos honores de la liga, lo que se traduce en una alta exigencia por los espacios en su plantilla titular. Esa competencia interna habría limitado las oportunidades del delantero salvadoreño para asentarse como fijo, un factor que, de confirmarse el interés del D.C. United, habría pesado en la decisión de buscar una salida.
La MLS opera bajo un sistema de tope salarial y mecanismos de transferencia interna entre franquicias que regulan este tipo de movimientos, distintos a los del mercado europeo o sudamericano. Un traspaso entre el LAFC y el D.C. United debería ajustarse a esas normas, que contemplan el tope salarial y posibles compensaciones económicas o en órdenes de draft entre ambos clubes.
Un fenómeno de exportación de talento
El caso de Ordaz se suma a la lista de futbolistas salvadoreños que han probado suerte en el fútbol estadounidense en la última década, un movimiento vinculado a la exposición que dan torneos de la Concacaf como la Copa Oro, donde jugadores centroamericanos han captado la atención de clubes de la MLS. La migración de talento salvadoreño hacia ligas extranjeras ha sido leída como un termómetro del desarrollo futbolístico nacional, en un país donde la Liga GanaPlay continúa afinando su modelo de proyección de jugadores.
La posible transferencia se produce en un año en que la Selecta ha mantenido a varios de sus futbolistas en ligas extranjeras como referentes de cara a sus próximos compromisos. La Federación Salvadoreña de Fútbol (FESFUT) no se ha pronunciado sobre este movimiento en particular, aunque de manera reiterada ha señalado su interés en que las figuras nacionales acumulen experiencia en competiciones de mayor exigencia como la MLS.
La proyección internacional del país no se limita al fútbol de once: El Salvador ha buscado posicionarse a través de otras disciplinas, como el surf en Surf City y el fútbol playa, ambas con reconocimiento de sus respectivas federaciones internacionales. En ese marco, el seguimiento de los jugadores nacionales en el extranjero conserva una relevancia particular por la visibilidad que aporta al país fuera de sus fronteras.
De confirmarse la salida de Ordaz, el LAFC debería definir un reemplazo en su ataque antes del cierre de la ventana de transferencias de mediados de temporada en la MLS, periodo que suele concentrar los movimientos estratégicos de los equipos que buscan reforzarse para la recta final del calendario regular. La operación permanece sujeta a un pronunciamiento oficial de alguno de los dos clubes, que hasta ahora no se ha producido a través de sus canales institucionales.

