Qué dijo exactamente
Morant acusó a Feijóo de "dibujar" un futuro "cada vez más parecido a esos gobiernos criminales como el de Hitler". La ministra —que es también líder del PSOE valenciano— enmarcó la frase en la condena de los insultos racistas sufridos por jugadores de la selección como Lamine Yamal y reclamó al PP que se sumara a ese rechazo.
La réplica del PP
La dirección nacional del PP respondió que la comparación "cruza una línea inaceptable" y exigió a Morant que "rectifique de inmediato". Para los populares, equiparar a un adversario político con Hitler retrata a quien lo dice, no a quien lo recibe.
El contexto: presupuestos valencianos y el pacto con Vox
La comparación no fue un exabrupto suelto. Morant criticaba el acuerdo entre PP y Vox sobre los presupuestos de la Comunidad Valenciana y alertaba del peligro de políticas que, a su juicio, alimentan el racismo y la exclusión. La analogía nazi llegó dentro de un ataque calculado al eje PP-Vox, no en una respuesta improvisada.
Una escalada que no es nueva
La comparación con Hitler es munición recurrente en el debate español, y la manejan los dos bloques. Cada vez que un dirigente recurre a la analogía nazi, el adversario reclama rectificación y el ciclo se repite sin coste real para nadie. El desgaste lo paga la calidad del debate público, que se degrada un peldaño más con cada equiparación.
Por qué El Hemiciclo lo cuenta así
Aquí no hay delito ni causa judicial: hay una frase pública, grabada y verificable, y una exigencia de rectificación igual de pública. El dato es la cita; la valoración, del lector. Reproducimos la frase completa y su contexto para que nadie tenga que fiarse del recorte de un titular ajeno.
La pregunta de fondo
¿Ayuda a combatir el racismo comparar al líder de la oposición con Hitler, o lo banaliza? Esa es la discusión que la propia Morant abre al enlazar su denuncia del odio con la analogía más gastada de la política. Quien invoca a las víctimas del nazismo para un rifirrafe presupuestario corre el riesgo de trivializar precisamente lo que dice defender.
Qué viene ahora
El PP mantiene la exigencia de rectificación; el PSOE, de momento, no ha desautorizado a su ministra. En un cierre de curso sin grandes votaciones que muevan el marcador, la batalla vuelve a librarse en el terreno del lenguaje, que es donde más barato sale pegar y más caro sale rectificar.


