Taffarel, quien visitaba casi a diario al ídolo del fútbol argentino, relató ante el tribunal que Maradona "no se levantaba de la cama, no quería comer, no quería bañarse, no quería higienizarse" en sus últimas semanas de vida. Según su declaración, el exjugador presentaba edemas visibles, particularmente en las piernas, un cuadro que el masajista dijo haber advertido al entorno médico del astro.
El testigo aseguró haber insistido en que el equipo de salud debía tener una presencia más constante junto al paciente, "todos los días", según se escuchó en un mensaje de audio reproducido durante la audiencia. "Yo manifestaba situaciones que veía en él y no veía un accionar concreto o una resolución rápida", declaró Taffarel, en uno de los señalamientos centrales contra el equipo médico procesado.
El masajista relató además un episodio ocurrido el 24 de noviembre de 2020, un día antes de la muerte de Maradona, cuando le sugirió que se levantara de la cama para tomar mate. Según su testimonio, el exfutbolista respondió: "No quiero nada, Taffita, ya está". Ante la pregunta de qué quería decir con esa frase, Maradona habría contestado: "Nada, ya está".
En la misma audiencia declaró el enfermero Ricardo Almirón, uno de los siete profesionales de salud imputados en la causa, quien respondió únicamente a las preguntas de su propio abogado y se abstuvo de contestar a las demás partes del proceso, en ejercicio de su derecho de defensa dentro del procedimiento penal argentino.
Almirón indicó que, al revisar los signos vitales del exastro en las semanas previas a su muerte, detectó una "leve taquicardia" y que en varias jornadas Maradona se encontraba "sin apetito". El enfermero relató que la noche anterior al fallecimiento le realizó un control con oxímetro que arrojó un 98% de saturación, junto con la mencionada taquicardia leve.
Según el testimonio de Almirón, vio a Maradona dirigirse al baño alrededor de las dos de la madrugada del 25 de noviembre de 2020 y abandonó la vivienda a las 6:30 de la mañana de ese mismo día. Antes de retirarse, dijo haber comprobado "sigilosamente" que el exfutbolista descansaba en buena forma, con una respiración rítmica y buenos movimientos torácicos.
Uno de los puntos de mayor controversia en el proceso judicial es la determinación de la hora de la muerte de Maradona. Una pericia inicial situó el fallecimiento cerca del mediodía del 25 de noviembre de 2020, mientras que una junta médica posterior identificó signos compatibles con una agonía prolongada de varias horas, sin que exista consenso entre los peritos sobre la duración exacta de ese proceso.
El juicio, que se desarrolla en los tribunales de San Isidro desde mediados de abril de 2026, involucra a siete profesionales de la salud —incluido Almirón— acusados de homicidio con dolo eventual, figura del derecho penal argentino que implica que los imputados habrían sido conscientes de que sus acciones u omisiones podían derivar en la muerte del paciente. Todos los procesados se declaran inocentes de los cargos.
El caso ha concentrado la atención pública en Argentina y en buena parte de América Latina, dada la trascendencia de Maradona como una de las máximas figuras del fútbol mundial y símbolo deportivo de su país. En Panamá, donde el béisbol y el boxeo marcan la tradición deportiva pero la afición al fútbol ha crecido con las participaciones de la Marea Roja, la figura del argentino es seguida como referente histórico del deporte.
El próximo hito procesal está previsto para el martes, cuando declare el médico Carlos Cassinelli, quien participó en la inspección del domicilio donde murió el exfutbolista y realizó la autopsia. Según lo expuesto en la causa, su testimonio podría aportar precisiones técnicas sobre las horas finales de vida de Maradona, uno de los tramos en disputa entre las partes.
El proceso, que según lo informado en la audiencia podría extenderse más allá de agosto de 2026, mantiene abierta la determinación de responsabilidades penales de los siete imputados. El desenlace del juicio definirá si existió o no la negligencia que la acusación atribuye al equipo médico, mientras la defensa sostiene la inocencia de todos los procesados.