“Cierren sus ojitos y comiencen a pensar cómo estaban sus economías hace 7 años, qué podían comprar […] si comían carne, pollo o pescado”, expresó Flores ante los medios, en un llamado a que los salvadoreños evalúen su poder adquisitivo a lo largo de los últimos años. El dirigente utilizó el ejercicio como punto de partida para cuestionar la gestión económica del Órgano Ejecutivo, al sostener que el encarecimiento de productos básicos habría reducido la capacidad de las familias para acceder a una alimentación variada.
Flores recordó, en ese sentido, programas sociales implementados durante gestiones pasadas, entre ellos la entrega de desayunos y el vaso de leche en las escuelas públicas, iniciativas que fueron bandera de los gobiernos del FMLN entre 2009 y 2019 y que el partido presenta como referente de política social dirigida a la niñez.
Un partido con presencia reducida en el Salón Azul
El FMLN, surgido en 1980 como coalición de organizaciones político-militares y convertido en partido tras los Acuerdos de Paz de Chapultepec de 1992, gobernó El Salvador durante dos períodos consecutivos, con Mauricio Funes (2009-2014) y Salvador Sánchez Cerén (2014-2019). Desde la llegada de Nayib Bukele a la presidencia en junio de 2019, la formación de izquierda ha visto reducida su representación en la Asamblea Legislativa, cuyo pleno lo integran 60 curules distribuidas en el Salón Azul.
El planteamiento de Flores se inserta en un debate público recurrente en el país sobre el costo de la vida, en el que oficialismo y oposición han disputado interpretaciones sobre la evolución de precios de alimentos, combustibles y servicios básicos. El Banco Central de Reserva (BCR) es la entidad encargada de publicar los indicadores macroeconómicos y de precios que permiten contrastar ese tipo de afirmaciones con las series estadísticas oficiales.
En el terreno migratorio, Flores centró buena parte de su intervención en el Estatus de Protección Temporal (TPS), el mecanismo migratorio de Estados Unidos que permite a ciudadanos de determinados países permanecer y trabajar legalmente en ese territorio ante situaciones de crisis en sus naciones de origen. El TPS para salvadoreños fue otorgado por primera vez en 2001, tras los terremotos de ese año, y desde entonces ha sido prorrogado en sucesivas ocasiones por las administraciones estadounidenses.
El secretario general del FMLN pidió a las autoridades salvadoreñas y a las distintas fuerzas políticas que se abstengan de utilizar el TPS “como una herramienta electoral o para obtener ventajas políticas”. El estatus migratorio de cientos de miles de connacionales ha sido objeto de debate público cada vez que se aproxima una fecha de renovación o revisión por parte del gobierno estadounidense.
Flores subrayó que la situación migratoria debe abordarse con “respeto y dignidad”, y señaló que el TPS afecta de manera directa a casi 200,000 salvadoreños residentes en Estados Unidos y, de forma más amplia, a más de 400,000 familias distribuidas entre ambos países. El dirigente vinculó ese universo con los lazos familiares transnacionales que sostienen buena parte de la economía salvadoreña a través de las remesas.
Las remesas familiares constituyen uno de los pilares de la economía de El Salvador, con un peso que históricamente ha rondado una quinta parte del Producto Interno Bruto, según las cifras que el Banco Central de Reserva publica de manera periódica. Una eventual pérdida del TPS para la comunidad salvadoreña en Estados Unidos tendría, según análisis económicos, un impacto sobre ese flujo de divisas y sobre la estabilidad de miles de hogares que dependen de esos ingresos.
El dirigente del FMLN instó a los diferentes actores políticos a “ponerse en función de la nación” y a priorizar los intereses de los salvadoreños en el exterior y de sus familias en territorio nacional por encima de cálculos electorales. La migración y sus consecuencias económicas suelen incorporarse al debate cada vez que el país se aproxima a nuevos procesos legislativos y municipales.
Casa Presidencial y la fracción legislativa oficialista no se pronunciaron de forma inmediata sobre las declaraciones de Flores. El FMLN, principal fuerza de oposición histórica, ha mantenido una línea crítica hacia la gestión económica y social del Órgano Ejecutivo, aunque su capacidad de incidencia en el Salón Azul se ha visto limitada por la actual correlación de fuerzas.
El debate sobre el costo de la vida y el futuro del TPS previsiblemente continuará marcando la agenda salvadoreña en los próximos meses, condicionado por las decisiones que adopte el gobierno de Estados Unidos sobre la renovación del estatus migratorio y por los datos que el Banco Central de Reserva vaya publicando sobre inflación, empleo y remesas durante el resto de 2026.

