NBC News matizó que, según sus fuentes, las negociaciones entre la Fiscalía y la defensa siguen en marcha y que nada es definitivo, de modo que la decisión de declararse culpable podría cambiar antes de la comparecencia de este viernes. Ambos delitos de acoso resultante en muerte acarrean una pena máxima de cadena perpetua.
Mangione afronta dos procesos judiciales paralelos e independientes: uno federal, que se dirime en el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, y otro estatal, en Nueva York. Ambos se derivan de los mismos hechos, pero implican jurisdicciones, cargos y consecuencias penales distintas, una circunstancia que ha marcado toda la estrategia de su defensa.
El juicio federal está previsto para enero de 2027, de modo que una eventual declaración de culpabilidad este viernes adelantaría el desenlace de esa causa sin necesidad de llegar a juicio con jurado. En el proceso estatal, el juez Gregory Carro confirmó esta semana que la selección del jurado tendrá lugar el próximo 8 de septiembre.
The New York Times recalcó que el hecho de que Mangione se declare culpable en el ámbito federal no significa que su juicio estatal quede resuelto ni que se paralice. Se espera que, en ese supuesto, sus abogados recurran a la ley de doble enjuiciamiento del estado de Nueva York para argumentar que los fiscales estatales no pueden juzgarlo por asesinato, al derivar esos cargos del mismo crimen que se dirime en el caso federal.
La defensa apela al doble enjuiciamiento
La defensa de Mangione se ha quejado con anterioridad de que la celebración de dos juicios por los mismos hechos vulnera los derechos de su cliente. Esta figura, conocida en el derecho estadounidense como double jeopardy, protege frente a ser juzgado dos veces por el mismo delito, aunque su aplicación entre jurisdicciones federal y estatal es jurídicamente compleja: la doctrina de los soberanos separados, consolidada por el Tribunal Supremo de Estados Unidos, permite que un mismo hecho sea perseguido por ambas jurisdicciones sin que ello constituya, por sí mismo, una vulneración de la Quinta Enmienda.
Mangione permanece recluido en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, sometido a prisión provisional. Esa medida responde a una valoración sobre riesgo de fuga y gravedad de los cargos, y no supone un pronunciamiento sobre su culpabilidad, que corresponde en exclusiva al tribunal competente.
El caso ha trascendido su dimensión estrictamente judicial. Desde su detención, el asesinato de Thompson reavivó el debate sobre el funcionamiento de las aseguradoras médicas privadas en Estados Unidos, un sector señalado por las denegaciones de cobertura sanitaria. UnitedHealth Group es una de las mayores compañías del ramo en el país.
Ese debate ha derivado en un respaldo público inusual hacia el acusado: en cada una de las audiencias celebradas hasta ahora se han congregado decenas de simpatizantes frente al tribunal, algunos de los cuales lo han calificado de «héroe» y han pedido su liberación. El fenómeno recuerda a otros procesos de enorme repercusión mediática en la historia judicial estadounidense, como el juicio a O. J. Simpson en la década de 1990, en los que la opinión pública se polarizó en torno a un acusado antes de conocerse el fallo.
De confirmarse la declaración de culpabilidad este viernes, el siguiente hito en el ámbito federal sería la fijación de una vista de sentencia, cuyo calendario dependería de los términos del acuerdo alcanzado. En paralelo, el proceso estatal seguiría su curso hacia la selección del jurado del 8 de septiembre, salvo que prospere el planteamiento de la defensa sobre el doble enjuiciamiento.
El desenlace de ambos procesos incidirá en cómo compatibiliza el sistema judicial estadounidense la persecución simultánea de un mismo hecho por jurisdicciones distintas, una cuestión que previsiblemente seguirá siendo objeto de litigio en los tribunales neoyorquinos en los próximos meses.


