González regresó a España el 1 de septiembre tras varias semanas en Turquía, donde se puso en manos de especialistas para corregir una intervención nasal anterior que, según explicó, le había dejado secuelas visibles. Desde su vuelta solo se le había visto en público con mascarilla, lo que alimentó la expectación mediática en torno al resultado final de la operación.
En el plató, el cantante detalló el proceso quirúrgico y el equipo médico implicado, un cirujano turco y un médico de Barcelona. «Entre él y el cirujano turco fueron las dos personas encargadas. Uno supervisando y el otro llevándolo a cabo. Me explicaron todo perfectamente y que me iban a coger parte del cartílago y un trocito de costilla», relató a Santi Acosta, presentador del espacio. Sobre el coste del tratamiento, añadió: «El tipo no es barato, pero claro, si nos gastamos el dinero en otras cosas, ¿no te lo vas a dejar en tu salud?».
González aún lleva retenedores en el interior de los orificios nasales, que deberá mantener durante un mes más mientras se completa la cicatrización. «Por eso todavía se me ve inflamada. Se tiene que reconstruir la carne y tengo todavía un pequeño puntillo que se me tiene que caer», explicó, aunque se mostró satisfecho con el resultado provisional: «Yo creo que, para no llevar ni veinte días, la forma de la nariz la tengo».
Más allá del aspecto físico, la comparecencia sirvió para que el cantante abordara la ruptura con Andy Morales, con quien formó el dúo durante más de dos décadas. González aseguró desconocer que su excompañero había recibido ayuda psicológica al término de la última gira conjunta. «Yo no sabía que estaba en terapia y que lo estaba pasando mal porque él sabe que si yo llego a saber que estaba de esa manera, el único que habría tenido a su lado de verdad era yo», afirmó.
La tensión entre ambos se hizo pública meses atrás, cuando Morales concedió una entrevista a la presentadora Ana Milán en la que describió el trato recibido por parte de su compañero durante los últimos tiempos del proyecto musical.
«Sentarse con él era pegarse una piña. No habla: se levanta, te grita y te insulta. Es imposible mantener un diálogo, una conversación normal con esa persona», declaró Andy Morales en una entrevista con Ana Milán.
Preguntado por esas palabras, González admitió no haberlas escuchado hasta ese momento y las calificó de injustas: «No había visto esa entrevista ni había escuchado esas palabras. Son demoledoras porque es muy injusto. Pero muy muy muy injusto».
El cantante reivindicó además su derecho a defenderse tras meses de silencio público sobre el conflicto. «En todo esto que se ha dado, a mí no se me ha parado de escuchar decir: 'Yo a Andy lo quiero, Andy es mi amigo, Andy esto, Andy lo otro'. Y ahora me encuentro con estos vídeos. Es normal que mi madre me diga que no sea más tonto», señaló, antes de zanjar: «No soy más tonto. No soy un buenazo. Uno tiene que defender su dignidad. Demasiado bueno he sido. Por todos lados se me ha puesto de vuelta y media».
González recordó también el vínculo familiar que llegó a tener con Morales antes de la ruptura. «Ha estado en mi casa como un hijo, como uno más de la familia. Se le admiraba y se le quería», lamentó, para cerrar su intervención con un mensaje conciliador: «Cada uno se cataloga por sus propios actos. Lo que quiero es seguir mi camino. Que a él le vaya bien también».

