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Hallan en Guadalupe restos de la Hospedería Real de los Reyes Católicos

Un equipo de la Universidad de Extremadura localiza en julio parte del claustro de un edificio del siglo XV desaparecido en el XIX.

Por Redacción de El Hemiciclo·
4 min de lectura
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Un equipo de arqueólogos y arquitectos coordinado por el profesor Juan Saumell, de la Universidad de Extremadura, ha localizado durante un sondeo realizado en julio restos de la desaparecida Hospedería de los Reyes Católicos, en el entorno del Monasterio de Guadalupe (Cáceres). El hallazgo se produjo en el patio oeste del conjunto monástico, un espacio que en las últimas décadas funcionó como zona deportiva cuando allí operaba una escuela.

El Monasterio de Guadalupe, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1993, ha sido durante siglos uno de los principales centros de peregrinación y de poder simbólico de la Corona de Castilla. Su vinculación con los Reyes Católicos se remonta a finales del siglo XV, cuando la monarquía impulsó la construcción de un edificio de acogida específico para sus visitas y las de la corte, diferenciado del resto de dependencias monásticas dedicadas a los peregrinos comunes.

La intervención de julio se centró en localizar las huellas físicas del antiguo claustro de esa Hospedería Real, un espacio que la investigación histórica relaciona con el arquitecto Juan Guas, una de las figuras más relevantes del gótico tardío en la Corona de Castilla, activo en obras vinculadas a la monarquía en tiempos de Isabel la Católica. Confirmar su participación directa en el proyecto de Guadalupe ha alimentado durante décadas el interés académico sobre el conjunto.

Los trabajos de sondeo han permitido identificar, según los responsables de la investigación, la cimentación destinada a sostener la arquería del claustro y un tramo de la solería. Se trata, subrayan, de una evidencia material que hasta ahora no existía: la reconstrucción del edificio se apoyaba exclusivamente en fuentes escritas, dibujos de época y representaciones posteriores, sin vestigio físico contrastado sobre el terreno. El propio equipo advierte, no obstante, de que todavía son necesarias nuevas comprobaciones para completar la interpretación de los restos.

Entre esas fuentes documentales destaca el conjunto de vistas realizadas por el pintor flamenco Anton van den Wyngaerde durante el reinado de Felipe II, en el siglo XVI, consideradas uno de los testimonios gráficos más valiosos sobre el aspecto de numerosas ciudades y monasterios españoles de la época. A ellas se suman planos y documentación de siglos posteriores que los historiadores han cotejado para aproximar la fisonomía original del conjunto.

Un edificio desmantelado en el siglo XIX

La documentación histórica sitúa la desaparición definitiva de la Hospedería Real en el siglo XIX, coincidiendo con un periodo de decadencia y transformación profunda del conjunto monástico, marcado por las desamortizaciones y los cambios de uso que afectaron a buena parte del patrimonio eclesiástico español. Un trabajo académico de la Universidad de Extremadura, citado por los propios investigadores del sondeo, señala que el edificio fue quedando desmantelado progresivamente hasta desaparecer físicamente a mediados de esa centuria.

Ese proceso no fue un caso aislado: numerosos conjuntos monásticos españoles sufrieron transformaciones similares tras la desamortización de Mendizábal, iniciada en 1836, y las posteriores, que alteraron de forma irreversible edificaciones anexas a monasterios e iglesias en todo el país. La singularidad de Guadalupe es que, pese a la pérdida física, la memoria documental del edificio se mantuvo viva gracias a la conservación de planos, grabados y descripciones.

La arqueología de edificios históricos desaparecidos exige, de forma habitual, sucesivas campañas de excavación y análisis estratigráfico antes de poder ofrecer una reconstrucción definitiva de la planta y los volúmenes originales. Por eso los responsables han insistido en que el hallazgo actual, con todo su valor, es un primer paso que necesita contrastarse con nuevos sondeos.

El procedimiento seguido se ajusta al marco de la Ley 16/1985 de Patrimonio Histórico Español y a la normativa autonómica extremeña en materia de patrimonio, que regulan las autorizaciones necesarias para realizar sondeos y excavaciones en Bienes de Interés Cultural como el Monasterio de Guadalupe, así como los protocolos de documentación y conservación de los hallazgos. La declaración de Bien de Interés Cultural es la máxima categoría de protección que contempla el ordenamiento español.

El hallazgo se enmarca en una línea de investigación más amplia sobre la arquitectura civil vinculada a la Corona en tiempos de los Reyes Católicos, periodo especialmente estudiado por su papel en la configuración del llamado gótico isabelino, que combinó elementos góticos tardíos con motivos de raíz mudéjar y renacentista. La confirmación física de estructuras hasta ahora solo documentadas por escrito permite además contrastar la fiabilidad de fuentes gráficas históricas, como las vistas de Van den Wyngaerde, con los datos obtenidos directamente del subsuelo.

Los próximos pasos de la investigación pasarán, previsiblemente, por ampliar el área de sondeo en el patio oeste y por someter los materiales y estructuras halladas a análisis que permitan datar las distintas fases constructivas. El equipo de la Universidad de Extremadura no ha concretado un calendario para nuevas campañas, aunque el proceso administrativo de autorización y financiación de este tipo de intervenciones suele extenderse a lo largo de varios años.

El Monasterio de Guadalupe, gestionado por la comunidad de frailes franciscanos que reside en el recinto desde 1908, continúa recibiendo visitantes y peregrinos a lo largo de todo el año. El hallazgo se suma a un patrimonio ya reconocido internacionalmente que combina arquitectura mudéjar, gótica y renacentista en un mismo conjunto monumental.

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