La presentación reunió a directivos de la Primera División y representantes de la FESFUT, quienes expusieron los ejes de la temporada que disputarán los clubes de la máxima categoría, conocida comercialmente como Liga GanaPlay. Según lo señalado en el acto, el objetivo de las modificaciones sería elevar el nivel competitivo y la transparencia arbitral del torneo, en línea con estándares que aplican otras ligas de la región centroamericana.
La introducción del Football Video Support (FVS) constituye la novedad de mayor calado técnico. Se trata de un sistema de apoyo por video para el cuerpo arbitral, con una lógica similar a la del VAR utilizado en competiciones de la FIFA y la Concacaf, aunque con un despliegue tecnológico adaptado a las condiciones de infraestructura del fútbol salvadoreño. Su implementación busca reducir errores en jugadas polémicas —fueras de juego, manos dentro del área, faltas previas a un gol— que en torneos anteriores generaron reclamos de dirigentes, jugadores y aficionados.
El regreso de la ventaja deportiva es otro de los cambios anunciados. Esta figura, contemplada en las reglas de juego que aprueba el International Football Association Board (IFAB), permite al árbitro no detener el juego ante una infracción si el equipo afectado mantiene una situación favorable para continuar el ataque. Su reintroducción en el reglamento del torneo salvadoreño respondería a la búsqueda de un fútbol más fluido y con menos interrupciones, según se explicó durante la presentación.
En cuanto al formato de competencia, la Primera División introdujo ajustes respecto a ediciones anteriores, aunque los detalles específicos sobre el número de fases, la cantidad de equipos clasificados a la etapa final o el sistema de desempate no se precisaron con exactitud en el acto de lanzamiento. La fórmula de los torneos cortos —Apertura entre julio y diciembre, Clausura entre enero y mayo— se mantiene como estructura general del calendario del fútbol salvadoreño, heredada de un modelo que se adoptó en la región centroamericana a finales de los años noventa.
La autorización para la venta de bebidas alcohólicas dentro de los estadios durante los partidos representa un cambio de política respecto a restricciones que habían regido en torneos previos. La medida se sumaría a una tendencia observada en otros países de la región, donde la venta de alcohol en recintos deportivos se ha replanteado como fuente de ingresos adicional para los clubes, sujeta a protocolos de seguridad definidos junto con la Policía Nacional Civil (PNC) y las autoridades municipales correspondientes. Los detalles sobre las condiciones bajo las cuales operaría no fueron precisados en el acto.
Directivos de la Primera División destacaron que los cambios son producto de una coordinación de trabajo con la FESFUT. Una de las voces citadas en la presentación afirmó que ambas instancias lograron una sinergia para sacar adelante las novedades del torneo, aunque no se detallaron los mecanismos concretos de esa coordinación ni el calendario de implementación gradual del sistema FVS en los distintos estadios del país.
El fútbol salvadoreño atraviesa una etapa de reorganización institucional que se remonta a la intervención de la FESFUT por parte de la FIFA en 2013, cuando se detectaron irregularidades administrativas y casos de amaño de partidos que derivaron en sanciones contra jugadores, árbitros y dirigentes. Desde entonces, la federación ha buscado recomponer su credibilidad ante los organismos internacionales, y la adopción de tecnologías como el videoarbitraje se enmarcaría en ese esfuerzo de modernización.
La Primera División agrupa a los principales clubes del país, entre ellos Alianza, FAS, Águila e Isidro Metapán, junto con otros equipos con historial en el profesionalismo local. El torneo Apertura define al primer campeón del ciclo anual, que posteriormente disputa una final con el ganador del Clausura para determinar al representante de El Salvador en competiciones de clubes de la Concacaf.
La cobertura arbitral y tecnológica del fútbol nacional ha sido motivo recurrente de debate entre aficionados y comentaristas, especialmente tras jugadas polémicas que no pudieron revisarse por la ausencia de sistemas de video. La llegada del FVS busca cerrar esa brecha, aunque su efectividad dependerá de la calidad de las transmisiones y de la capacitación del cuerpo arbitral, un aspecto señalado como pendiente en la evolución de la Liga GanaPlay.
De cara a los próximos meses, se espera que la Primera División y la FESFUT difundan el calendario oficial de partidos del Apertura 2026, así como el reglamento detallado que precise el funcionamiento del videoarbitraje, los protocolos de seguridad para la venta de bebidas alcohólicas en los estadios y los criterios específicos del nuevo formato de competencia. Las primeras jornadas del torneo serán la prueba inicial de estas novedades.

