La irregularidad se conoció después de que la UNAM convocara a cerca de 38,000 aspirantes a repetir de forma presencial el examen de ingreso a licenciatura, tras detectar resultados atípicos y sospechas de uso de herramientas de inteligencia artificial durante la aplicación en línea del proceso, el primero completamente digital de la institución. Ante la magnitud de la controversia, la casa de estudios suspendió temporalmente las inscripciones y rescindió el contrato con la empresa proveedora de la plataforma tecnológica utilizada en el examen digital.
Lomelí explicó que las irregularidades detectadas en la fase presencial incluyeron alteraciones en el registro de citas, mediante el cual algunos aspirantes habrían modificado datos de su comprobante de inscripción, como el nombre, para acceder a las sedes de aplicación en Ciudad de México, Guanajuato, Oaxaca y Baja California. «Alteraron el dato que originalmente se les proporcionó para descargar y con eso presentarse», señaló el rector en referencia al folio que la universidad entrega a cada aspirante para solicitar acceso al examen de control.
El rector detalló que también se registraron casos de aspirantes que acudieron a los baños durante la prueba presuntamente para revisar su teléfono celular, así como intentos de sustraer las preguntas del examen para reproducirlas después. Lomelí calificó estas conductas como recurrentes en los formatos presenciales, sin vincularlas necesariamente a un patrón organizado.
«Se detectó alguna falta que llevó a la suspensión, pero tienen derecho a que se revise y que ellos junto con las autoridades, los funcionarios de la DGAE, revisen la causa», puntualizó el rector, en referencia a la Dirección General de Administración Escolar, instancia universitaria encargada de gestionar los procesos de admisión e inscripción. Los aspirantes sancionados por presunta falta pueden solicitar una revisión de su caso ante esa dirección, un mecanismo que la universidad busca agotar antes de la publicación de resultados.
«Si hubiera algún error atribuible a la universidad, pues será restablecido su derecho», afirmó Lomelí, quien dejó abierta la posibilidad de que aspirantes suspendidos por fallas del propio sistema recuperen su lugar. El rector añadió que todas las citas pendientes debían desahogarse esta semana para que la universidad esté en condiciones de resolver las impugnaciones antes de dar a conocer los resultados definitivos, previstos para el fin de semana del 29 y 30 de agosto.
La controversia trascendió el ámbito universitario luego de que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, se pronunciara este miércoles sobre el episodio. La mandataria planteó que la UNAM debe emprender un nuevo esfuerzo de austeridad y reorientar recursos de su presupuesto para garantizar que ningún aspirante se quede sin acceso a un cupo, en un país donde la demanda de educación pública superior supera ampliamente la oferta de plazas cada año. Hasta el momento no consta una respuesta específica de las autoridades universitarias a ese planteamiento presupuestario.
La UNAM no ha informado sobre sanciones concretas aplicadas a los 22 casos identificados en el Palacio de los Deportes, ni ha detallado si estas presuntas irregularidades podrían derivar en la anulación de resultados individuales o en procedimientos disciplinarios adicionales conforme a su reglamentación interna. Tampoco ha precisado cuántas personas resultaron afectadas en total por la manipulación de folios en las cuatro sedes, ni ha revelado el nombre de la compañía proveedora de la plataforma digital ni los términos de la ruptura del contrato.
El caso se inscribe en un debate sobre la fiabilidad de los procesos de evaluación en línea frente al uso creciente de herramientas de inteligencia artificial generativa entre los aspirantes a educación superior. La UNAM figura entre las universidades públicas más grandes de América Latina, y sus procesos de admisión históricamente han enfrentado una demanda que supera con amplitud los cupos disponibles, de modo que solo una fracción de quienes presentan examen obtiene un lugar en las licenciaturas más solicitadas.
No es la primera vez que un proceso de admisión masivo en la región queda bajo escrutinio por presuntas irregularidades. Los exámenes de ingreso a la educación superior pública mexicana, aplicados cada año a cientos de miles de jóvenes, han sido tradicionalmente el principal filtro de acceso a las universidades, un mecanismo cuya integridad se ha vuelto más sensible con la irrupción de tecnologías que dificultan controlar la aplicación remota.
La publicación de los resultados de la convocatoria extraordinaria, prevista para el 29 y 30 de agosto, marcará el cierre de un proceso de admisión que se extendió varias semanas más de lo habitual y que obligó a la universidad a rediseñar sobre la marcha su mecanismo de evaluación para el ciclo escolar entrante. De ese calendario depende también la resolución de las impugnaciones que presenten los aspirantes suspendidos.