El recibimiento popular marcó el tono de la jornada, con vecinos congregados a lo largo del itinerario para acercarse a la monarca, pedirle fotografías y, en varios momentos, mostrarle a sus hijos pequeños. Las imágenes del recorrido, con caricias a bebés y saludos prolongados, reforzaron el carácter cercano que acompaña este tipo de visitas institucionales de la Casa Real a las ciudades autónomas.
El acto de homenaje tuvo lugar en el cementerio de Sidi Embarek, uno de los enclaves de memoria de Ceuta vinculado a episodios del protectorado español en Marruecos y a la presencia militar española en el norte de África durante buena parte del siglo XX. Este tipo de actos protocolarios se enmarca en la agenda de reconocimiento institucional que la Corona reserva a las ciudades autónomas y a las plazas de soberanía.
La visita llega en un momento de atención sostenida sobre Ceuta por la tensión en la frontera con Marruecos. La Comisión Europea trasladó su inquietud a las autoridades españolas por la ausencia de un marco normativo específico para las expulsiones, una cuestión que Bruselas ha reclamado resolver en los últimos meses y que afecta a los procedimientos de devolución en la ciudad.
El viaje coincide con el pulso político abierto en torno a la ciudad autónoma. El líder de Vox, Santiago Abascal, faltó al desfile militar del 12 de octubre y justificó su ausencia al afirmar que Ceuta «sigue invadida», en una intervención que situó a la plaza en el centro del debate de la Fiesta Nacional. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, había difundido un día antes un vídeo conmemorativo del 12-O que apelaba al «derecho a poder vivir en tu casa».
La agenda institucional de la Corona y del Gobierno respecto a Ceuta se ha intensificado en los últimos tiempos. Los reyes han incorporado con regularidad a las ciudades autónomas en sus desplazamientos oficiales, un patrón que se remonta a los viajes de Juan Carlos I y la reina Sofía durante las décadas posteriores a la Transición, cuando la Corona empleó la presencia física en Ceuta y Melilla como gesto de respaldo a su estatuto.
La jornada de la reina combinó el componente protocolario, con la conversación con los representantes institucionales de la ciudad, y el contacto directo con los vecinos que se acercaron durante el recorrido. El homenaje en el cementerio de Sidi Embarek cerró la agenda del viaje a Ceuta.

