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La Fehm prevé temporada estable en Mallorca con el mercado alemán como principal incógnita

El presidente de la patronal hotelera fija en el 70% de planta abierta en noviembre el umbral de éxito y descarta el volumen de visitantes como indicador prioritario.

Por Redacción de El Hemiciclo·
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La Federación Empresarial Hotelera de Mallorca (FEHM) presentó este miércoles en Palma la campaña 'Thanks for visiting Mallorca' con un diagnóstico de fondo cauteloso: la temporada 2025 se perfila similar a la de 2024 en cifras globales, sostenida por un mercado británico en alza pero condicionada por una demanda alemana que acumula señales de contracción.

Reino Unido sube, Alemania frena: la divergencia que marca la temporada

El diagnóstico de la FEHM parte de una brecha clara entre sus dos mercados de referencia. El turismo procedente del Reino Unido arranca con mayor dinamismo que en el ejercicio anterior, según indicó Vich en rueda de prensa, mientras que el mercado alemán acusa lo que el propio presidente de la patronal describió como una «cierta lentitud» en las reservas. El matiz no es menor: Alemania ha sido históricamente, junto al mercado nacional, el principal emisor de turistas hacia las Islas Baleares, y su desaceleración tiene un efecto desproporcionado sobre determinadas zonas de la isla.

La coyuntura económica alemana aporta el contexto que explica esa cautela. La economía de Alemania encadenó dos años consecutivos de contracción del PIB en 2023 y 2024, según datos de la Oficina Federal de Estadística alemana (Destatis), una situación que no se había producido desde la recesión de 2002-2003. El consumo privado alemán, motor de la demanda turística exterior del país, acusó el encarecimiento de la energía y la inflación acumulada. El Banco Central Europeo inició un ciclo de bajadas de tipos que, según sus propias proyecciones, debería trasladar sus efectos gradualmente al gasto de los hogares a lo largo de 2025, aunque el impacto en las reservas turísticas de verano dependerá de la velocidad de esa transmisión.

Cala Rajada y Santa Ponça, con arranque por debajo de la media insular

Dentro de Mallorca, la distribución de la demanda no es homogénea. Vich señaló que destinos como Cala Rajada, en el municipio de Capdepera, y Santa Ponça, en Calvià, han arrancado la temporada con menor velocidad que la media insular. Ambas zonas comparten una mayor dependencia del turismo centroeuropeo —y alemán en particular— frente a áreas como el suroeste de la isla o la Playa de Palma, donde la clientela británica y el turismo nacional tienen mayor peso. Esta segmentación geográfica del riesgo es un patrón recurrente en la hotelería balear: cuando el mercado alemán afloja, las zonas históricamente vinculadas a ese emisor lo acusan antes que el conjunto.

La patronal confía, no obstante, en que las reservas de última hora sean más activas que en 2024, lo que podría compensar parte del arranque más lento. Este comportamiento de reserva tardía, que se intensificó tras la pandemia como hábito estructural del viajero europeo, es a la vez una oportunidad para ajustar precios al alza en periodo de alta ocupación y un factor de incertidumbre para la planificación de plantillas y aprovisionamiento en los establecimientos.

Convenio colectivo y argumento socioeconómico frente al debate sobre la masificación

Vich aprovechó la rueda de prensa para subrayar la dimensión socioeconómica del sector, un argumento que la patronal repite con creciente insistencia ante el debate político sobre los límites del turismo en las Islas. El presidente de la FEHM destacó las mejoras laborales introducidas a través del convenio colectivo de hostelería de Baleares, señaló que el sector genera empleo, contribuye a la recaudación fiscal y a la seguridad, y defendió que la industria hotelera realiza inversión continua. En sus propias palabras, recogidas en la rueda de prensa: «El sector lleva más de una década entendiendo que el reto no era crecer más, sino hacerlo mejor».

La contribución fiscal del turismo al erario balear ha sido objeto de debate político desde la creación del impuesto de turismo sostenible —conocido popularmente como ecotasa— en 2016, cuya recaudación se destina a proyectos de conservación medioambiental y turismo sostenible. La hostelería es, según datos de la Tesorería General de la Seguridad Social, uno de los sectores con mayor peso en la afiliación en Baleares durante los meses de verano, aunque el mercado de trabajo insular arrastra una de las tasas de temporalidad estructural más elevadas del país, pauta que la reforma laboral de 2022 ha moderado pero no eliminado.

El rechazo al indicador de los 20 millones: valor sobre volumen

Una de las preguntas más reveladoras de la rueda de prensa fue la referida a la posibilidad de que Baleares supere los 20 millones de visitantes en 2026. Vich optó por restar relevancia a esa cifra redonda, argumentando que los crecimientos más recientes se concentran en temporada baja y que el archipiélago ya crece más en valor que en volumen. Es una posición que encaja con la Encuesta de Gasto Turístico (Egatur) del INE, que registra un crecimiento sostenido del gasto medio diario del turista extranjero en Baleares en los últimos ejercicios, lo que permite mantener los ingresos del sector con menor presión sobre infraestructuras en temporada alta.

Este giro discursivo de la patronal no es trivial ni reciente. Históricamente, la hotelería balear medía su éxito casi exclusivamente en pernoctaciones y ocupación. La reorientación hacia indicadores de valor —gasto medio, duración de estancia, perfil del turista— refleja tanto la presión social creciente contra la masificación como una estrategia de posicionamiento en el segmento premium que la inversión en reformas y nuevas categorías hoteleras ha consolidado en la última década. El cierre de plazas turísticas en aplicación de la moratoria establecida por la Ley de Turismo de Baleares —vigente con sucesivas modificaciones desde 1999— ha contribuido a ese proceso de contención del volumen, aunque los movimientos ciudadanos críticos con el modelo consideran insuficientes esas medidas.

El Pacto por la Sostenibilidad: apoyo de la FEHM con reservas sobre su recorrido

Vich se pronunció también sobre el Pacto por la Sostenibilidad impulsado por el Govern balear, presidido por el PP. La FEHM, sostuvo, «cree» en ese proceso y trabaja en él. «Esperamos que tenga el recorrido que tiene que tener», añadió, según recogió la rueda de prensa, una formulación que en el lenguaje patronal equivale a un apoyo con reservas implícitas sobre el ritmo y el contenido final del acuerdo. Vich calificó el pacto de «oportunidad histórica», un término que eleva la apuesta retórica pero que no despeja las dudas sobre los compromisos concretos que el sector está dispuesto a asumir en materia de regulación de plazas, movilidad o fiscalidad turística.

El telón de fondo de ese pacto es el malestar ciudadano que desde 2024 ha tomado forma de movilización organizada. Plataformas críticas con el modelo turístico convocaron manifestaciones multitudinarias en Palma y otros municipios del archipiélago bajo el lema 'Menys turisme, més vida', trasladando al espacio público un debate que hasta entonces se había ventilado principalmente en foros técnicos y parlamentarios. La hotelería balear ha aprendido, tras episodios de confrontación directa con esos movimientos, que el consenso social es un activo económico: un sector sin legitimidad ciudadana es un sector expuesto a regulaciones más restrictivas, algo que la FEHM prefiere gestionar desde dentro del proceso político.

Alargar hasta noviembre: el objetivo más concreto y sus condiciones

La apuesta más tangible que lanzó la FEHM es mantener el 70% de la planta hotelera abierta en noviembre. Vich fue explícito: «No en todas las zonas, pero si llegamos a noviembre con un 70% de la planta hotelera abierta sería un éxito para todos». Alcanzar ese umbral requeriría consolidar la tendencia de alargamiento de temporada que se fue afianzando en 2023 y 2024, años en que los establecimientos permanecieron abiertos más semanas que en la pauta previa a la pandemia, cuando la mayor parte cerraban en octubre.

El alargamiento de temporada es una de las respuestas estructurales del sector al problema de la estacionalidad, que genera tensión en el mercado laboral —con contratos que en muchos casos no superan los seis meses— y dificulta la fidelización de talento especializado. Sin embargo, Vich fue explícito en que el objetivo no es aplicable a toda la isla por igual: las zonas con mayor dependencia del turismo familiar de verano y del cliente alemán que reserva con antelación difícilmente pueden sostener hoteles abiertos en noviembre con ocupaciones que justifiquen el coste de operación. La viabilidad del 70% descansa, por tanto, en los destinos orientados al turismo activo, de naturaleza y de golf, que mantienen demanda en otoño. Los próximos indicadores de reservas para septiembre y octubre, que la FEHM prevé analizar antes del verano, serán la primera prueba de si ese objetivo es alcanzable o queda como aspiración de temporada.

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