Clancy, de 36 años, afronta tres cargos de asesinato por la muerte de sus hijos Cora, de 5 años; Dawson, de 3, y Callan, de 8 meses, ocurrida el 24 de enero de 2023 en la vivienda familiar. Tras los hechos, la mujer intentó suicidarse y quedó parcialmente paralizada a consecuencia de las lesiones, según se estableció durante el juicio.
El jurado inició sus deliberaciones el jueves de la semana pasada, luego de escuchar a más de 80 testigos y examinar más de 300 pruebas y documentos a lo largo del proceso. Este martes, en su cuarta jornada, los miembros informaron al juez Sullivan de que no habían logrado ponerse de acuerdo de manera unánime, por lo que el magistrado optó por instruirlos a proseguir el análisis antes de considerar cualquier otra salida procesal. Los jurados acumulaban ya más de 17 horas de deliberación cuando comunicaron el punto muerto.
El viernes, los integrantes habían solicitado revisar nuevamente algunas pruebas centrales, entre ellas el cuchillo que Clancy utilizó en su intento de quitarse la vida y varias bolsas con envases vacíos de medicamentos, elementos que resultan claves para reconstruir el estado mental de la acusada en las horas posteriores a la muerte de sus hijos.
Clancy no ha negado haber estrangulado a sus tres hijos. Sin embargo, se declaró no culpable por falta de responsabilidad penal, figura del derecho penal estadounidense que exime de culpa a quien no comprendía la naturaleza o la ilicitud de sus actos en el momento de cometerlos.
La defensa sostuvo a lo largo del juicio que la acusada atravesaba un cuadro de psicosis posparto, agravado, según sus abogados, por un tratamiento psiquiátrico inadecuado y una medicación excesiva que la habría llevado a perder contacto con la realidad. Este tipo de defensa exige demostrar ante el jurado que la persona no podía distinguir entre el bien y el mal en el momento de los hechos.
La Fiscalía, en cambio, sostiene que Clancy actuó con plena conciencia y que tomó de forma consciente la decisión de matar a sus hijos antes de intentar suicidarse. Los fiscales han destacado que la acusada había recibido tratamiento de salud mental y que, por su formación como enfermera de partos, conocía los medicamentos que estaba tomando, lo que a su juicio contradice la tesis de una disociación total de la realidad.
El desenlace dependerá de la decisión final del jurado, que tiene ante sí tres posibilidades: declarar a Clancy culpable de asesinato, condenarla por un delito menor como homicidio involuntario, o absolverla por falta de responsabilidad penal. Cada alternativa conlleva consecuencias jurídicas radicalmente distintas.
Una eventual condena por asesinato podría acarrear cadena perpetua. En el extremo opuesto, incluso una absolución por razones de enfermedad mental no implicaría necesariamente la libertad inmediata: el tribunal podría ordenar el internamiento de Clancy en una institución psiquiátrica si se determina que representa un riesgo para sí misma o para terceros.
Existe además un tercer escenario, de carácter procesal. Si el jurado no logra alcanzar la unanimidad exigida pese a las instrucciones reiteradas del juez Sullivan, el tribunal podría declarar un juicio nulo —mistrial, en inglés—, lo que abriría la puerta a que la Fiscalía decida si presenta de nuevo el caso ante un jurado distinto, prolongando el proceso.
Los casos en que se enfrenta la responsabilidad penal plena con argumentos de salud mental materna severa han sido históricamente objeto de intenso escrutinio en tribunales estadounidenses, dada la dificultad de establecer con certeza el estado psicológico de una persona en el momento de cometer un delito grave. La eventual resolución del caso Clancy se sigue con atención por especialistas en derecho penal y organizaciones dedicadas a la salud mental perinatal.
El tribunal no ha fijado un plazo límite para que el jurado alcance una decisión, y las deliberaciones continuarán en los próximos días bajo las instrucciones del juez Sullivan, quien deberá evaluar en algún momento si insiste en el consenso o si, ante un estancamiento prolongado, declara la nulidad del juicio.