Healey desembarcó en la Málaga de finales de los sesenta en un momento en que España, todavía bajo el franquismo, comenzaba a recibir a una generación de extranjeros —artistas, escritores y buscadores de vida barata y luz mediterránea— atraídos por una Andalucía rural que poco tenía que ver con la que hoy conocen los visitantes. El escritor sitúa aquel periodo en paralelo con el Nueva York de su juventud: "Aunque se podría decir que, hace medio siglo, Nueva York y Andalucía eran polos opuestos en casi todo, la ciudad donde yo nací y la parte de España donde aterricé en 1969 eran, en algunos sentidos, mejores que ahora", afirma.
El autor defiende que ambos lugares, pese a atravesar "capítulos oscuros en cuanto a política y aspectos socio-económicos", ofrecían entonces una autenticidad cultural y una accesibilidad económica que a su juicio se ha perdido. "Había mucha menos gente, tenían culturas autóctonas más originales y auténticas, la vida era más asequible para los artistas y escritores", explica. En su diagnóstico actual, sostiene, tanto Nueva York como Andalucía están "sobrecargados de gente" y "parece que los mercados inmobiliarios y hoteleros dominan en todo", una lectura que enlaza con el debate sobre la turistificación de las ciudades y zonas costeras españolas.
Las veladas en torno a Brenan
El libro dedica varias páginas al encuentro de Healey con Gerald Brenan, el hispanista inglés que en 1920 se instaló en Yegen, un pequeño pueblo de las Alpujarras granadinas, con centenares de libros a cuestas. Brenan, que había pertenecido en Londres al Grupo de Bloomsbury —el círculo intelectual británico de entreguerras—, había sobrevivido a la Primera Guerra Mundial antes de instalarse en España. En Yegen recibió, según relata Healey, a huéspedes como Virginia Woolf y Lytton Strachey, y de aquella experiencia surgirían libros de referencia sobre la cultura y la historia españolas como 'El laberinto español', 'Al sur de Granada' y 'La faz de España'.
Según cuenta el autor, ya viudo y de edad avanzada, Brenan frecuentaba la casa de un conocido común, Freddy Wildman, en Buenavista, cerca de Churriana, donde el propio Healey se alojaba. Lo hacía, supone el escritor, "por no estar solo" y porque allí "reinaba un ambiente intelectualmente estimulante y divertido. Además, se comía y bebía bien allí", recuerda sobre aquellas veladas.
Healey subraya que Brenan no era representativo del perfil habitual de extranjero que llegaba entonces a Andalucía: "Evidentemente Gerald Brenan en mi opinión no era representativo, en absoluto, de los extranjeros que acudían a Andalucía en aquellos años. Se trataba de una persona bastante singular, un inglés cultísimo", señala. El propio Brenan llegó a invitar al joven Healey a leer su ejemplar de primera edición del 'Ulises' de James Joyce en su casa de Churriana, cercana a la de Wildman, un episodio que el autor rescata como una de las estampas de su iniciación literaria en España.
Ese mismo entorno social, tejido en torno a la casa de Wildman, sirvió de puente para que Healey conociera a Víctor Erice y a la escritora Adelaida García Morales, pareja entonces. Erice dirigiría en 1973 'El espíritu de la colmena', una de las películas más influyentes del cine español de posguerra, mientras que García Morales es autora de 'El sur', novela después llevada al cine por el propio Erice. Ambos aparecen en el libro como parte de un entramado de encuentros que Healey atribuye en parte a otro personaje recurrente en sus memorias, Donald Grey.
Según relata el autor, la pareja llegó una tarde a la casa de Churriana de camino a Chipiona, donde la familia de García Morales tenía una vivienda, y acabó pasando la noche allí. "Víctor y yo hablamos de cine", recuerda Healey sobre aquella velada, que marcaría el inicio de una relación con el entorno de los rodajes del director, uno de los cineastas españoles de mayor proyección internacional pese a su breve filmografía de tres largometrajes en más de cuatro décadas.
'Recuerdos del Sur' se inscribe en una tradición de literatura de viajeros extranjeros por España que arranca en el siglo XIX con autores como Richard Ford o Washington Irving y que en el siglo XX tuvo en el propio Brenan a uno de sus máximos exponentes. Healey, que ha desarrollado una carrera como novelista y guionista a caballo entre Estados Unidos y España, reivindica con este libro su lugar en esa genealogía de testigos foráneos de la transformación española.
El volumen llega en un momento en que el debate sobre el impacto del turismo y la especulación inmobiliaria en Andalucía —y particularmente en la Costa del Sol y las zonas rurales del interior granadino que inspiraron a Brenan— vuelve a ocupar la agenda pública, tras años de encarecimiento del precio de la vivienda en las provincias del litoral mediterráneo. Frente a ese pesimismo, el propio Healey matiza su balance: "Por mucho que los españoles se quejen, lo que yo he visto en los últimos 50 años es extraordinario", afirma, ofreciendo desde la distancia de medio siglo un contrapunto que no rehúye reconocer luces y sombras tanto del pasado como del presente.

