Calleja explicó que el proceso no respondió a un plan premeditado, sino a lo que él mismo definió como «una carambola de la vida». «En mis viajes a Nepal conocí a un chico que vivía en la calle y tenía tuberculosis. Decidí hacerme cargo de él y llevármelo a España para curarlo. Al final lo adopté», relató en el espacio de Bertín Osborne. Decidió costear su tratamiento y traerlo a España, un gesto que terminó derivando en una adopción formal.
Ese primer hijo, Ganesh, completó su escolarización y posteriormente cursó formación profesional en España. Calleja recordó en el programa que le prometió lo que llamó «lo típico», tomado de lo que había visto en televisión: «Si apruebas todas te compro una moto». El joven obtuvo matrícula de honor, pero en lugar de pedir la moto solicitó a su padre adoptivo que rescatara también a su mejor amigo, que se encontraba enfermo y en riesgo de morir en las mismas condiciones de calle en las que él había vivido. Calleja accedió, y ese rescate dio origen a la adopción de un tercer hijo poco después.
El propio Ganesh ha expresado públicamente su gratitud hacia quien lo adoptó. «Yo he tenido suerte de conocer a Jesús, no tengo cómo agradecerle», declaró en el mismo programa. El presentador ha explicado que los tres, hoy adultos, están «casados» y le han convertido en «abuelo por partida triple». Uno de sus nietos, Namgyal, de diez años, ha sido mencionado por Calleja en entrevistas como parte de la vida familiar que ha construido a caballo entre España y Nepal: «Tiene la suerte de tener unos padres increíbles; yo aportaré mi granito de arena», afirmó sobre el niño.
La reflexión más dura de la entrevista llegó cuando Calleja comparó el destino de su hijo con el de otros menores que compartían plaza y calle con él en Katmandú antes del rescate. «De todos los que había en la plaza y conocí han muerto todos menos uno», confesó. La afirmación, pronunciada en el plató, retrata la magnitud del riesgo que corren los menores sin hogar en algunas zonas urbanas del país. La tuberculosis, la enfermedad que padecía el primero de sus hijos, mantiene en Nepal una incidencia muy superior a la europea, según la Organización Mundial de la Salud, y sigue asociada a la pobreza y a la falta de acceso a tratamiento.
La relación de Jesús Calleja con Nepal se remonta a más de dos décadas atrás, cuando trabajaba como guía de montaña y de viajes de aventura, antes de convertirse en una de las caras más reconocibles de la televisión española. Durante más de dieciséis años pasó largas temporadas en Katmandú y en los valles del Himalaya, lo que le permitió aprender la lengua local e integrarse en la comunidad sherpa, célebre por su papel histórico como guías y porteadores en las expediciones de alta cota. Nepal y el Himalaya son, en sus propias palabras, su «segundo hogar», expresión que ha repetido en distintas entrevistas a lo largo de los años.
Ese vínculo alcanzó un momento decisivo en 2005, cuando Calleja logró coronar el Everest, la montaña más alta del planeta con 8.848 metros, por la vertiente sur, la ruta tradicionalmente utilizada desde el lado nepalí. La expedición, grabada con cámaras propias, terminó siendo el germen de «Desafío extremo», el programa que Cuatro estrenó poco después y que le abrió las puertas de la televisión nacional, tras años de trabajo casi artesanal como documentalista de sus propias travesías.
No fue su única incursión de riesgo en la cordillera. Durante el rodaje de «Desafío extremo», Calleja y su equipo sufrieron congelaciones y quedaron atrapados por el mal tiempo en una montaña técnica del Himalaya, lo que obligó a evacuarlos en helicóptero. El presentador ha regresado en numerosas ocasiones a la región para intentar ascender otros ochomiles y recorrer zonas remotas como el Mustang o el valle del Khumbu, itinerarios que ha compartido en televisión con personajes públicos como el actor Dani Rovira, con quien recorrió en bicicleta tramos de alta montaña, o la actriz Blanca Suárez.
El formato que Calleja consolidó con «Desafío extremo» y después con «Planeta Calleja» ha situado a Nepal como un destino recurrente en la televisión española de aventura, contribuyendo a popularizar entre el público general una región que hasta entonces era terreno casi exclusivo de alpinistas y documentalistas especializados. La televisión de aventura española tiene precedentes notables, como «Al filo de lo imposible», el veterano espacio de TVE que desde los años ochenta acercó el alto montañismo y las expediciones extremas a la audiencia generalista y abrió camino a formatos posteriores.
La trayectoria profesional de Calleja ha estado marcada por una dedicación casi total a los viajes, lo que según ha explicado en diversas ocasiones condicionó su vida personal y le dejó poco margen para establecer relaciones sentimentales estables. En ese contexto, la paternidad adoptiva surgida de sus expediciones nepalíes se ha convertido en el eje familiar central de su biografía pública, un relato que ha ido narrando de forma fragmentaria en distintos programas de televisión a lo largo de los últimos años.
El propio Calleja ha sido objeto de interés mediático más allá de su faceta de aventurero. Según ha trascendido, TVE habría explorado la posibilidad de ficharlo tras una inyección de 1,6 millones de euros en su productora, un movimiento que se enmarcaría en la pugna habitual entre las principales cadenas por hacerse con presentadores de formatos de entretenimiento y viajes con audiencias consolidadas. La corporación pública no ha confirmado oficialmente un acuerdo, de modo que el eventual desembarco del presentador en TVE queda pendiente de concretarse en las próximas temporadas.

