La intervención llegó tras la introducción de Vicente Gil, subdirector de OKDIARIO, quien también hizo referencia a las advertencias recientes lanzadas por compañías tecnológicas sobre los peligros que entraña el desarrollo acelerado de sistemas de inteligencia artificial. Ambos ponentes situaron el debate en el terreno de la falta de gobernanza global sobre esta tecnología.
Aparicio comparó el momento actual del sector con una carrera armamentística, en la que cada actor avanza por miedo a quedarse atrás sin que exista un marco compartido que fije límites comunes. En ese contexto puso el foco en quiénes están reclamando ahora la intervención de los poderes públicos.
«Son las empresas, que muchas veces se benefician de esa falta de regulación, las que están pidiendo a los gobiernos del mundo que se pongan de acuerdo. Podemos llegar a un desenlace fatal y eso da un poco de miedo», declaró Ignacio Aparicio, executive partner de Andersen.
La reclamación no es teórica. La Unión Europea aprobó en 2024 el Reglamento de Inteligencia Artificial, primera norma integral del mundo sobre esta tecnología, que clasifica los sistemas por nivel de riesgo y prohíbe determinados usos considerados inaceptables. Su aplicación es progresiva y se extiende hasta 2027, de modo que buena parte de las obligaciones para empresas todavía está desplegándose.
El directivo trasladó después el foco a su propio sector, el de la abogacía, donde Andersen emplea herramientas de inteligencia artificial como apoyo al trabajo de sus profesionales. Aparicio defendió que la tecnología no sustituirá al abogado, porque la responsabilidad última ante el cliente seguirá recayendo en las personas.
«Es necesario ver de qué manera podemos generar valor en los clientes. La inteligencia artificial creo que no nos va a suplantar, no la van a poder echar la culpa; siempre al abogado se le echan las culpas cuando las cosas no salen bien», afirmó Aparicio ante los asistentes.
El encuentro, celebrado en la sede de Andersen, reunió a representantes institucionales, académicos y empresariales para analizar el impacto de la inteligencia artificial en distintos ámbitos profesionales, desde el jurídico hasta el tecnológico. El debate regulatorio atraviesa cada vez más terrenos, desde la privacidad hasta el acceso a derechos, como muestran otras discusiones normativas recientes en España, entre ellas la que rodea a los jóvenes tutelados que pueden pedir el Ingreso Mínimo Vital desde los 18 años.
«Se producen grandes oportunidades, grandes riesgos y lo importante es que tenemos que ver de qué manera podemos incorporarla para ofrecer siempre un valor añadido y una mejor forma de dirigirnos a nuestros clientes y generarles grandes oportunidades», concluyó el executive partner de Andersen.

