El detonante ha sido una combinación de dos noticias llegadas de Washington durante el fin de semana. La primera, la exención temporal de Estados Unidos a los aranceles sobre determinados productos tecnológicos chinos, en particular semiconductores de gama baja y componentes electrónicos de consumo. La segunda, más amplia, la pausa arancelaria de 90 días anunciada por el propio Donald Trump a principio de mes y confirmada ayer en una comparecencia en la Casa Blanca.
El impacto en los parqués europeos ha sido inmediato. A primera hora, el DAX alemán avanzaba un 2,13%, el CAC 40 francés un 1,98%, el FTSE MIB de Milán un 2,08% y el Euro Stoxx 50, índice europeo de referencia, un 2,10%. Dentro de ese contexto, la bolsa española se ha colocado en la media alta. No ha sido la que más ha subido, pero sí una de las más sólidas en composición sectorial: las subidas se reparten entre banca, tecnología, energía y consumo discrecional, lo que sugiere una reacción amplia y no concentrada.
El sector bancario europeo es, como tantas otras veces, el protagonista. Dentro del Ibex, Bankinter ha liderado el índice con un avance del 4,47%, seguido de Santander (+3,89%), BBVA (+3,72%) y CaixaBank (+3,41%). En el conjunto del Stoxx 600 europeo, el índice bancario ha avanzado un 3,88% solo en la apertura.
En el ámbito de las renovables y la energía, Acciona Energía (+2,65%) e Iberdrola (+2,12%) han sido las protagonistas destacadas. Las dos compañías se benefician por partida doble: de la subida generalizada y de la retirada del fantasma de un eventual arancel directo de Estados Unidos sobre equipos de generación eólica y fotovoltaica. Ese arancel había sido mencionado en los últimos días en varios documentos filtrados desde la administración Trump, pero su aplicación queda, de momento, congelada.
Hay una cifra que conviene retener para entender el tamaño del movimiento. En las primeras dos horas de negociación, el volumen negociado en el Ibex 35 ha sido un 38% superior a la media del último mes. Eso significa que no es solo un movimiento al alza técnico: hay dinero real entrando al mercado.
Fuera de la bolsa, el mercado de divisas ha reaccionado con más mesura. El euro gana ocho centavos frente al dólar y se sitúa en 1,101 unidades. Y la prima de riesgo española —el diferencial del bono a diez años con el alemán— ha bajado a 67 puntos básicos, la cota más baja desde 2021. La combinación de bolsa al alza, euro fuerte y prima ajustada es, dicho en términos llanos, el sueño húmedo de cualquier ministro de Economía.
La pregunta que ya se hacen los estrategas, claro, es cuánto puede durar el entusiasmo. La respuesta más repetida entre las notas enviadas esta mañana por grandes casas de análisis se puede resumir así: la tregua es real pero temporal, los 90 días pasarán rápido y, si Washington no concreta un acuerdo estructural con Pekín antes de entonces, los mercados se enfrentarán en julio a una prueba de fuego. En otras palabras: hoy se celebra, pero la factura está por emitir.
Mientras tanto, el Banco de España prepara un informe extraordinario sobre impacto arancelario que verá la luz en mayo. Y la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha emitido una nota de prudencia técnica recordando a los pequeños inversores que los movimientos bruscos pueden ir en ambas direcciones. Al cierre del mercado, el Ibex 35 se mantenía en los 12.542 puntos, con una subida del 1,85%. Una cifra redonda para cerrar un día redondo. Y, ojalá, con continuidad.


