Doens ocupó el Ministerio de Trabajo y Bienestar Social durante la administración de Ernesto Pérez Balladares, entre 1994 y 1999, uno de los periodos en los que el PRD ejerció el Órgano Ejecutivo tras el retorno del país al orden constitucional. Desde ese cargo, y posteriormente como secretario general del partido, se convirtió en una de las voces con mayor peso dentro de la organización, de la que fue uno de los cuadros históricos.
Su trayectoria estuvo marcada también por su papel como opositor durante la administración de Ricardo Martinelli (2009-2014), etapa en la que resultó una de las víctimas del caso conocido como Pinchazos, que investigó las interceptaciones ilegales de comunicaciones realizadas por miembros del Consejo de Seguridad Nacional contra dirigentes políticos, empresarios y periodistas.
Durante el juicio que el Ministerio Público sostuvo por ese expediente en 2021, Doens reconoció ante el tribunal seis correos electrónicos y dos conversaciones sostenidas en actividades políticas entre 2013 y 2014, interceptadas mientras encabezaba la oposición partidaria a la gestión de Martinelli. El caso afectó también a Sánchez Cárdenas y a Balbina Herrera, actual secretaria general del PRD, entre otras figuras de la vida pública panameña.
Un adiós que cruzó las líneas partidarias
La dirigencia del PRD emitió un mensaje de condolencia en el que definió a Doens como «un hombre de profundas convicciones, de pensamiento político y de una extensa vida dedicada al partido». La organización señaló que, desde las distintas responsabilidades que asumió, «defendió sus ideas con carácter y participó activamente en los grandes debates que marcaron el rumbo del PRD y del país».
El expresidente Martín Torrijos, quien encabezó el Órgano Ejecutivo entre 2004 y 2009, lamentó el fallecimiento y reconoció la influencia de Doens en su formación política. «Hoy parte Mitchell Doens, a quien debo mucho de mi iniciación en la vida pública. De él aprendí, durante largos recorridos, lo complejo que resulta desenvolverse en la política», escribió en sus redes sociales. Añadió que Doens perteneció a «una generación de luchadores que defendió con patriotismo nuestra soberanía» y lo describió como «un hombre capaz, inteligente y profundamente nacionalista, con una gran vocación de servicio y, sobre todo, un padre dedicado».
Las reacciones atravesaron el espectro político panameño más allá de las diferencias que marcaron buena parte de la vida pública de Doens. Ricardo Martinelli, señalado como responsable político del caso de las escuchas que afectó al dirigente, escribió que «fueron adversarios políticos por décadas», pero que «hace ya unos años, superamos todas nuestras diferencias y pude apreciar, conocer y entender a un ser humano excepcional».
Juan Carlos Varela, quien gobernó entre 2014 y 2019, se limitó a expresar «descansa en paz Mitchell», mientras que Ernesto Pérez Balladares, bajo cuya administración Doens ejerció como ministro, lo despidió como «hermano de luchas». El contralor general, Anel Flores, quien también militó en las filas del PRD, lo calificó como «un dirigente de convicciones firmes» y, para quienes tuvieron la oportunidad de conocerlo, «un amigo como pocos».
El caso Pinchazos, uno de los episodios de mayor repercusión sobre el uso de aparatos de seguridad del Estado con fines de vigilancia política en la historia reciente del país, derivó en procesos judiciales que se extendieron por años ante el Ministerio Público y los tribunales. La participación de Doens como testigo y afectado quedó documentada en las actas judiciales de 2021, cuando reconoció las comunicaciones interceptadas.
El PRD, la mayor fuerza política nacida en la órbita del general Omar Torrijos, ha sido una de las principales agrupaciones panameñas desde el retorno al orden democrático, con periodos al frente del Órgano Ejecutivo bajo Pérez Balladares y Martín Torrijos. La figura de Doens se inscribe en una generación de dirigentes formados en las luchas por la soberanía y la recuperación del Canal de Panamá, cuya reversión a manos panameñas se completó el 31 de diciembre de 1999, durante el tramo final del gobierno de Pérez Balladares en el que él fue ministro.
La desaparición de dirigentes fundadores ha marcado la evolución interna del partido en las últimas décadas, un proceso de relevo generacional que se aceleró tras la muerte de referentes históricos vinculados al torrijismo. El deceso de Doens deja una vacante simbólica entre los cuadros originarios que aún participaban en la vida partidaria y coincide con un momento en que la organización busca reposicionarse tras los resultados de los comicios generales de mayo de 2024.
En los próximos días se espera que el PRD y allegados definan los actos de despedida, en línea con los reconocimientos aplicados a otras figuras históricas del partido fallecidas en las últimas décadas.