El invento partió de una técnica anterior. Wangchuk, ya conocido en India por fundar en 1988 una escuela alternativa para estudiantes que habían fracasado en el sistema educativo tradicional, retomó y perfeccionó un método ensayado antes por otro ingeniero de la zona, Chewang Norphel, para congelar el agua antes de que se perdiera. El resultado, bautizado como 'ice stupa', es un cono de hielo que se forma cuando el agua de un arroyo cercano brota como una fuente en pleno invierno.
Ladakh, un valle de 470 kilómetros de largo situado a una altitud media de 4.000 metros en el extremo norte de la India, fronterizo con el Tíbet, recibe una precipitación anual que rara vez supera los 100 milímetros, una cifra comparable a la del Sáhara. Sus cerca de 300.000 habitantes han dependido durante siglos del deshielo de los glaciares, pero ese recurso llegaba siempre en el momento equivocado del calendario agrícola.
El mecanismo prescinde de cualquier fuente de energía. Desde un punto elevado del cauce se instala una tubería que desciende por gravedad hasta las afueras del pueblo. Allí el agua sale disparada hacia arriba y, al contacto con el aire helado del invierno, que en Ladakh puede descender de los 30 grados bajo cero, se congela antes incluso de tocar el suelo, formando capa a capa una torre cónica que puede superar los veinte metros de altura.
La forma puntiaguda no es casual: al exponer poca superficie al sol, el hielo tarda meses en derretirse por completo, justo lo contrario de lo que ocurre con un glaciar natural extendido sobre una ladera. Esa particularidad permite que el agua se libere de forma gradual entre abril y mayo, semanas antes de que el deshielo natural de los glaciares llegue a los campos.
De 150.000 litros al millón y medio por torre
El primer prototipo, levantado en el invierno de 2013 a 2014, almacenó apenas 150.000 litros, una cantidad modesta que sirvió, sin embargo, para probar el concepto. Las versiones posteriores crecieron de forma considerable: algunas superan hoy el millón y medio de litros cada una, repartidas en más de una docena de pueblos, hasta sumar, según los últimos cálculos disponibles, decenas de millones de litros justo en el periodo de mayor necesidad de riego. Esas semanas de agua extra han alargado la temporada de siembra y evitado que varias aldeas quedaran despobladas por la falta de cosechas.
El fenómeno que motivó el invento tiene respaldo en un estudio de la Universidad de Aberdeen sobre más de 2.200 glaciares del Himalaya, que detectó que el 86% de ellos ha visto subir su línea de nieve —un indicador de retroceso— unos 300 metros en los últimos 42 años, con una aceleración de hasta diez metros anuales en las dos últimas décadas. Esos glaciares son la principal fuente de agua dulce para millones de personas en la región.
La técnica cruzó fronteras en 2016, cuando Wangchuk viajó a los Alpes suizos invitado por el municipio de Pontresina para levantar, junto a especialistas locales, la primera estructura de este tipo en Europa. Su trayectoria como inventor volcado en resolver problemas concretos antes que en la teoría inspiró de forma no oficial al personaje que interpretó Aamir Khan en la película india '3 Idiots'.

