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Musk augura «bastante más de 1.000 millones de robots humanoides» en diez años

El fundador de Tesla lo dijo en el G20 de Chapel Hill: «La productividad por robot será probablemente cinco veces la de un humano».

Por Redacción de El Hemiciclo·
4 min de lectura
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Retrato de Elon Musk
Retrato de Elon MuskFoto: Gage Skidmore, CC BY-SA 4.0

Elon Musk, consejero delegado de Tesla y SpaceX, aseguró el 1 de septiembre en la reunión ministerial de innovación del G20 en Chapel Hill (Carolina del Norte) que «dentro de diez años, diría que habrá bastante más de 1.000 millones de robots humanoides» operando en el mundo. Lo dijo por videoconferencia en una charla con Michael Kratsios, director de ciencia y tecnología de la Casa Blanca, y lo presentó como una apuesta personal a la que pondría dinero.

El razonamiento de Musk es una cadena de causas: la inteligencia artificial mejora el software, el software gobierna a los robots y, cuando haya suficientes unidades en circulación, los propios robots fabricarán más robots. «La productividad por robot será probablemente cinco veces la de un humano», calculó ante los asistentes, lo que en su previsión llevaría a que esas máquinas produzcan más que toda la humanidad junta.

Musk extendió el pronóstico al conjunto de la economía. La inteligencia artificial digital, sin contar los robots físicos, sumaría entre un 20% y un 30% al producto mundial, es decir, entre 20 y 30 billones de dólares anuales (entre 17,4 y 26,1 billones de euros), una cifra que según él podría multiplicarse por diez o más una vez se generalicen los robots de propósito general. También adelantó que en 12 o 18 meses el software de IA alcanzará el nivel de Stockfish, el motor de ajedrez considerado imbatible.

Lo que más preocupa a Musk no son los semiconductores, sino la red eléctrica. «Habrá un déficit de al menos 15 gigavatios de electricidad en 2027 para los chips de IA», advirtió, una cifra equivalente, a grandes rasgos, a la potencia de unas quince centrales nucleares de tamaño grande. El empresario atribuyó el aviso al consenso de los analistas del sector.

El problema, explicó, es de velocidades desacompasadas: la fabricación de chips de inteligencia artificial crece entre un 40% y un 50% al año, mientras que la electricidad disponible fuera de China solo aumenta entre un 10% y un 20% anual. China, señaló, dispone de energía sobrante pero no puede aprovecharla del todo porque los vetos a la exportación le bloquean el acceso a los chips más avanzados. Musk, por su parte, proyecta fabricar sus propios semiconductores en la Terafab que impulsa en Texas.

Los datos disponibles sitúan el problema en su dimensión real. La Agencia Internacional de la Energía calcula que los centros de datos consumieron 415 teravatios hora en 2024, el 1,5% de la electricidad mundial, y estima que en 2030 esa cifra rondará los 945 teravatios hora, más de lo que consume Japón. La misma agencia advierte de que en torno al 20% de los proyectos de generación previstos podría retrasarse por falta de capacidad de red.

El parque robótico actual, muy lejos de la meta

Con los robots, la distancia entre la previsión y la realidad es todavía mayor. La Federación Internacional de Robótica contabilizó 4,66 millones de robots industriales en funcionamiento en 2024 y 542.000 unidades nuevas instaladas ese año. La cifra que maneja Musk multiplicaría ese parque mundial por más de 200 en una década.

La distribución geográfica actual también es desigual. Corea del Sur lidera la densidad de automatización con 1.220 robots por cada 10.000 empleados, Alemania tiene 449 y la media mundial se sitúa en 132, según la misma federación. España instaló 5.100 robots industriales en 2024, lo que la convierte en el tercer mercado europeo. Morgan Stanley, en un cálculo distinto, también habla de más de 1.000 millones de humanoides, pero fijados para 2050 y con una adopción que solo se aceleraría a mediados de la década de 2030.

Fremont, la fábrica que iba a ir más rápido

El calendario de Optimus, el robot humanoide de Tesla, invita a la cautela sobre los plazos de Musk. El proyecto se anunció en agosto de 2021 y en abril de 2025 el propio Musk aseguró que ese mismo año habría miles de unidades trabajando en las fábricas de la compañía. En julio de 2026, sin embargo, Tesla reconocía en su informe trimestral que todavía estaba instalando las primeras líneas de producción en su planta de Fremont, California, la misma nave donde antes se montaban los Model S y X.

El propio Musk ha moderado el tono a corto plazo. Su previsión sigue siendo poner el robot a la venta del público general a finales de 2027, tal y como avanzó en enero en el Foro de Davos.

«La producción de Optimus será extremadamente lenta al principio, porque todo es nuevo. Esto no es como fabricar un coche», escribió Elon Musk, consejero delegado de Tesla, en la red social X el 1 de julio de 2026.

En el mismo foro de Chapel Hill hubo matices a la tesis de Musk. David Sacks, asesor de la Casa Blanca para inteligencia artificial, sostuvo que los centros de datos bien planificados abaratan el precio de la electricidad en lugar de encarecerlo, mientras que Mark Zuckerberg, fundador de Meta, reconoció que su compañía no encuentra suficientes profesionales de oficios cualificados para levantar sus propias instalaciones.

Neura, PAL Robotics y el frente europeo

Musk no es el único actor en esta carrera. En Alemania, la empresa Neura Robotics maneja plazos igual de agresivos para sus propios humanoides. En Barcelona, PAL Robotics construye desde 2004 robots de investigación como TALOS y el bípedo Kangaroo, y dos ingenieros españoles han desarrollado recientemente un robot capaz de recoger fruta sin dañarla. La competencia que Musk describe en clave de electricidad y chips tiene, también, un frente europeo menos mediático pero activo.

La proyección de Musk sobre robótica llega en el mismo periodo en que el empresario ha intensificado su presencia en foros multilaterales, en paralelo a la ofensiva diplomática que Donald Trump despliega en la ONU sobre Irán y Ucrania, otro episodio de esta temporada en la que Washington combina anuncios tecnológicos y geopolíticos de gran escala.

Quizá los 1.000 millones de robots humanoides lleguen tarde, como buena parte de los plazos que Musk ha manejado en el pasado con Optimus, o no lleguen nunca en la magnitud descrita. Lo que ya tiene fecha concreta, según su propia advertencia en Chapel Hill, es el déficit eléctrico: 15 gigavatios en 2027.

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