La vivienda del matrimonio es una construcción de principios del siglo XX rodeada de naturaleza y rehabilitada conservando algunos de sus elementos originales. Buenafuente y Abril, cuya actividad profesional se reparte principalmente entre Barcelona y Madrid, han encontrado en el Maresme un entorno alejado del ritmo de las grandes ciudades, según la información difundida sobre la pareja.
El principal atractivo histórico del municipio son las termas de Ca l'Arnau, un complejo termal romano cuya antigüedad se remonta al siglo II antes de Cristo. Según la documentación de Turisme Maresme, se trata de los baños públicos más antiguos que se conservan en la península ibérica, un dato que sitúa el yacimiento entre los testimonios más tempranos de la cultura del baño colectivo heredada de Roma.
El recinto disponía de vestuario y de salas acondicionadas a distintas temperaturas, un esquema característico de las termas romanas que distinguía entre el frigidarium, el tepidarium y el caldarium. Algunas de esas estructuras todavía pueden reconocerse sobre el terreno, lo que permite hacerse una idea del funcionamiento del conjunto.
Las termas formaban parte de la antigua ciudad romana de Ilturo, cuyos restos se extienden por el término municipal. Estos vestigios convierten a Cabrera de Mar en un enclave relevante para el estudio de la romanización de la costa catalana, un proceso que arrancó tras el desembarco romano en Empúries en el año 218 antes de Cristo, durante la Segunda Guerra Púnica.
Sobre el municipio se alza además el castillo de Burriac, una fortaleza medieval levantada entre los siglos X y XI y documentada desde el año 1017. Sus ruinas coronan una colina de unos 400 metros de altitud desde la que se contempla buena parte de la costa y del interior de la comarca.
El emplazamiento de Burriac responde a un patrón habitual en la Cataluña de la Alta Edad Media, cuando las fortificaciones en altura articulaban la defensa del territorio y el control de las rutas. La cronología documentada del castillo lo vincula al periodo de consolidación de los condados catalanes previos a su vertebración política.
Al patrimonio histórico se suman los recursos naturales del municipio: caminos que atraviesan el bosque mediterráneo, playas y un paisaje que combina el litoral con la montaña interior. Esta variedad explica el perfil turístico de una localidad que, pese a su proximidad a Barcelona, mantiene un carácter reposado.
El Maresme, comarca a la que pertenece Cabrera de Mar, se extiende a lo largo de la costa entre Barcelona y la Selva, y ha sido históricamente una zona de asentamiento por su clima suave y su acceso al mar. La combinación de yacimientos romanos, arquitectura medieval y entorno natural configura el atractivo patrimonial de esta franja del litoral catalán.
La conservación de conjuntos como Ca l'Arnau depende de la actuación de las administraciones competentes en materia de patrimonio arqueológico, que en Cataluña corresponde a la Generalitat a través de sus servicios especializados, así como de la colaboración municipal en la protección y difusión de los restos.
La difusión de estos enclaves, impulsada por entidades como Turisme Maresme, busca poner en valor un patrimonio que en ocasiones queda eclipsado por el turismo de sol y playa dominante en el litoral. La presencia de figuras públicas conocidas en el municipio contribuye, de forma indirecta, a proyectar su nombre más allá del ámbito local.

