El promedio de los once sondeos publicados antes del cierre demoscópico legal del 12 de mayo sitúa al Partido Popular de Juan Manuel Moreno en 55 escaños y el 42,8 % de los votos de cara a las elecciones autonómicas andaluzas del 19 de mayo. Esa cifra coincide exactamente con el umbral de la mayoría absoluta en el Parlamento de Andalucía, una cámara de 109 diputados en la que gobernar en solitario o depender de un pacto se separa, según ese agregado, en menos de un punto porcentual.
El umbral exacto de la mayoría absoluta
La mayoría absoluta en la cámara andaluza exige 55 escaños sobre 109. Que once encuestas independientes, promediadas, converjan en ese número preciso convierte el desenlace en estadísticamente abierto: el margen de error habitual de los sondeos —generalmente entre dos y tres puntos porcentuales— es superior a la diferencia que separa ambos escenarios. Ningún agregado de encuestas, por robusto que sea, puede resolver una distancia tan estrecha.
El método del promedio de sondeos —que agrega resultados de múltiples estudios para reducir el sesgo individual de cada uno— ofrece estimaciones más estables que cualquier encuesta aislada, pero no elimina la incertidumbre. Los once sondeos considerados fueron publicados antes del apagón demoscópico que la legislación electoral española impone en los cinco días previos a la votación, periodo en que la difusión de nuevas encuestas queda legalmente prohibida.
La distribución proyectada partido a partido
Según ese promedio agregado, el PSOE-A obtendría 28 escaños, Vox 17, Por Andalucía 5 y Adelante Andalucía 4. El espacio de centro-derecha y derecha —PP y Vox juntos— sumaría 72 actas, mayoría holgada si ambas formaciones acordaran una investidura. El bloque de izquierdas —PSOE-A, Por Andalucía y Adelante Andalucía— alcanzaría 37 escaños, cifra insuficiente para disputar la presidencia de la Junta.
La fragmentación del voto de izquierdas entre tres partidos con culturas políticas diferenciadas añade una variable de gobernabilidad propia, con independencia del resultado aritmético. Esa dispersión reduce la capacidad de ese espacio para articular una alternativa incluso en escenarios en que el PP no alcanzara la mayoría absoluta por sí solo.
El sistema electoral andaluz y sus distorsiones provinciales
El Parlamento de Andalucía se rige por un sistema de representación proporcional con circunscripción provincial, conforme a la Ley Orgánica del Régimen Electoral General y el Estatuto de Autonomía de Andalucía. Los 109 escaños se distribuyen entre las ocho provincias, lo que introduce distorsiones territoriales que pueden separar el reparto final de actas de la traslación directa del voto agregado a escala regional.
Andalucía es la comunidad autónoma con el mayor censo electoral de España. Pequeñas variaciones en las provincias con mayor ponderación de escaños —Sevilla, Málaga y Granada— pueden modificar el resultado global de forma significativa, lo que convierte la distribución territorial del voto en una variable tan relevante como el porcentaje total.
El precedente de 2018 y el fin de cuatro décadas socialistas
Las elecciones andaluzas de diciembre de 2018 marcaron un punto de inflexión histórico: el PSOE-A, partido que había gobernado la Junta de Andalucía de forma ininterrumpida desde 1982, perdió la presidencia tras el acuerdo de gobierno entre PP y Ciudadanos con apoyo parlamentario externo de Vox. Fue la primera vez en casi cuatro décadas que un partido distinto al PSOE-A accedía a la presidencia de la Junta. Moreno Bonilla ha gobernado desde entonces en minoría.
Las elecciones del 19 de mayo se celebran, por tanto, en un contexto en que el PP busca consolidar ese poder y obtener respaldo suficiente para gobernar sin condicionantes externos, mientras la izquierda aspira a recuperar una hegemonía regional que sostuvo durante 36 años consecutivos.
Los tres escenarios posibles tras el 19 de mayo
Si el PP supera los 55 escaños, dispondría de margen para gobernar sin necesidad de acuerdos externos. Si se queda por debajo, necesitaría el concurso de Vox para una mayoría de investidura, lo que replicaría —en una versión de mayor dependencia— el esquema inaugurado en 2018. El tercer escenario —que la izquierda sumara más de lo proyectado y el PP quedara sin opciones de mayoría con Vox— se sitúa, según el rango central del agregado, fuera de las estimaciones más probables, aunque la estrechez de los márgenes no permite descartarlo.
Los resultados del escrutinio del 19 de mayo resolverán una ecuación que once encuestas, con toda su capacidad estadística, dejan sin despejar. El plazo para la constitución del nuevo Parlamento andaluz y la eventual investidura del presidente de la Junta comenzará a correr a partir de esa noche.


