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Dos iraníes imputados en Reino Unido por un presunto atentado contra judíos en Manchester

La subcomisaria adjunta antiterrorista Vicki Evans afirma que el presunto complot «ha sido desarticulado» y que no hay «amenaza permanente para el público».

Por Redacción de El Hemiciclo·
4 min de lectura
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La Fiscalía británica ha imputado a Rahman Salehi, de 35 años, y Salam Ahmadyan, de 36, ambos ciudadanos iraníes, por presuntamente preparar un atentado terrorista contra la comunidad judía de Manchester, según expuso el sábado la acusación ante el Tribunal de Magistrados de Westminster. Ambos fueron detenidos el 20 de septiembre, en vísperas de Yom Kipur, tras una investigación que, según el Servicio de la Fiscalía de la Corona, apunta a labores de reconocimiento sobre objetivos judíos y a la búsqueda de materiales para fabricar un explosivo.

Los cargos formales imputan a Salehi y Ahmadyan la preparación de un acto de terrorismo o la asistencia a otra persona para cometerlo, en relación con hechos que, según la acusación, se habrían desarrollado antes del 20 de septiembre de 2026. Ninguno de los dos ha sido juzgado todavía y ambos permanecen bajo custodia policial desde su arresto en Manchester, que la Policía Metropolitana confirmó ese mismo día.

Según lo trasladado ante el tribunal, los sospechosos habrían recibido instrucciones para fabricar una bomba de cloro y habrían adquirido líquidos y otros componentes destinados a un artefacto explosivo improvisado. Los investigadores sostienen que ambos identificaron objetivos judíos en la ciudad, con fotografías, planos y mapas, y que realizaron reconocimientos físicos de al menos dos emplazamientos: la sinagoga de Heaton Park y el Museo Judío de Manchester, en el barrio de Cheetham Hill.

La elección de Heaton Park no es casual en el relato de la acusación. Un año antes, durante las celebraciones de Yom Kipur, aquella sinagoga fue escenario de un atentado en el que murieron dos miembros de la comunidad judía y el propio atacante. La detención se produjo justo antes del aniversario de aquel ataque y de la festividad judía de este año, una coincidencia de fechas que ha intensificado la atención de las autoridades de seguridad británicas sobre el caso.

La investigación sigue abierta sobre la posible implicación de un tercer individuo, situado presuntamente en el extranjero —posiblemente en Irán—, que habría mantenido contacto con los sospechosos en relación con el supuesto complot. De confirmarse, ese extremo apuntaría a una coordinación que trasciende el territorio británico, aunque las autoridades no han precisado el grado de dirección que ese contacto habría ejercido.

Las trayectorias migratorias de los acusados

El itinerario de Salehi antes de llegar al Reino Unido ilustra la complejidad de los flujos de asilo en Europa: habría llegado en una pequeña embarcación en 2020, tras pasar varios años en Alemania, donde también había solicitado protección. Finalmente obtuvo el estatuto de refugiado en territorio británico en 2023. Ahmadyan, por su parte, habría cruzado el Canal en otra pequeña embarcación ese mismo año y mantiene, según las informaciones difundidas sobre la causa, una solicitud de asilo todavía pendiente de resolución.

Ese dato —las llegadas por vía marítima, conocidas en el debate británico como small boats— ha sido incorporado de inmediato al discurso gubernamental sobre control fronterizo. La ministra del Interior, Shabana Mahmood, calificó las informaciones de «profundamente angustiosas» para la comunidad judía, con una preocupación especialmente aguda en Manchester por la coincidencia con el aniversario del atentado de Heaton Park.

«Profundamente angustiosas», declaró Shabana Mahmood, ministra del Interior del Reino Unido, sobre las informaciones del presunto complot y su impacto en la comunidad judía.

Mahmood vinculó también el caso con la política migratoria del Ejecutivo laborista, al subrayar que la llegada de los dos sospechosos en embarcaciones pequeñas pone de relieve la importancia de la lucha contra la inmigración ilegal, si bien matizó que las cifras de llegadas han descendido. La declaración se produce en un contexto de tensión política interna sobre la gestión del asilo, visible también en la polémica por el plan laborista para instalar a 1.200 solicitantes de asilo junto a un pueblo británico de apenas 400 vecinos, que ha generado fricciones con comunidades locales.

El marco legal bajo el que se instruye la causa es la legislación antiterrorista británica, que tipifica como delito la preparación de actos de terrorismo y la asistencia a terceros para cometerlos, sin necesidad de que el atentado llegue a ejecutarse. Los imputados fueron presentados el sábado ante el Tribunal de Magistrados de Westminster, instancia que en el sistema judicial de Inglaterra y Gales gestiona las primeras comparecencias antes de la eventual elevación a un tribunal superior.

Una amenaza que la policía da por neutralizada

La subcomisaria adjunta de la Policía Antiterrorista, Vicki Evans, aseguró que el presunto complot ha sido desarticulado y que no existe actualmente una amenaza permanente para el público. Evans precisó que la investigación prosigue con la colaboración de los servicios de seguridad nacionales, en un trabajo centrado ahora en esclarecer el alcance de los contactos internacionales atribuidos a los sospechosos.

Las autoridades han insistido en separar este caso de otra investigación antiterrorista abierta recientemente en el Reino Unido, tras la detención de cinco hombres cerca de la base aérea de la RAF en Fairford, sospechosos de preparar un ataque contra esas instalaciones militares. Ambas causas, aunque coetáneas, se tramitan de forma independiente y sin vínculos establecidos entre sí, según lo comunicado por la policía.

El episodio reaviva el debate británico sobre la intersección entre las rutas de asilo irregulares y la seguridad interior, un cruce que las agencias británicas vienen señalando desde los atentados de Londres de 2017, cuando varios ataques en Westminster, el London Bridge y el Manchester Arena marcaron el periodo más letal del terrorismo en el país en más de una década. El nivel de amenaza terrorista, fijado por el organismo de inteligencia Joint Terrorism Analysis Centre, se ha mantenido en «sustancial» o superior durante buena parte de los últimos años.

Salehi y Ahmadyan permanecen bajo custodia a la espera de las siguientes fases del procedimiento. La Policía Antiterrorista mantiene abierta la pesquisa sobre el tercer sospechoso en el extranjero, el eslabón que determinará si el caso de Manchester se limita a una célula local o responde a una trama con dirección exterior.

Fuentes

  1. La Gaceta de la Iberosferagaceta.es

Material del que parte esta pieza. El texto es propio; los enlaces llevan al original.

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