«Los más afectados son motociclistas y peatones. Entre ambos llegan al 80 por ciento. Ocho de cada diez víctimas están relacionadas con peatones y motociclistas», afirmó Nelson Reyes, viceministro de Transporte.
A la distracción al volante, señalada como una de las principales causas de los siniestros, el viceministro sumó otros factores recurrentes: el exceso de velocidad, la invasión del carril contrario, la inexperiencia de conductores nuevos y la imprudencia de los peatones al cruzar las vías. Reyes precisó que los adultos jóvenes, de entre 18 y 30 años, figuran entre los grupos de edad más golpeados por los accidentes de tránsito.
Según cifras del Observatorio Nacional de Seguridad Vial, entre el 1 de enero y el 15 de septiembre de 2026 se registraron 15,907 accidentes de tránsito en el país, con un saldo de 11,231 personas lesionadas y 1,023 fallecidas. El mismo Observatorio contabiliza 373 motociclistas muertos en siniestros viales durante el presente año, una cifra que por sí sola supera un tercio del total de fallecidos reportados en el período.
La proporción divulgada por el Viceministerio coloca a los usuarios más vulnerables de la vía —quienes no cuentan con la protección de una carrocería— en el centro de la política de seguridad vial. El transporte en motocicleta ha crecido de forma sostenida en la última década como alternativa de movilidad ante los costos del transporte colectivo y la congestión en el área metropolitana de San Salvador, lo que ha elevado la exposición de ese grupo a los riesgos identificados por el Viceministerio.
Reyes reconoció que las instituciones del Estado mantienen planes de prevención y atención a las víctimas de siniestros viales, pero insistió en que la reducción de accidentes depende, en última instancia, de que los conductores asuman su responsabilidad y respeten las normas de tránsito vigentes. El funcionario no detalló medidas nuevas en materia de sanciones ni reformas normativas asociadas a las infracciones señaladas.
En ese marco, el Viceministerio de Transporte mantiene vigente la campaña «La vida no es un juego», orientada a concientizar a la población sobre el cumplimiento de las normas de tránsito y la adopción de conductas responsables al manejar o transitar por las vías públicas. La estrategia se suma a los operativos que la Policía Nacional Civil realiza de forma periódica en carreteras y zonas urbanas con alta incidencia de siniestros.
La inseguridad vial ya deja saldos frecuentes en las calles del país, como el reciente percance de una rastra en el redondel Claudia Lars, que dejó a una persona lesionada. Con 1,023 muertos hasta el 15 de septiembre, el registro del Observatorio marca la referencia contra la cual el Viceministerio mide el alcance de su campaña de prevención.

