El proyecto 594 pretende actualizar el cuerpo normativo que rige el funcionamiento interno de la Asamblea Nacional. El texto se encuentra en segundo debate, la instancia previa al tercer debate, trámite final requerido para que una iniciativa sea aprobada en el pleno y remitida a la sanción del Órgano Ejecutivo. El volumen de propuestas —125 según la Secretaría General— condicionó el ritmo de la sesión.
El diputado José Luis Varela, de la bancada Panameñista, quien intervino en la segunda vuelta del debate, abogó por buscar consenso ante la existencia de planteamientos similares. A su juicio, agrupar las iniciativas afines agilizaría la discusión y permitiría aprobar cambios sustantivos en lugar de dispersar el debate en variaciones de un mismo punto. Explicó que, tras analizar el paquete, detectó hasta ocho propuestas que abordan un mismo tema con redacciones parecidas.
"Un tema como este debemos tomarlo con mucha seriedad y cordura si es que queremos tener un reglamento nuevo, porque si lo que queremos es enredar la discusión para que no haya un reglamento nuevo, pues la estrategia sería seguir metiendo propuestas", dijo Varela ante el pleno.
Uno de los puntos que concentró la discrepancia fue el artículo que prohibiría a los diputados nombrar personal hasta el cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad. El diputado Ernesto Cedeño, de la bancada Seguimos, sostuvo que esa disposición debe corregirse porque ya existe una norma equivalente en el Código de Ética sobre el nombramiento de familiares.
Cedeño precisó, además, que el diputado individualmente no tiene la facultad de nombrar personal, ya que esa potestad recae en el presidente de la Asamblea Nacional. "Ya existe una norma que sanciona el nepotismo", indicó, en referencia al marco ético que, a su entender, tornaría redundante la disposición propuesta.
La sesión abrió también un debate sobre las prerrogativas de los diputados. El diputado Alaín Cedeño, de Realizando Metas (RM), defendió en la segunda vuelta la exoneración de impuestos en la importación de vehículos. Según expuso, cuando se estableció esa figura se esperaba que los diputados tuvieran facilidad de movilización para cumplir funciones de fiscalización y trabajo en las comunidades, al igual que los ministros de Estado.
"Este es el principal Órgano del Estado", se defendió Alaín Cedeño. Añadió que "nosotros no somos igual que un ciudadano que tiene un trabajo de ocho horas, y nuestro trabajo, para poder ser eficiente, nosotros tenemos que buscar la información —en el terreno— para presentar aquí la decisión que le convenga al pueblo panameño".
El trámite y lo que sigue
El procedimiento legislativo panameño establece que, superado el segundo debate, el proyecto debe pasar al tercer y último debate en el pleno, donde se somete a votación final antes de remitirse a la sanción del Ejecutivo. La cantidad de planteamientos pendientes de resolución sugiere que el proceso podría extenderse por varias sesiones adicionales antes de alcanzar ese punto.
La revisión del RORI se inscribe en una discusión recurrente sobre el funcionamiento de la Asamblea Nacional, institución que ha enfrentado señalamientos por el manejo de partidas y beneficios asignados a los diputados. Reformas anteriores del régimen interno han tropezado con la dificultad de conciliar la reducción de prerrogativas con los argumentos operativos que esgrimen los propios legisladores.
De cara a las próximas sesiones, el pleno deberá definir cómo procesar las 125 propuestas registradas: ya sea mediante la agrupación de iniciativas similares que planteó Varela o a través de la votación artículo por artículo. De ese ejercicio dependerá que la Asamblea Nacional logre cerrar una reforma que ha quedado inconclusa en ocasiones previas o que la discusión vuelva a estancarse.