La incorporación al calendario asiático, dijo Tan a la AFP en Nagoya, no es un gesto vacío. "Estar incluido significa que ya tienes una buena estructura de gobernanza, suficientes miembros y atletas para poder competir, tu reglamento y tus oficiales están listos y, por lo tanto, es algo significativo", añadió el dirigente. El deporte, descrito en el pasado como "peleas de gallos humanas" por su nivel de violencia, atraviesa hoy un momento de expansión impulsado por el éxito comercial del Ultimate Fighting Championship (UFC), su principal promotora a escala mundial.
En los combates que se disputan en Nagoya, hombres y mujeres compiten en categorías separadas sobre un tatami blanco y gris, sin la jaula octogonal que caracteriza a la UFC. Según explicó Tan, esa jaula "no se alinea realmente con los valores olímpicos", lo que ha obligado a competidores acostumbrados a pelear cercados a adaptar su estilo para esta cita asiática, ante un público poco numeroso pero entusiasta.
Muchos de los atletas que compiten en Nagoya provienen de países con arraigo histórico en disciplinas de combate, como Tailandia, Kazajistán, Filipinas y la anfitriona Japón. La singapurense Teo Hui Hoon, que ya tiene asegurada al menos una medalla de plata, sostuvo que el paso por los Juegos Asiáticos ampliará la base de practicantes del deporte.
"Animará a más niños y adolescentes a practicar el deporte y tomárselo en serio", al tener como objetivo "entrar en una selección nacional y, como siguiente paso, ir a los Juegos Olímpicos", afirmó Teo Hui Hoon, medallista de plata asegurada en MMA.
Uno de los principales obstáculos para que las MMA lleguen a unos Juegos Olímpicos es lograr consenso sobre las reglas de competencia, incluidos los movimientos permitidos, y unificar al mundo de la disciplina bajo un solo organismo rector reconocido internacionalmente. Tan aseguró que ya existen conversaciones abiertas con el COI y otros actores con capacidad de decisión sobre el reconocimiento olímpico del deporte.
Dana White, presidente de la UFC, respalda de forma pública la aspiración olímpica de la disciplina, un apoyo que sus promotores consideran un activo frente a quienes todavía la ven demasiado violenta para integrar el programa de los Juegos. La etiqueta de "peleas de gallos", acuñada en la década de 1990 por el entonces senador estadounidense John McCain, sigue pesando sobre la imagen pública de las MMA pese al crecimiento comercial de la UFC, que en junio celebró un evento en el jardín de la Casa Blanca.
El calendario tampoco juega a favor de una entrada inmediata: Los Ángeles 2028 llega, según reconoció Tan, "demasiado pronto", y la siguiente cita olímpica será Brisbane 2032. Junto a las MMA, otras disciplinas como el teqball —un híbrido entre fútbol y tenis de mesa— y el pádel también debutaron en estos Juegos Asiáticos con la misma aspiración, en un contexto de competencia creciente entre deportes emergentes por un lugar en el programa. El fenómeno recuerda al camino de otras disciplinas de reciente incorporación al olimpismo, como el surf, la escalada y el skateboarding, que debutaron en Tokio 2020 tras años de trámite ante el COI.
Tan cerró su intervención con un mensaje directo hacia el organismo rector del olimpismo mundial: "Si el COI o LA28 vienen y dicen: 'MMA, ¿les gustaría estar como deporte oficial o como deporte de exhibición?'; estamos listos".