En La Moncloa señalan que el operativo era «muy complejo», porque nunca se había desplazado a tanta gente a un lugar de realojo, y sostienen que todo transcurrió «con civismo y sin violencia». El Ejecutivo defiende el dispositivo como imprescindible para buscar una salida a la crisis de la ciudad autónoma.
No todos los migrantes llegados a las playas consiguieron plaza en el puerto. Quienes se quedaron sin sitio regresaban a lo largo de la mañana a la playa de El Trampolín y a Benítez, un movimiento inverso que refleja los límites de capacidad del dispositivo, diseñado para 1.700 personas.
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, lanzó sus críticas al operativo desde Melilla, la otra ciudad autónoma en la primera línea de la presión migratoria en la frontera sur, poco antes de que el Gobierno reaccionara.
«El Gobierno no es capaz de mantener el orden público en una ciudad española», sentenció Alberto Núñez Feijóo, líder del PP, desde Melilla.
El Ejecutivo respondió tachando de «irresponsable» a Feijóo por salir a criticar un operativo que considera imprescindible para avanzar hacia una solución de la crisis, en lugar de respaldar la gestión de una situación que afecta a la seguridad y la convivencia en la ciudad.
La tensión en Ceuta se prolonga desde hace meses y ha generado fricciones entre distintos niveles de la Administración. El propio Ayuntamiento llegó a requerir a Sánchez para resolver en un mes los expedientes de expulsión pendientes, en un intento de acelerar una vía administrativa que las autoridades locales consideran insuficiente.
El precedente más cercano se sitúa en mayo de 2021, cuando unas 10.000 personas entraron en Ceuta a nado o a pie desde Marruecos en apenas dos días, en la mayor entrada irregular registrada en la ciudad, según cifras difundidas entonces por la Delegación del Gobierno. Aquella crisis, ligada a un contencioso diplomático con Rabat, marcó la gestión de la frontera sur. En paralelo a la actual, el ministro de Transportes, Óscar Puente, ha denunciado una campaña para frenar las soluciones logísticas en la ciudad, al afirmar que se iba a trasladar a 1.800 migrantes antes de que el operativo se viera comprometido.
El trasfondo incluye también la actuación de Marruecos, que según ha trascendido bloqueó el regreso de 800 menores en episodios previos, lo que ha alimentado el reproche de distintos sectores hacia la gestión conjunta de la frontera. Cinco horas después de iniciarse el dispositivo, los últimos grupos habían accedido ya a las instalaciones portuarias.



