Los trabajos corresponden a la primera etapa del proyecto y se desarrollan en un tramo de siete kilómetros comprendido entre Hacienda Los Calderones y Villa Carmen. En ese sector, según el MOP, se ejecutan de manera simultánea levantamientos topográficos, estudios geotécnicos, labores de limpieza, adecuación del sistema de drenaje y conformación de la terracería en los hombros y la cuneta central, como preparación para la instalación de la nueva estructura del pavimento.
El perfilado, según explicó la entidad, consistió en la remoción controlada de la carpeta asfáltica mediante maquinaria especializada, con el propósito de retirar el material deteriorado y dejar una superficie uniforme sobre la cual se desarrollarán las siguientes fases. Esta etapa permitirá aplicar posteriormente la técnica de rubblizing, un procedimiento de ingeniería que fractura de manera controlada el pavimento existente para reutilizarlo como base de la nueva estructura vial, lo que reduce el volumen de material a desechar y aporta mayor capacidad estructural a la vía.
Las labores se realizan principalmente en horario nocturno, bajo un plan de manejo de tráfico que mantiene habilitado un carril de circulación con el fin de reducir las afectaciones a los conductores. El MOP reiteró el llamado a respetar el límite de velocidad de 30 kilómetros por hora en los tramos en construcción y a seguir la señalización temporal, con el objetivo de prevenir accidentes y proteger tanto a los usuarios de la vía como al personal que labora en la obra.
Como parte del seguimiento de la ejecución, el MOP, la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) y la empresa contratista realizaron una inspección conjunta en los frentes de trabajo para verificar el cumplimiento de las medidas de seguridad vial. Durante el recorrido constataron que la señalización instalada se ajusta al Plan de Manejo de Tránsito aprobado, que contempla señales preventivas, reglamentarias e informativas, así como dispositivos de canalización y límites de velocidad en las zonas intervenidas. Las tres entidades acordaron reforzar las medidas de seguridad mientras avanza el proyecto.
Una obra de 19 kilómetros bajo modalidad llave en mano
La ampliación, cuyo nombre oficial es "Ampliación del Corredor de las Playas – Tramo Carretera Panamericana El Espino-Sajalices y Variante Campana", se desarrolla bajo la modalidad llave en mano, esquema contractual en el que el mismo contratista se encarga del diseño y la construcción y entrega el proyecto terminado y listo para operar. De acuerdo con el pliego de cargos, la intervención comprende aproximadamente 19 kilómetros de carretera, desde el sector de Los Calderones, en el distrito de La Chorrera, hasta el puente sobre el río Sajalices, en el distrito de Chame.
El alcance de los trabajos incluye la ampliación de la vía de cuatro a seis carriles, la construcción de la Variante Campana y el Viaducto Campana, la ampliación de puentes existentes, la rehabilitación de la superficie de rodadura, la mejora del sistema de drenaje pluvial, la reubicación de redes de agua potable, electricidad y telecomunicaciones y la adecuación de la servidumbre vial. La obra busca aliviar la congestión que se registra en temporada alta entre la ciudad de Panamá y las provincias del interior.
Uno de los componentes de mayor relevancia técnica será la Variante Campana, una nueva conexión vial que modificará el recorrido actual por Loma Campana, tramo caracterizado por pendientes pronunciadas y curvas cerradas que dificultan el tránsito, en particular el de vehículos de carga pesada que se dirigen hacia el interior del país.
El Corredor de las Playas conecta la ciudad de Panamá con los balnearios de la costa pacífica en Panamá Oeste y constituye una de las principales arterias del sistema vial que une la capital con el occidente del país. Su saturación en fines de semana, feriados y temporadas vacacionales ha sido uno de los motivos que la administración cita para justificar la intervención, en una provincia que ha registrado en los últimos años uno de los mayores crecimientos poblacionales del país, factor que ha incrementado de forma sostenida el flujo vehicular hacia la capital.
La ampliación de corredores viales para descongestionar la salida hacia el interior no es nueva en la agenda de infraestructura del país: obras como la ampliación de la Carretera Panamericana y las sucesivas intervenciones en los accesos a Panamá Oeste han acompañado la expansión urbana de las últimas administraciones, con proyectos que en repetidas ocasiones han superado sus plazos y presupuestos iniciales, un antecedente que sitúa el seguimiento de este contrato bajo especial escrutinio.
Contratos de esta magnitud, financiados con recursos del Presupuesto General del Estado, están sujetos al refrendo del contralor general de la República, instancia de fiscalización previa que verifica la legalidad del gasto antes de su ejecución. El MOP no detalló en su reporte más reciente el cronograma completo de entregas parciales, y el avance físico reportado hasta ahora se limita al 3.22% del total contratado.
La entidad tampoco precisó una fecha estimada para la conclusión de la primera etapa ni el porcentaje de avance financiero del contrato, información que corresponde habitualmente a los informes de seguimiento que el MOP presenta ante la Comisión de Presupuesto de la Asamblea Nacional durante las vistas presupuestarias.
Las próximas fases, según lo descrito por el MOP, incluirán la aplicación del rubblizing en los tramos ya perfilados y el inicio de los trabajos de pavimentación, mientras continúan en paralelo las labores de drenaje y reubicación de redes de servicios públicos en el resto del corredor, hasta completar los 19 kilómetros contemplados en el contrato.