El primer recorte de 2026 entró en vigencia el 3 de julio, cuando el calado se fijó en 49.5 pies (15.09 metros). Le siguió una segunda reducción el 24 de julio, a 49 pies, y está previsto que el 15 de agosto entre en vigor una tercera disminución, hasta 48.5 pies (14.78 metros), según el mismo aviso. De confirmarse el calendario comunicado a las navieras, para inicios de septiembre el calado habrá caído en dos pies respecto al nivel con el que arrancó julio, un descenso escalonado que la administración canalera aplica a los buques de mayor porte que utilizan las esclusas neopanamax inauguradas en 2016 tras la ampliación del Canal.
La administración canalera precisó que estos ajustes no alterarán el número de tránsitos diarios programados por las esclusas, un punto que la entidad ha subrayado en cada comunicado reciente para acotar el impacto comercial de las restricciones hídricas. La distinción es relevante: a diferencia de la sequía de 2023, cuando la ACP llegó a recortar hasta 25 cruces diarios, la estrategia actual privilegia limitar el calado —y con ello el peso de la carga que puede transportar cada buque— antes que restringir la cantidad de tránsitos.
El calado máximo determina cuánta carga puede transportar un buque sin generar riesgos de navegación en los canales de acceso a las esclusas. Una reducción de calado obliga a las navieras a redistribuir mercancía entre más embarcaciones o a asumir menores volúmenes por tránsito. Para las rutas que conectan Asia con la costa este de Estados Unidos —uno de los corredores de mayor tráfico por el Canal— estas restricciones implican ajustes logísticos que las compañías vienen incorporando a su planificación desde los ciclos secos anteriores.
El lago Gatún, formado por la represa sobre el río Chagres, es la principal reserva de agua dulce que alimenta tanto la operación de las esclusas como el consumo de agua potable de buena parte de la población del área metropolitana de Panamá y Colón. Su nivel depende directamente de las lluvias en la cuenca hidrográfica del Canal, por lo que la ACP monitorea de forma constante las proyecciones pluviométricas para anticipar restricciones operativas.
El precedente de la sequía de 2023
Panamá enfrentó en 2023 uno de los episodios de menor precipitación en la cuenca canalera de su historia reciente, asociado a un fenómeno de El Niño. Aquella situación obligó a la ACP a reducir el número de tránsitos diarios en hasta 25 cruces, lo que generó demoras para buques en espera y presionó las tarifas de reserva de cupo. La experiencia de ese episodio orientó el diseño de las medidas preventivas que la administración aplica ahora, basadas en ajustar el calado de forma gradual en lugar de esperar a una caída abrupta del nivel del lago.
La ACP explicó que las restricciones vigentes desde diciembre de 2025 forman parte de un plan de gestión y conservación del agua concebido como preparación ante la estación seca de 2026, que en Panamá se extiende habitualmente entre diciembre y abril. La entidad ha insistido en comunicados previos en que estas medidas buscan anticiparse a los ciclos de menor precipitación antes de que deriven en una crisis operativa.
De cara al próximo año, la ACP señaló que espera no tener que recurrir a recortes en el número de tránsitos diarios como los aplicados en 2023 ante el llamado súper Niño previsto, y apuesta a que los ajustes progresivos de calado permitan absorber el impacto de una eventual reducción severa de lluvias sin paralizar parte de la operación.
El Canal de Panamá constituye una de las principales fuentes de ingresos del Estado panameño y un activo estratégico para el comercio marítimo mundial, al conectar el Atlántico con el Pacífico y evitar a los buques la ruta alternativa por el sur del continente. Los aportes de la ACP al Tesoro Nacional dependen en buena medida del volumen de tránsitos y de los ingresos por peajes, por lo que una restricción prolongada en la capacidad operativa tiene implicaciones directas en las finanzas públicas, sujetas a las vistas presupuestarias que se realizan ante la Asamblea Nacional.
La ACP es una entidad autónoma del Estado panameño creada tras la transferencia del Canal por parte de Estados Unidos el 31 de diciembre de 1999, en cumplimiento de los Tratados Torrijos-Carter. Opera bajo un régimen de autonomía administrativa y financiera que le permite fijar peajes, calados y cronogramas de tránsito, mientras su administrador y su junta directiva responden ante el mandatario y la Asamblea Nacional en asuntos de fiscalización general.
Las navieras que operan rutas regulares por el Canal han debido incorporar en sus planes de carga las sucesivas notificaciones de la ACP, que se comunican con semanas de antelación para permitir ajustes logísticos. Según el aviso más reciente, la entidad no ha ofrecido una fecha de reversión de las restricciones ni un umbral de recuperación del lago Gatún a partir del cual el calado pueda regresar a los niveles previos a julio de 2026.
La próxima revisión relevante se producirá en torno al 15 de agosto, cuando debería entrar en vigor el tercer ajuste anunciado, antes de que las dos reducciones al 26 de agosto y al 3 de septiembre completen el calendario comunicado hasta ahora. La ACP no ha descartado nuevos anuncios si las proyecciones hidrológicas de la cuenca no mejoran durante el resto de la temporada.