La decisión, comunicada a la comunidad marítima internacional, se ejecutará en dos etapas. En la primera, vigente desde el 21 de agosto para tránsitos programados a partir del 4 de septiembre, las esclusas Neopanamax operarán con nueve cupos diarios y las Panamax con veinticinco, para un total de 34 cruces diarios. En esa fase, el Período de Reserva 2 ofrecerá un único cupo en la categoría Neopanamax y un cupo para buques regulares en la categoría Panamax, mientras que los cupos condicionados para buques Neopanamax quedarán suspendidos por la limitación de espacios disponibles.
La segunda etapa, que entrará en vigor el 1 de septiembre para reservas desde el 15 de ese mes, reducirá aún más la capacidad operativa: de 34 a 32 cupos diarios. Los cruces por Neopanamax se mantendrán en nueve, pero en las esclusas Panamax los buques regulares bajarán a cinco y los denominados súper pasarán de veinte a dieciocho, con lo cual el total de cupos Panamax caerá de veinticinco a veintitrés diarios.
La ACP también anunció cambios en el mecanismo de subasta de cupos. A partir del 3 de septiembre de 2026, el cupo diario de subasta para embarcaciones Neopanamax, súper y regulares se organizará en cuatro grupos según el tipo de carga: buques de gas natural licuado (GNL) y gas licuado de petróleo (GLP); graneleros secos, carga general y otros; portacontenedores, transportadores de vehículos —conocidos en el sector como RoRo— y buques refrigerados; y buques tanque de productos químicos, crudo y productos refinados.
Para evitar una sobreasignación de recursos hídricos, la entidad precisó que los clientes que ya cuenten con reservas asignadas para una misma fecha de tránsito mediante mecanismos como LoTSA —el programa de asignación de cupos de largo plazo para buques Neopanamax— o Net Zero, orientado a incentivar la descarbonización de la flota, no podrán acceder a un cupo adicional en la subasta, salvo que no existan otros competidores interesados en esa fecha.
Una cuenca con 44% menos de aportes de agua
El trasfondo de la medida es hidrológico. Según la ACP, entre mayo y agosto de 2026 la precipitación acumulada en la cuenca del Canal se ubicó 34% por debajo del promedio histórico para ese período, mientras que los aportes de agua —el volumen que efectivamente llega a los embalses— cayeron 44% respecto al promedio histórico. La entidad remarcó que, pese al inicio de la temporada lluviosa en el istmo y a las medidas de ahorro aplicadas en los últimos meses, esas cifras obligan a adoptar acciones preventivas adicionales para garantizar la sostenibilidad de las operaciones.
"Estas medidas se implementan para preservar la confiabilidad del servicio, salvaguardar los recursos hídricos para el consumo humano y proporcionar a los clientes información oportuna y transparente para apoyar la planificación de sus viajes y decisiones en la cadena de suministro", señaló la ACP en la comunicación dirigida a agentes navieros, propietarios y operadores.
El Canal de Panamá funciona con un sistema de esclusas que requiere enormes volúmenes de agua dulce por cada tránsito: cada buque que cruza consume agua de los lagos Gatún y Alhajuela, que además abastecen de agua potable a una parte significativa de la población del área metropolitana, incluida la ciudad de Panamá. Esa doble función —motor del comercio interoceánico y fuente de agua para consumo humano— explica por qué la ACP prioriza el abastecimiento poblacional sobre la capacidad máxima de tránsitos en escenarios de escasez.
El fenómeno de El Niño, caracterizado por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico y que suele traducirse en Panamá en menores precipitaciones, ya había forzado a la ACP a limitar tránsitos durante el evento de 2023-2024, uno de los episodios más severos de las últimas décadas para la operación del Canal. En aquella ocasión la vía interoceánica llegó a operar por debajo de su capacidad habitual, lo que generó atrasos y sobrecostos para las navieras. La ACP recordó que durante ese episodio mantuvo comunicación constante con sus clientes sobre las condiciones hidrológicas de la cuenca, una práctica que aseguró continuará mientras se gestionan los niveles de agua y la capacidad operativa.
La institución advirtió que los pronósticos meteorológicos apuntan a que la intensidad del fenómeno de El Niño 2026-2027 podría intensificar la reducción de precipitaciones y de aportes hídricos durante el resto de la temporada lluviosa, lo que compromete la disponibilidad de agua de cara a la próxima estación seca, prevista entre enero y abril de 2027, uno de los períodos críticos para la operación del Canal.
El Canal, administrado por la ACP desde su transferencia completa a manos panameñas el 31 de diciembre de 1999, en cumplimiento de los tratados Torrijos-Carter firmados en 1977, constituye una de las principales fuentes de ingresos del Estado panameño y un activo estratégico para el comercio internacional, al conectar los océanos Atlántico y Pacífico y evitar a miles de embarcaciones la ruta alternativa por el extremo sur de América del Sur.
Las restricciones de tránsito tienen efectos directos sobre las tarifas que pagan las navieras, que en episodios previos de escasez hídrica recurrieron a subastas para asegurar cupos, encareciendo el costo del paso por la vía interoceánica. Estas limitaciones pueden derivar en desvíos de carga hacia rutas alternativas, con el consiguiente impacto en los ingresos que el Canal transfiere anualmente al Tesoro Nacional panameño.
La ACP no ofreció en su comunicación una fecha estimada para el retorno a los niveles habituales de tránsito, y remitió el seguimiento de la situación a la evolución de las lluvias en las próximas semanas. La entidad reiteró que continuará informando de manera periódica a agentes navieros, propietarios de buques y operadores logísticos sobre cualquier ajuste adicional en la capacidad operativa de la vía, en función de cómo evolucionen los niveles de los embalses que alimentan el sistema de esclusas.