“En un mes de agosto deberíamos estar recuperando el lago, no perdiendo volumen de agua. Sin embargo, eso no está sucediendo”, advirtió Espino de Marotta ante representantes del sector marítimo y logístico. Las previsiones climáticas manejadas por la ACP apuntan a condiciones más secas de lo habitual entre septiembre y noviembre de 2026, justamente los meses en los que la cuenca suele recibir la mayor cantidad de precipitaciones del año, un tramo del que depende el nivel con el que los lagos afronten la estación seca.
Como parte de las medidas de ahorro de agua, la ACP anunció el miércoles 5 de agosto un nuevo ajuste al calado máximo permitido para los buques que transitan por las esclusas neopanamax. De acuerdo con el aviso remitido a las líneas navieras, a partir del 26 de agosto de 2026 el calado máximo autorizado será de 48 pies (14.63 metros), y desde el 3 de septiembre se reducirá a 47.5 pies (14.48 metros).
Este ajuste se suma a una serie de recortes progresivos aplicados en las últimas semanas. El 3 de julio el calado para embarcaciones neopanamax bajó de 50 pies (15.24 metros) a 49.5 pies (15.09 metros), y el 24 de julio volvió a reducirse a 49 pies (14.94 metros). La secuencia refleja la persistencia del déficit de lluvias en la cuenca, que alimenta tanto el tránsito de buques como el suministro de agua potable de buena parte de la población.
Dos lagos, dos funciones distintas en el sistema hídrico
El lago Gatún, de mayor extensión y ubicado sobre la ruta de navegación, constituye el principal depósito de agua dulce utilizado en el llenado y vaciado de las esclusas. El lago Alajuela, más pequeño y situado a mayor elevación, cumple una función distinta: regula el caudal del río Chagres, almacena agua durante la temporada lluviosa y la libera de forma gradual en la época seca para sostener el nivel de Gatún. Ambos embalses, aunque interconectados en el sistema hídrico del Canal, no son directamente comparables entre sí por su tamaño, ubicación y propósito operativo.
Espino de Marotta indicó que el comportamiento de las lluvias en los próximos meses será determinante para definir qué medidas adicionales deberá adoptar la administración canalera antes de que arranque la temporada seca. “Tenemos que hacer lo mejor posible para poder tener un verano menos negativo”, afirmó. La funcionaria precisó que cualquier nueva restricción de calado se comunicará a los clientes de la vía con al menos un mes de anticipación.
Ese protocolo se enmarca en las acciones que la ACP intensificó desde diciembre de 2025 para reducir el consumo de agua por tránsito. Entre ellas figuran el llenado cruzado de las esclusas, el uso de cámaras cortas, el tránsito conjunto de embarcaciones y la suspensión de asistencias hidráulicas cuando las condiciones operativas lo permiten.
Sobre el margen de maniobra que tiene la vía interoceánica, Espino de Marotta indicó que, de agravarse la situación, el Canal podría verse obligado a adoptar nuevas restricciones, aunque aseguró que no prevén bajar de 44 pies, límite que consideró determinante para no afectar de forma más severa la competitividad de la ruta.
El río Indio, la apuesta por la resiliencia climática
La administradora designada situó la búsqueda de fuentes alternativas de agua como prioridad. “Estamos trabajando en el proyecto del lago de río Indio. Este es el primer proyecto, porque si el Canal no es resiliente climáticamente, vamos a perder confiabilidad ante nuestros clientes”, sostuvo, y remarcó que esa pérdida de confiabilidad ya empieza a manifestarse entre los operadores de la industria marítima.
El antecedente más próximo pesa sobre esas decisiones. La escasez de lluvias asociada a un ciclo climático seco obligó al Canal, en la temporada anterior, a reducir el número de tránsitos diarios y a imponer límites de calado poco habituales para preservar las reservas de los lagos, un episodio que aceleró la búsqueda de nuevas fuentes de agua para reducir la dependencia exclusiva de las lluvias estacionales.
El Canal de Panamá aporta recursos al Tesoro nacional a través de las transferencias que la ACP entrega al Estado, por lo que cualquier afectación prolongada de su capacidad operativa tiene implicaciones directas sobre las finanzas públicas y sobre el comercio marítimo que emplea la ruta como corredor entre el Atlántico y el Pacífico.
La evolución de las lluvias entre septiembre y noviembre marcará si la ACP debe profundizar los recortes de calado o si, por el contrario, logra estabilizar los niveles de los lagos antes de que arranque la temporada seca. La entidad ha comprometido avisar a las navieras con un mes de antelación de cualquier nueva medida. Espino de Marotta asumirá formalmente la administración del Canal el próximo mes, con la gestión del recurso hídrico como uno de los principales desafíos por delante.