El promedio de septiembre arroja más de 45 llegadas diarias repartidas en casi tres pateras cada jornada, según los mismos datos de Delegación del Gobierno. De los 1.367 interceptados, 607 —prácticamente la mitad— llegaron a Formentera, la isla más pequeña del archipiélago, cuyo Consell lleva todo el año denunciando la saturación de sus instalaciones y el desbordamiento de sus servicios sociales por la llegada constante de menores no acompañados.
En 2005, el año que hasta ahora marcaba los registros más altos de la historia migratoria balear, solo dos meses superaron la barrera de las mil llegadas. En 2026, con los meses de mayor intensidad migratoria aún por computar, esa cifra ya se ha rebasado en tres ocasiones: julio, agosto y septiembre.
La presidenta del Govern, Marga Prohens, ha anunciado que mantendrá en octubre una reunión con la comisaria europea para el Mediterráneo, Dubravka Suica, a quien trasladará de nuevo la situación migratoria del archipiélago. El encuentro llegará aproximadamente un año después de la cita que Prohens mantuvo con el comisario europeo de Interior y Migraciones, Magnus Brunner, en la que reclamó la activación de Frontex en Baleares.
Según explicó la propia Prohens, desde aquel encuentro con Brunner no se ha abandonado el empeño de trasladar la cuestión a las instituciones comunitarias, y se están agendando nuevas reuniones en Bruselas para reclamar recursos con los que gestionar los flujos migratorios que llegan al archipiélago.
Críticas a Pilar Cancela por «las carpas»
El pasado viernes, Prohens dirigió sus críticas a la secretaria de Estado de Migraciones, Pilar Cancela, a quien pidió que visite las instalaciones habilitadas en los puertos baleares —calificadas en su día como provisionales— y a los alcaldes de los municipios donde desembarcan las pateras.
«La única política migratoria que le conozco es la de colocar carpas», aseguró Marga Prohens, presidenta del Govern balear, sobre Pilar Cancela, secretaria de Estado de Migraciones.
Prohens recordó además que, hace dos años, se la tachaba de «alarmista» cuando advertía de que Baleares seguía la senda de Canarias en materia de presión migratoria. El archipiélago canario encabeza desde hace una década las llegadas irregulares a España por la ruta atlántica.
La tensión migratoria en Baleares se suma a otros frentes abiertos entre administraciones autonómicas y el Ejecutivo central por la gestión del espacio público y las competencias, como el que ha llevado a la Comunidad de Madrid a anunciar que denunciará al delegado del Gobierno por no desalojar Sol. El Govern balear no ha concretado la fecha exacta del encuentro con Suica, más allá de situarlo en octubre.


