Habitantes del corregimiento vivieron momentos de zozobra y buscaron refugio en sus viviendas mientras caían y detonaban los artefactos artesanales transportados por las aeronaves no tripuladas, según relataron las autoridades. La Policía Nacional activó el protocolo para neutralizar la amenaza aérea y resguardar tanto a la Fuerza Pública como a la población civil que se encontraba en las inmediaciones del puesto.
El reporte de la Policía confirmó que no hubo personas heridas ni fallecidas, ni entre los uniformados ni entre los civiles del corregimiento. Tampoco se registraron daños considerables a la infraestructura de la subestación, por lo que la operatividad del comando policial se mantiene intacta, de acuerdo con lo informado.
De manera simultánea a la ofensiva con drones, se reportaron bloqueos viales en sectores aledaños como Río Claro, controlados por el Ejército Nacional en el transcurso de la tarde. Las Fuerzas Militares mantienen desde entonces un despliegue de seguridad en la periferia del corregimiento para restablecer el orden público y evitar nuevos ataques contra la Fuerza Pública, según las autoridades.
Las agencias de inteligencia adelantan las investigaciones para determinar la procedencia de los drones e identificar a los responsables del atentado, que las autoridades enmarcan en la crisis de seguridad que atraviesa la zona rural de Jamundí, entre bloqueos y afectaciones a cultivos denunciadas por la comunidad.
El diputado del Valle del Cauca Rafael Rodríguez le solicitó al presidente Abelardo De La Espriella una ofensiva militar en la zona rural de Jamundí ante los ataques con drones contra estaciones de Policía y población civil. En su cuenta de la red social X, este lunes, describió una crisis sostenida en el sur del departamento.
"La zona rural vive una grave crisis de seguridad: bloqueos, destrucción de cultivos y ahora ataques con drones y explosivos contra la Policía. Solicitamos una respuesta contundente para recuperar la seguridad y el orden en el sur del Valle", escribió el diputado Rafael Rodríguez.
El uso de drones cargados con explosivos contra instalaciones de la Fuerza Pública se ha convertido en un patrón de ataque en el suroccidente del país. El municipio de Jamundí, limítrofe con el departamento del Cauca, figura desde hace años como uno de los focos de disputa territorial que las autoridades atribuyen a estructuras armadas ilegales asentadas en el sur del Valle del Cauca.
El episodio se suma a otros hechos de violencia en la región, como el ataque que dejó una bala en el piso 26 de la Procuraduría que ha ocupado la agenda de orden público reciente. Las agencias de inteligencia trabajan en identificar el origen de las aeronaves empleadas este domingo en Potrerito.
