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La UES vincula el hallazgo de árboles petrificados al pasado volcánico de El Salvador

Restos de troncos convertidos en piedra, asociados a antiguas erupciones, se estudian desde la geología, disciplina que en el país arrancó en 1950.

Por Redacción de El Hemiciclo· San Salvador·
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Trabajos de divulgación geológica vinculados a la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de El Salvador (UES) han documentado ejemplares de árboles petrificados en el territorio salvadoreño, formaciones fósiles en las que el material orgánico de antiguos troncos fue sustituido gradualmente por minerales.

La disciplina que permite interpretar este tipo de hallazgos, la geología, tiene en El Salvador un origen situado en 1950, con el trabajo del geólogo y vulcanólogo alemán Helmut Meyer-Abich, según la reseña difundida por la UES. Su labor sentó las bases para investigaciones posteriores sobre la composición, el origen y la evolución geológica de un territorio marcado por una intensa actividad tectónica y volcánica.

Esa línea de trabajo tomó fuerza entre 1967 y 1971, cuando la Misión Geológica Alemana desarrolló una evaluación de los recursos minerales y las formaciones rocosas del país, de acuerdo con el mismo material. Aquel esfuerzo binacional permitió elaborar los primeros mapeos geológicos de referencia, que todavía sirven como base para estudios académicos y trabajos de campo en distintas regiones.

Los árboles petrificados forman parte de ese patrimonio geológico. El proceso de petrificación ocurre cuando un tronco caído queda cubierto por sedimentos volcánicos —cenizas, lava o materiales piroclásticos— antes de descomponerse por completo. Con el paso de milenios, el agua cargada de minerales disueltos, como sílice, se filtra a través de la estructura celular de la madera y sustituye el tejido orgánico por cristales minerales, conservando en piedra la forma original del tronco, incluidos anillos de crecimiento y textura de la corteza.

El Salvador, situado en el Cinturón de Fuego del Pacífico, cuenta con un historial volcánico extenso que explicaría la presencia de estos fósiles. La cadena volcánica que atraviesa el país de oeste a este, con estructuras como los volcanes de Santa Ana, San Salvador, San Vicente y San Miguel, ha sido responsable a lo largo de milenios de sucesivas erupciones y flujos piroclásticos capaces de sepultar bosques enteros en cuestión de horas.

Un patrón geológico compartido con el istmo

El fenómeno no es exclusivo del país. En la región centroamericana existen antecedentes de formaciones similares, y a escala mundial se citan con frecuencia sitios como el Parque Nacional del Bosque Petrificado en Arizona (EUA) o formaciones análogas en la Patagonia argentina, referencias habituales en la literatura geológica para explicar procesos comparables de fosilización de madera por actividad volcánica o sedimentaria. Naciones vecinas como Guatemala y Honduras comparten una historia volcánica ligada a la interacción de la placa de Cocos con la placa Caribe, lo que apunta a un patrón geológico común en el istmo.

Cada hallazgo de este tipo aporta información sobre la vegetación existente en el territorio salvadoreño en épocas remotas, así como sobre las condiciones climáticas y ambientales previas a determinados episodios eruptivos. El estudio comparativo entre especies vegetales fosilizadas y las actuales permite reconstruir, con cautela científica, cómo ha cambiado el paisaje del país a lo largo de millones de años.

La conservación de estos fósiles enfrenta, no obstante, los desafíos propios de un país con alta densidad poblacional y presión sobre el uso del suelo. A diferencia de otras naciones con parques geológicos formalmente delimitados y protegidos por ley, no consta un marco normativo específico y exhaustivo para la catalogación de yacimientos paleontológicos o geológicos de este tipo en El Salvador, lo que deja su resguardo sujeto en buena medida a iniciativas académicas.

La UES, a través de su Facultad de Ciencias Agronómicas, ha mantenido históricamente líneas de investigación sobre el suelo, la geomorfología y los recursos naturales del país. La gestión de áreas protegidas y patrimonio natural corresponde por competencia al Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), rectoría desde la que se articula la política de conservación a escala nacional.

El precedente institucional en el estudio del terreno salvadoreño se remonta precisamente a la etapa de Meyer-Abich y a la posterior Misión Geológica Alemana, cuyos mapeos entre 1967 y 1971 constituyen el primer inventario sistemático de las formaciones rocosas del país. Sobre esa base documental se han apoyado, según el material universitario, los trabajos de campo de generaciones posteriores de geólogos.

De cara a futuras investigaciones, la comunidad académica plantea ampliar los estudios de datación y catalogación de estos ejemplares, así como explorar rutas de divulgación científica y turística en un país donde el interés internacional se ha concentrado en atractivos como las playas de Surf City o la Ruta de las Flores. Por ahora no existe un registro público centralizado del número de sitios con presencia de árboles petrificados, ni una cifra oficial validada por una institución estatal sobre su extensión, lo que mantiene abierta la posibilidad de nuevas exploraciones y de una eventual actualización del mapa geológico nacional en los próximos años.

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