Andalucía afronta su semana electoral con el resultado más incierto de la campaña: el Partido Popular de Juanma Moreno roza la mayoría absoluta en el promedio de sondeos —entre 55 y 56 escaños— pero ha cedido 24 puntos porcentuales de probabilidad en un mes, mientras unos 600.000 electores que permanecen indecisos determinarán si el actual presidente puede renovar su mandato en solitario o queda obligado a negociar con Vox, que escala al 16,3% y aspira a convertirse en árbitro de la gobernabilidad. A esa aritmética se suma una advertencia de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) sobre lluvias en las provincias de Jaén y Córdoba que podrían deprimir la participación en colegios electorales de ambas demarcaciones.
El peso de los indecisos
Que 600.000 votantes no hayan decidido su papeleta en la recta final de una campaña convierte cualquier proyección de escaños en un ejercicio de probabilidad, no de certeza. En un sistema electoral proporcional con circunscripciones provinciales como el andaluz —regido por la Ley d'Hondt y con ocho provincias de tamaño muy dispar—, pequeñas variaciones en el voto concentrado geográficamente pueden alterar el reparto de escaños en uno o dos diputados por provincia, suficientes para cruzar o no el umbral de la mayoría absoluta, fijada en 55 escaños sobre los 109 que componen el Parlamento de Andalucía.
La erosión del PP en las encuestas
El dato más revelador del cierre de campaña no es la posición del PP, sino su trayectoria. Perder 24 puntos de probabilidad en un mes sin que ningún rival registre un avance equivalente sugiere que el voto que se aleja del partido de Moreno no migra en bloque hacia una alternativa sino que engrosa la bolsa de indecisos o de abstención probable. Esa dispersión complica los modelos de proyección y abre un abanico de escenarios que van desde la mayoría absoluta holgada hasta un resultado que obligue a retornar a la fórmula de gobierno de la anterior legislatura.
El PSOE en mínimos y el ascenso de Vox
El Partido Socialista, con María Jesús Montero como candidata, registra según el promedio de encuestas su suelo histórico en la comunidad, dato que consolida la ruptura con la hegemonía que ejerció durante casi cuatro décadas consecutivas de gobierno autonómico —desde la creación del ente preautonómico hasta 2018. Vox, por su parte, alcanza el 16,3% en ese mismo promedio, una cifra que, traducida a escaños, le otorgaría capacidad real de condicionamiento en caso de que el PP no sume por sí solo. El partido de Santiago Abascal ya acordó con el PP la investidura de Moreno en 2022 a cambio de compromisos programáticos, lo que establece un precedente directo sobre el tipo de negociación que podría reabrirse.
Qué está en juego en San Telmo
El Palacio de San Telmo, sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía, es el destino institucional que ordena la disputa. Gobernar en mayoría absoluta o en minoría implica diferencias sustanciales en la capacidad legislativa y presupuestaria del ejecutivo autonómico: un gobierno con mayoría propia puede aprobar presupuestos, leyes y decretos sin negociar cada votación, mientras que uno en minoría queda sujeto a la aritmética parlamentaria para cada iniciativa relevante. Andalucía gestiona competencias plenas en sanidad, educación, servicios sociales y políticas de empleo, lo que convierte la estabilidad del ejecutivo en una variable con impacto directo en la vida de más de ocho millones de ciudadanos.
La variable meteorológica
La advertencia de AEMET sobre precipitaciones en Jaén y Córdoba introduce un elemento de incertidumbre adicional en dos provincias que, por su distribución demográfica y municipios de tamaño medio-pequeño, pueden ver reducida la participación en colegios de difícil acceso en jornada de lluvia. La participación electoral es, en este escenario de elevada bolsa de indecisos, una variable tan determinante como la intención de voto declarada: históricamente, las elecciones andaluzas han registrado tasas de abstención superiores a la media nacional, y una jornada con condiciones meteorológicas adversas en zonas interiores puede amplificar ese diferencial.
Posiciones de los bloques
El PP ha centrado su mensaje final en la posibilidad de la mayoría absoluta como argumento de movilización de su electorado, consciente de que la abstención entre votantes propios es su principal amenaza en una campaña sin grandes sobresaltos. El PSOE, con un suelo histórico en las encuestas, busca reactivar a un electorado progresista cuya abstención beneficia directamente al bloque de derechas. Vox, en posición de potencial socio necesario, tiene incentivos para maximizar su resultado incluso si el PP obtiene mayoría absoluta, dado que un grupo parlamentario más nutrido refuerza su posición negociadora en cualquier escenario futuro. Ninguna de las formaciones ha facilitado declaraciones recogidas en el material disponible para esta edición.
Lo que decidirá la noche electoral
El escrutinio del domingo resolverá, al menos, tres incógnitas de orden político: si el PP consolida o pierde su posición como primera fuerza con capacidad de gobierno autónomo en la comunidad más poblada gobernada por la derecha; si Vox confirma su papel de partido bisagra imprescindible en el sur de España; y si el PSOE toca fondo electoral en Andalucía o inicia una recuperación que las encuestas, por ahora, no apuntan. Con 600.000 indecisos, un escenario meteorológico desfavorable en dos provincias y una horquilla de proyección que no cierra la mayoría absoluta con certeza estadística, el resultado permanece abierto hasta el cierre de urnas.


