A una semana de las elecciones autonómicas andaluzas del 17 de mayo, el Partido Popular encabezado por el presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno, roza la mayoría absoluta con un 43% de intención de voto, según datos del CENTRA, el centro de estudios del propio Gobierno andaluz. La misma encuesta proyecta 55 escaños para los populares y sitúa al PSOE en su peor resultado histórico en la comunidad, con un 20% de apoyo, mientras Vox experimenta un ascenso notable en la recta final de la campaña. El proceso electoral transcurre en un contexto inusual: la campaña permanece parcialmente paralizada por un periodo de luto oficial decretado tras una tragedia en Huelva, cuya naturaleza exacta no se detalla en los datos disponibles.
La proyección del CENTRA: mayoría absoluta al alcance
El umbral de la mayoría absoluta en el Parlamento de Andalucía, cámara de 109 escaños, se sitúa en 55 diputados. Los 55 escaños que el CENTRA atribuye al PP colocan a Moreno exactamente en ese límite, lo que significa que cualquier variación en la participación, en el voto útil o en el comportamiento electoral de las circunscripciones menos pobladas podría desplazar el resultado final en uno u otro sentido. La encuesta, procedente de un organismo dependiente del propio Ejecutivo regional, añade un matiz político a su lectura: las fuentes gubernamentales no son ajenas a los intereses electorales de quien las financia, circunstancia que el lector debe ponderar al valorar su peso como indicador.
El hundimiento del PSOE: un mínimo que reescribe la historia
Un 20% de voto constituiría para el PSOE andaluz un resultado sin precedentes en su historia en esta comunidad, tierra que gobernó de manera ininterrumpida durante casi cuatro décadas, entre 1982 y 2018. El partido llegó a cosechar mayorías absolutas en los años ochenta y noventa del siglo pasado, y siguió siendo la primera fuerza de la cámara incluso tras la irrupción de nuevos partidos en el ciclo electoral abierto en 2015. La caída desde esas cotas hasta el 20% que proyecta el CENTRA reflejaría, de confirmarse en las urnas, una transformación estructural del mapa político andaluz que va más allá de un simple ciclo adverso.
Vox y la recomposición del espacio a la derecha del PP
El ascenso de Vox que registra el sondeo introduce una variable determinante: si el PP obtiene los 55 escaños que le atribuye el CENTRA, la presencia parlamentaria de Vox resultaría irrelevante para la investidura. Sin embargo, si los populares se quedan por debajo de esa cifra, la aritmética obligaría a negociar. Vox obtuvo representación en el Parlamento andaluz por primera vez en las elecciones de diciembre de 2018, elecciones que rompieron el dominio socialista y abrieron el actual ciclo de gobierno del PP. Desde entonces, la formación liderada a nivel nacional por Santiago Abascal ha sostenido distintos tipos de acuerdo parlamentario con los populares en Andalucía sin participar formalmente en el Ejecutivo.
La campaña bajo luto: el factor imprevisible
La paralización parcial de la campaña por el luto oficial derivado de la tragedia de Huelva incorpora una variable difícilmente modelizable en cualquier encuesta. Los períodos de duelo colectivo alteran el estado de ánimo del electorado, reducen la visibilidad mediática de los candidatos y pueden modificar la agenda de los últimos días, que es cuando una parte significativa del voto decide o consolida su intención. El efecto neto de este factor sobre la participación y sobre el trasvase de votos entre partidos es, en este momento, indeterminado.
Contexto institucional: cómo se forma Gobierno en Andalucía
El sistema electoral andaluz distribuye los 109 escaños del Parlamento mediante la fórmula D'Hondt entre ocho circunscripciones provinciales. Las provincias menos pobladas tienden a sobrerrepresentar a los partidos grandes y a dificultar el acceso al escaño de las formaciones con voto disperso. Este sesgo estructural beneficia históricamente al PP y al PSOE, y puede convertir una diferencia de dos o tres puntos porcentuales en el voto en un número de escaños superior al que reflejaría un sistema puramente proporcional. Es precisamente en esa traslación del porcentaje de voto al escaño donde reside la clave de si Moreno alcanzará o no la mayoría absoluta.
Lo que dicen —y lo que no dicen— los datos disponibles
Los datos del CENTRA establecen un escenario plausible, pero no el único. Una semana antes de cualquier elección, la horquilla de incertidumbre es suficientemente amplia como para que el resultado final se aleje del pronóstico central. La encuesta no ofrece, según el material disponible, datos sobre el resto de fuerzas parlamentarias —Ciudadanos, que gobernó en coalición con el PP en la legislatura anterior, o Por Andalucía, la coalición de izquierdas surgida para concurrir a estos comicios—, por lo que la composición completa de la cámara no puede extraerse de los datos publicados. Cualquier análisis de la gobernabilidad poselectoral que no incorpore esa información parcial sería incompleto.
El 17-M como prueba de estrés del sistema de partidos andaluz
Las elecciones del 17 de mayo funcionan como un test para el reequilibrio del sistema político andaluz tras el terremoto de 2018. Si el PP consolida o amplía su posición, Andalucía se convertiría en un laboratorio de la derecha española con mayoría propia, un escenario sin precedentes en la comunidad más poblada del país. Si los resultados se ajustan más que los sondeos y Moreno no alcanza la absoluta, la negociación con Vox determinará en qué condiciones se forma el próximo Gobierno. En ambos casos, el desplome del PSOE hasta mínimos históricos dibuja un escenario de oposición debilitada que modificará la correlación de fuerzas en la cámara independientemente de quién ocupe San Telmo.


