Trump insistió durante meses en su interés por comprar o anexionarse Groenlandia, un territorio autónomo del Reino de Dinamarca con recursos minerales estratégicos y una posición geográfica clave en el Ártico. Sus amenazas, que llegaron a incluir la posibilidad de una acción militar, generaron rechazo entre los daneses y otros socios de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). En una publicación en Truth Social, Trump sostuvo que el acuerdo otorga a su país la capacidad de "hacer lo necesario" para "garantizar y defender la seguridad de Groenlandia".
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, afirmó que el acuerdo "fortalecerá la seguridad en el Ártico y la zona del Atlántico Norte", aunque evitó pronunciarse sobre los términos específicos que Trump había difundido en su red social. Frederiksen precisó que el pacto se firmará durante la Asamblea General de las Naciones Unidas la próxima semana, pero que antes deberá superar los trámites que exige el Poder Legislativo danés para entrar en vigor.
"[Esto] fortalece nuestra seguridad común en el Ártico y la zona del Atlántico Norte, y al mismo tiempo reconoce la soberanía y la integridad territorial del Reino, así como el derecho del pueblo groenlandés a la autodeterminación", afirmó Mette Frederiksen, primera ministra de Dinamarca.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, calificó el pacto como un "acuerdo histórico" y una "gran victoria para Estados Unidos y el pueblo estadounidense". En declaraciones al canal Fox News, Rubio señaló que el convenio resuelve de forma definitiva las inquietudes de seguridad nacional que Washington mantenía respecto al territorio.
"Este acuerdo aborda de manera permanente y completa nuestras preocupaciones de seguridad nacional en Groenlandia", declaró Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos.
El representante del gobierno autónomo de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, también respaldó el pacto. Sostuvo que resulta "gratificante estar a punto de cerrar un pacto que garantiza y refuerza la seguridad" de Groenlandia, Dinamarca y Estados Unidos, y subrayó que el texto reconoce los intereses de la isla dentro del entramado de cooperación internacional. "El acuerdo reconoce los intereses de Groenlandia y nuestro papel en la cooperación internacional. Es beneficioso para todos", afirmó.
Bases, sobrevuelos e inversión extranjera
Un funcionario del Departamento de Estado que solicitó reserva de identidad detalló, sin precisiones exhaustivas, algunas disposiciones del texto, que hasta el momento no ha sido divulgado públicamente. Entre ellas figura una cláusula que mantendría la vigencia del acuerdo incluso si Groenlandia llegara a independizarse de Dinamarca en el futuro, además de otorgar a Estados Unidos la facultad unilateral de construir nueva infraestructura militar sin necesidad de aval groenlandés ni danés.
El pacto contemplaría también "derechos de acceso permanente, establecimiento de bases y sobrevuelo", de acuerdo con la fuente. Asimismo, prohibiría a países ajenos a la OTAN levantar instalaciones militares en territorio groenlandés y bloquearía inversiones de "adversarios" que pudieran representar una amenaza para la seguridad estadounidense, en referencia explícita a Rusia y China. Según el funcionario, ningún adversario podría tampoco realizar inversiones sensibles sin la aprobación expresa por escrito de la Casa Blanca.
Bajo el marco vigente hasta ahora, adversarios geopolíticos de Washington habían podido invertir en "sectores sensibles" de la economía groenlandesa sin someterse a controles rigurosos, según el mismo funcionario. El nuevo convenio buscaría cerrar esa puerta, aunque, al no haberse publicado el texto completo, no queda claro en qué medida se diferencia del tratado bilateral de 1951 entre Washington y Copenhague, que ya permite a Estados Unidos desplegar en la isla cuantas tropas considere necesarias.
La base de Pituffik y la Cúpula Dorada
Estados Unidos mantiene desde hace décadas más de cien efectivos militares en la base de Pituffik, situada en el extremo noroeste de Groenlandia, a unos 1,200 kilómetros del Polo Norte. Erigida en los primeros años de la Guerra Fría bajo el nombre de Base John Thule, la instalación —hoy a cargo del Grupo Base Espacial 821, que incluye el Escuadrón de Alerta Espacial 12— fue concebida para detectar con anticipación posibles ataques con misiles procedentes de la entonces Unión Soviética y controlar los satélites de defensa estadounidenses.
Trump ha vinculado la relevancia de Groenlandia con su proyecto de un escudo antimisiles denominado "Cúpula Dorada", diseñado para proteger a Estados Unidos de ataques provenientes de Rusia y China, y para el cual ha planteado la posible colaboración de aliados europeos. La isla, además, alberga reservas en gran parte sin explotar de minerales de tierras raras, insumos esenciales para la fabricación de teléfonos celulares y vehículos eléctricos, lo que añade una dimensión económica al interés estratégico estadounidense.
El episodio ha puesto a prueba la cohesión de la OTAN, alianza de la que tanto Estados Unidos como Dinamarca son miembros fundadores desde 1949. La controversia sobre Groenlandia coincide con un contexto de creciente tensión geopolítica en el Ártico, donde Rusia ha reforzado su presencia militar en años recientes y China ha buscado ganar influencia económica mediante inversiones en infraestructura y minería, una dinámica que Washington ha citado reiteradamente para justificar su interés en asegurar el control sobre el territorio. La disputa evoca la histórica compra de Alaska a Rusia en 1867 y el intento fallido del presidente Harry Truman de adquirir Groenlandia a Dinamarca en 1946, ambas operaciones ligadas a la posición estratégica del Ártico.
Frederiksen confirmó que la firma formal del acuerdo tendrá lugar durante la Asamblea General de las Naciones Unidas la próxima semana, aunque advirtió que el texto "deberá seguir los trámites parlamentarios necesarios para entrar en vigor" antes de adquirir carácter definitivo.

