La letrada precisó, en una publicación en la red social X, que el proyectil no pudo ser extraído por su cercanía a la columna vertebral del detenido. Añadió que Garcés no ha recibido analgésicos y ha debido dormir en el suelo desde su ingreso al centro de detención de Pearsall, donde permanece a la espera de ser interrogado.
"Wilber fue baleado en la espalda. La bala sigue alojada en su cuerpo. No intentaron removerla porque está muy cerca de la columna. Wilber confirmó que no hubo persecución a pie. ICE lo perseguía agresivamente antes de embestir su vehículo", escribió Kate Lincoln-Goldfinch, abogada de Wilber Rafael Garcés, en la red social X.
El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) confirmó a la agencia EFE la apertura de una investigación sobre el incidente. Un portavoz de esa dependencia alegó que Garcés "entró en el país ilegalmente bajo la Administración (del expresidente Joe) Biden y estaba sujeto a una orden de deportación definitiva".
La versión oficial contrasta con la de la defensa. Lincoln-Goldfinch sostuvo ante EFE que su cliente ingresó a Estados Unidos a través de CBP One, la aplicación habilitada durante el gobierno anterior para que los migrantes solicitaran asilo en la frontera de manera ordenada.
Mike Siegel, concejal de la ciudad de Austin, acudió al lugar del incidente y relató a EFE que un agente de ICE descendió de una camioneta sin identificación oficial y disparó contra el automóvil que conducía Garcés, que se encontraba estacionado en ese momento.
El episodio se suma a un patrón que documentó en julio un informe del diario The Washington Post: al menos seis conductores han muerto y otros once resultaron heridos por disparos durante operativos de agentes federales de inmigración desde que arrancó el segundo mandato del presidente Donald Trump. La actual campaña de deportaciones ha intensificado además las detenciones de migrantes que ingresaron mediante CBP One o que se acogieron a programas como el Estatus de Protección Temporal (TPS) o permisos humanitarios impulsados por la Administración demócrata precedente.
El caso de Garcés se conoce mientras Washington mantiene una postura de mano dura también fuera de sus fronteras, como en los recientes ataques del Comando Sur estadounidense contra embarcaciones en el Caribe, uno de los cuales dejó cuatro muertos según Southcom.
Garcés continuaba detenido en el centro de Pearsall a la espera de ser interrogado, sin que su abogada reportara una fecha para una audiencia judicial ni para la extracción del proyectil.
