El programa, que Telecinco emite en horario de access prime time, sigue una mecánica invariable: dos desconocidos se conocen a ciegas, cenan juntos en un plató ambientado como restaurante y, al final de la noche, deciden por separado si quieren volver a verse. Se ha convertido en una referencia del entretenimiento televisivo español por su capacidad de generar momentos que después circulan en redes sociales.
Según el relato de la propia cadena, el encuentro arrancó con un gesto que gustó a Paloma: Rubén le regaló una piruleta nada más llegar. Ese detalle inicial templó el ambiente antes de que la pareja se trasladara a la mesa, en la fase dedicada a explorar gustos, aficiones y expectativas.
Las primeras impresiones, sin embargo, no coincidieron. Mientras Rubén calificó a su cita de «muy guapa», Paloma lo describió como «normal», una discrepancia que no truncó la conversación pero anticipó el desenlace.
La actriz aprovechó la cena para hablar de su trabajo, incluida su participación en la obra teatral 'Sino'. Rubén, en situación de desempleo, mostró interés por verla sobre el escenario, aunque el hecho de que él no se dedicara también a la interpretación pareció decepcionarla.
A medida que avanzó la velada, fue Paloma quien sostuvo el peso de la charla, con relatos sobre su afición por la lectura, las series y el universo de Harry Potter, además de su gusto por quedar con amigos. Rubén se declaró encantado con lo que definió como una acompañante «charlatana», aunque cuando llegó su turno de compartir aficiones —paseos tranquilos y escuchar música— la respuesta no convenció a Paloma, que empezó a percibir una falta de sintonía.
En una de las intervenciones a cámara que caracterizan al formato, la actriz resumió su impresión: «Me ha parecido una persona un poco aburrida». Y añadió sobre la charla mantenida durante la cena: «Tiene conversación, pero no mucha».
El ritual del programa incluye un paso final antes del veredicto: el reservado, un espacio íntimo donde las parejas bailan y tienen un último momento a solas. Para Rubén fue, según el relato del espacio, su primer baile en una cita de este tipo, un dato que Paloma interpretó como confirmación de sus dudas. «Me gusta otro tipo de chico», admitió en otro de los totales grabados.
El desenlace no fue de rechazo frontal. Rubén expresó su deseo de seguir conociéndola porque, según transmitió, confiaba en que la conexión pudiera crecer. Paloma optó por una salida intermedia, habitual en el formato: le ofreció su amistad y le entregó una entrada para ver su obra de teatro.
'First Dates' se estrenó en España en abril de 2016, primero en Cuatro y después en Telecinco, ambas de Mediaset España, como adaptación del formato británico homónimo de Channel 4. Desde entonces mantiene una fórmula que combina entretenimiento ligero con la exposición pública de la vida sentimental de personas anónimas o, como en este caso, con cierto perfil mediático previo por su paso por el cine o el teatro.
La aparición de rostros con experiencia audiovisual, aunque sea en papeles secundarios, suele aumentar la repercusión de estas citas en redes sociales, donde los fragmentos se recirculan al día siguiente de la emisión. El propio programa no ofrece un balance oficial sobre qué porcentaje de parejas continúa su relación tras el paso por el plató, por lo que la trascendencia real de estos encuentros más allá de la pantalla resulta, en la mayoría de los casos, difícil de verificar de forma independiente.
El caso de Paloma se suma a la larga nómina de citas que no fructifican en el formato, cuyo interés para la audiencia reside precisamente en la incertidumbre del resultado. Nuevas entregas se emiten de lunes a viernes en la franja de access, sin que el programa dé continuidad pública a la trayectoria sentimental de los participantes una vez concluida la grabación.

