|
PortadaParlamentoDeportesOpinión
IBEX 35
Última hora
  1. Un asesor calcula que 300 euros al mes de los 25 a los 35 darían un millón a los 65
  2. España mantuvo el gas a Marruecos en agosto pese al corte marroquí de diésel
  3. La Casa Real traslada a Defensa la carta de militares de Ceuta sobre las agresiones

Un asesor calcula que 300 euros al mes de los 25 a los 35 darían un millón a los 65

Javi Llinares apoya la simulación en una rentabilidad anual del 10% basada en el histórico del S&P 500, «antes de impuestos y comisiones» y sin garantía de repetirse.

Por Redacción de El Hemiciclo·
4 min de lectura
Comentarios

El asesor financiero Javi Llinares, de 33 años, sostuvo en el pódcast de Uri Sabat que invertir 300 euros al mes entre los 25 y los 35 años, con una rentabilidad anual constante del 10%, permitiría acumular en torno a un millón de euros a los 65. La hipótesis, construida sobre el comportamiento histórico del índice S&P 500, circula en un momento de creciente inquietud entre los jóvenes por la cuantía futura de su pensión pública.

La proyección no es una promesa de rentabilidad sino un ejercicio matemático: aportar 36.000 euros a lo largo de una década —300 euros al mes durante diez años—, dejar de aportar a los 35 años y mantener el capital invertido otros treinta, confiando en que el interés compuesto haga el resto. Con una rentabilidad anual efectiva constante del 10%, el propio asesor sitúa el resultado final cerca del millón de euros, antes de impuestos y comisiones.

La mecánica que sustenta el ejemplo consiste en que los rendimientos generados por una inversión se reinvierten y, a su vez, generan nuevos rendimientos, de modo que el crecimiento del capital no es lineal sino exponencial cuanto más tiempo permanece invertido. Es la razón por la que, según esta hipótesis, detener las aportaciones a los 35 años no frena el crecimiento del ahorro: cambia el origen del aumento, que pasa de depender del bolsillo del ahorrador a depender del propio mercado.

El supuesto del 10% anual constante

El núcleo del cálculo —y también su punto más frágil— es la rentabilidad asumida. Esa cifra se apoya en el comportamiento histórico del S&P 500, el índice que agrupa a unas 500 grandes empresas cotizadas en Estados Unidos y que ha registrado rentabilidades medias nominales próximas al 10% anual en determinados periodos prolongados desde su creación en 1957. El propio Llinares advierte de que una media histórica no es una garantía: el resultado es una simulación, no una proyección cierta, y una diferencia de pocos puntos porcentuales en el rendimiento real alteraría de forma sustancial la cifra final.

El ejercicio se presenta además antes de impuestos y comisiones, dos variables que en España reducen de forma apreciable el rendimiento neto de cualquier inversión a largo plazo. El ahorro grava las plusvalías obtenidas al reembolsar fondos o vender acciones con tipos que oscilan entre el 19% y el 30% según el tramo de la base del ahorro del IRPF, mientras que las comisiones de gestión y custodia —mucho más bajas en los fondos indexados que en los de gestión activa— también erosionan la rentabilidad compuesta durante cuatro décadas.

La inflación erosiona el millón de 2066

Otro elemento que matiza la cifra del millón de euros es el poder adquisitivo con el que llegaría dentro de cuarenta años. Un euro de 2066 no equivaldrá al euro de hoy: según la evolución histórica del IPC que publica el Instituto Nacional de Estadística, la inflación acumulada en España durante las últimas cuatro décadas ha reducido de forma notable el valor real del dinero, incluso en periodos de precios moderados. El propio asesor reconoce que ese millón futuro tendría un poder adquisitivo inferior al actual.

La reflexión de fondo conecta con una preocupación que las instituciones llevan años documentando. El Banco de España y la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal han advertido en sucesivos informes sobre la presión que el envejecimiento poblacional ejercerá sobre el sistema público de pensiones, financiado mediante reparto: las cotizaciones de los trabajadores en activo pagan las pensiones de quienes ya se han jubilado. La proporción de cotizantes por pensionista ha descendido en España desde la década de 1980, lo que ha alimentado el debate sobre complementar la pensión pública con ahorro privado.

El recurso al ahorro finalista no es nuevo en España. Los planes de pensiones individuales, con ventajas fiscales en el IRPF desde su regulación en 1987, fueron durante décadas el vehículo preferente para ese complemento, aunque las reducciones sucesivas del límite de aportación deducible —fijado en 1.500 euros anuales desde 2022— desplazaron parte del interés hacia fondos indexados y otros instrumentos como los que defiende Llinares.

Fondo de emergencia antes de invertir

El planteamiento del asesor no se limita al cálculo del millón de euros: incluye una advertencia previa. Antes de destinar dinero a los mercados, recomienda disponer de un fondo de emergencia equivalente a entre dos y seis meses de gastos básicos, según las circunstancias personales, de forma que un imprevisto no obligue a liquidar las inversiones en el peor momento, durante una caída de los mercados.

Esa cautela enlaza con otra de las ideas centrales: los mercados no suben de manera lineal. Una rentabilidad media del 10% anual es compatible con ejercicios de pérdidas superiores al 20%, como ocurrió en la crisis financiera de 2008 o en el desplome bursátil de marzo de 2020 provocado por la pandemia. Usar una media histórica para proyectar cuarenta años no garantiza que ese porcentaje se repita año a año, y la paciencia del inversor, aunque necesaria, tampoco asegura el resultado esperado.

El asesor desaconseja perseguir rentabilidades rápidas comprando activos de moda o concentrando el ahorro en una sola compañía con la esperanza de multiplicar su valor en poco tiempo. Frente a esa estrategia, defiende las aportaciones periódicas en fondos indexados, instrumentos que replican la evolución de un índice bursátil completo —como el propio S&P 500— sin que el inversor seleccione individualmente cada empresa. La fórmula no elimina el riesgo de pérdidas, pero reduce la exposición a la quiebra o el desplome de un valor concreto.

El debate sobre cómo complementar los ingresos del trabajo y la futura pensión pública con otras fuentes de ahorro se refleja también en el mercado inmobiliario, donde se ha registrado un aumento del 10% en la demanda de habitaciones de alquiler entre los mayores de 60 años, una tendencia que revela hasta qué punto la generación que se acerca a la jubilación busca fórmulas para reforzar sus ingresos.

Llinares tampoco considera que las inversiones deban sustituir los ingresos del trabajo. Para quienes buscan mejorar su situación económica de forma más inmediata, señala que dedicar recursos a formarse o a poner en marcha un negocio puede tener más sentido que perseguir ganancias extraordinarias en los mercados, donde el tiempo y la paciencia, más que la rapidez, determinan el resultado según su propia hipótesis.

Fuentes

  1. OKDiariookdiario.com

Material del que parte esta pieza. El texto es propio; los enlaces llevan al original.

¿Qué te ha parecido esta pieza?

Siguiente en Economía →Casa 47 licitará suelo público a promotoras privadas antes del 29 de noviembre
¿Tienes información para ampliar esta noticia? Escríbenos por el canal para informantes — protegemos a las fuentes.¿Error en este artículo? → Infórmanos

Comentarios

Comentas como Anónimo — seudónimo generado localmente, sin cuenta
0/1000

Cargando la conversación…

Los comentarios son anónimos. El Hemiciclo no registra IPs ni vincula comentarios a cuentas de usuario. Tu seudónimo y tus comentarios se guardan solo en este dispositivo. Conexión cifrada (HTTPS).

Sigue leyendo en El Hemiciclo