En Bogotá, las tarifas oficiales fijan el traspaso de un automóvil o camioneta en $203.200 y el de una motocicleta en $114.700. A esa cifra se suma la retención en la fuente, equivalente al 1 % del valor comercial del vehículo, calculada sobre la tabla de avalúo oficial que fija el Ministerio de Transporte para el año gravable correspondiente.
La distribución de esos pagos sigue la costumbre comercial y la interpretación de la norma tributaria: los gastos de trámite ante la Ventanilla Única de Servicios (VUS) y el RUNT se dividen por partes iguales entre comprador y vendedor, salvo acuerdo distinto en el contrato de compraventa. La retención del 1 %, en cambio, corre exclusivamente por cuenta del vendedor, pues constituye un anticipo de su impuesto sobre la renta por la venta del activo.
Antes de que un funcionario de ventanilla acepte la solicitud, comprador y vendedor deben cumplir requisitos previos. Ambas partes necesitan inscripción activa y datos biométricos vigentes en el RUNT, además de estar libres de comparendos o infracciones pendientes de pago en el Sistema Integrado de Información sobre Multas y Sanciones por Infracciones de Tránsito (SIMIT) a nivel nacional.
El vehículo, por su parte, debe contar con el Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (SOAT) vigente y con el certificado de la Revisión Técnico-Mecánica (RTM) cargado y validado en el sistema. A ello se suma la exigencia de estar al día con el impuesto sobre vehículos automotores de los últimos cinco años, un tributo departamental o distrital.
Completan la lista de documentos el Formulario Único de Traspaso, diligenciado, firmado y con la impronta del motor y el chasis adherida, junto con el contrato de compraventa original firmado por las partes, donde se especifique la transacción comercial. Solo con esa carpeta la operación queda inscrita ante el RUNT.
Uno de los errores más frecuentes es dejar el traspaso "abierto": vender el vehículo mediante un poder o contrato firmado sin radicar el trámite ante el RUNT. En ese escenario, el vendedor sigue siendo responsable civil y penal ante la ley de todo lo que ocurra con el automotor, incluidas fotomultas, accidentes o hechos ilícitos.
Otros obstáculos habituales son las improntas ilegibles, borrosas o adulteradas, que generan el rechazo inmediato de la carpeta física en ventanilla; las moras en el impuesto vehicular distrital o departamental al momento de radicar; y los embargos o prendas no levantadas, como una prenda bancaria por un crédito automotriz activo, que impiden formalizar la transferencia de propiedad.
Mientras el mercado automotor colombiano sigue sus propios trámites administrativos, la atención deportiva del país se mantiene en otros frentes, como el reciente regreso de James Rodríguez a Atlético Nacional.
