Pacheco, referente para las nuevas generaciones que practican el tenis en México, señaló que busca forjar su propio camino en una disciplina donde la competencia internacional es intensa. "Estoy dándolo todo para crear mi propio destino y mi propia carrera, sé que es difícil y que tengo que luchar muy fuerte, pero lo estoy intentando", declaró el tenista, quien es hoy el mexicano mejor posicionado en el circuito masculino, aunque aún distante de las primeras cien plazas que permiten el acceso directo a los principales torneos.
El deportista añadió que la posibilidad de convertirse en inspiración para la niñez mexicana representa una fuente de satisfacción personal que trasciende los resultados inmediatos. "Estoy contento por poder motivar a muchos niños para que puedan alcanzar sus objetivos y metas, eso me haría muy, pero muy feliz", expresó.
El tenista compartió también una reflexión sobre el vínculo que ha desarrollado con sus aficionados más jóvenes. "Yo en algún momento estuve en la posición de los niños, pidiéndole fotos a todo el mundo, me ilusionaba verlos, porque algún día quería ser como ellos, así me sentí en algún momento, pero sabía que tenía que trabajar muy fuerte", relató. Y agregó: "Espero que los niños se motiven para poder lograr muchas cosas", en referencia al efecto que busca generar entre los pequeños que se acercan a pedirle fotografías o autógrafos en los torneos.
Del oro de Osuna a un largo paréntesis
El tenis mexicano ha atravesado periodos de escasa proyección internacional desde la época de Rafael Osuna, campeón del Abierto de Estados Unidos en 1963 y una de las máximas glorias de este deporte en el país. Desde entonces, figuras como Leonardo Lavalle o, más recientemente, Santiago González —especialista en dobles— han mantenido presencia en circuitos profesionales, sin consolidar una tradición sostenida de tenistas mexicanos en los primeros lugares del ranking mundial.
En ese contexto, la trayectoria de Pacheco cobra relevancia como parte de un esfuerzo por revitalizar el interés del público en una disciplina que compite por atención mediática frente a deportes con mayor arraigo popular en el país, como el futbol, el béisbol, el boxeo y la lucha libre.
La ausencia de tenistas mexicanos en los cuadros principales de los torneos de Grand Slam durante las últimas décadas ha sido motivo de análisis recurrente entre especialistas del deporte nacional, quienes suelen atribuir el rezago a factores como la falta de infraestructura especializada, el costo elevado de la competencia internacional y una cantera reducida de jugadores juveniles con proyección hacia el circuito profesional.
El desarrollo de tenistas profesionales en México depende en gran medida de estructuras privadas, academias y patrocinadores, dado que la inversión pública federal en deporte de alto rendimiento se distribuye entre múltiples disciplinas a través de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), organismo cuya suficiencia de recursos ha sido objeto de debate público en años recientes.
La estructura del circuito profesional exige, además, continuidad en la competencia y respaldo de un equipo de trabajo que permita sostener el nivel físico y técnico. El ascenso en el ranking ATP requiere participación constante en torneos de menor categoría —los circuitos Challenger e ITF— como paso previo a los eventos de mayor prestigio, con la carga económica que implican viajes, entrenadores y estancias prolongadas fuera del país.
El ascenso de Pacheco dentro del escalafón mundial ha sido seguido con atención por la afición mexicana, que ve en el jugador yucateco una posibilidad de revertir, al menos parcialmente, esa tendencia. Su ubicación en el número 292 lo coloca como el mejor situado del país en el circuito masculino, un punto de partida desde el que aspira a acortar distancia con las posiciones que abren la puerta a los grandes torneos.
De cara a los próximos meses, la afición estará pendiente del calendario en el que Pacheco buscará sumar puntos para el ranking ATP, con la expectativa de que su progreso continúe abriendo espacio mediático para un deporte que, pese a su historia en el país, ha permanecido en un segundo plano frente a otras disciplinas de mayor tradición popular en México.