"En el Centro Internacional de Agricultura Tropical pudimos comprobar la importancia y el valor que tiene la bioeconomía, la investigación que se requiere, entre otras, además, en el sector agropecuario", señaló Restrepo durante el recorrido por las instalaciones vallecaucanas, que incluyó una parada por las bóvedas de conservación de semillas.
El vicepresidente puso el acento en la dimensión del acervo genético que alberga la sede. "Este es como el corazón de la biblioteca de frijoles más grande del mundo, que está aquí, en Colombia, en Palmira. Son más de 22.000 tipos de frijoles. ¿Esto qué permite? Permite que, con estos frijoles, se pueda hacer innovación", comentó.
Peter Wenzl, líder del Programa de Recursos Genéticos de la Alianza de Bioversity International y el Ciat en Colombia, explicó el propósito central de los laboratorios que integran el complejo, orientados a preservar el material vegetal frente al cambio climático.
"Queremos conservar todas estas semillas durante décadas y congelarlas y conservarlas para el futuro", afirmó Peter Wenzl, líder del Programa de Recursos Genéticos de la Alianza de Bioversity International y el Ciat en Colombia.
La visita se enmarcó en la articulación entre el Gobierno nacional y los organismos internacionales de desarrollo agrícola que operan en la sede. Desde el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación se insistió en que los recursos públicos destinados a biotecnología deben traducirse en beneficios concretos para las zonas rurales del país.
La ministra Claudia Benavides fue tajante al respecto: "Cada peso puesto en la ciencia debe tener un resultado específico en el desarrollo y en el bienestar de las comunidades". En la misma línea, la viceministra de Conocimiento, Innovación y Productividad, Ana Isabel Vargas Salazar, calificó el modelo de trabajo del centro como "un ejemplo maravilloso de lo que es hacer ciencia con impacto, que se traslada, realmente, en compromisos de aumento de productividad, competitividad, conocimiento para el país".
Por parte del Ciat, su directora general y directora gerente para las Américas de la alianza de Bioversity International y el Ciat, Maya Rajasekharan, subrayó el enfoque integral de las labores que se adelantan en Palmira: "Aquí estamos viendo una sinergia entre la agenda de agricultura y ambiente, la ciencia y la tecnología".
El banco genético del Ciat se suma a otras apuestas por la ciencia aplicada al desarrollo rural, en la misma línea de iniciativas como el programa educativo que la Fundación Alquería Cavelier extiende de Cundinamarca a Antioquia. El Ciat, con sede en Palmira desde 1967, forma parte de la red internacional de centros agrícolas que conservan semillas como reserva frente a plagas, sequías y pérdida de biodiversidad, un esfuerzo que el Gobierno vincula a la llamada "Misión Crecer" como eje de su agenda económica.
Al cierre de la jornada, Restrepo resumió la apuesta del Ejecutivo frente al papel del país en el escenario alimentario global: "Con innovación podemos tener esa capacidad de ser despensa del mundo en alimentación y seguir siendo protagónicos en este nuevo escenario de la humanidad".
