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Burnham suprime el IVA de la luz en su primer Consejo de Ministros británico

El nuevo primer ministro del Reino Unido anuncia el fin del gravamen eléctrico y 340 millones de libras contra la indigencia en su estreno en Downing Street.

Por Redacción de El Hemiciclo·
4 min de lectura
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El recién nombrado primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, presidió este martes su primera reunión de Gabinete en Downing Street, donde instó a sus ministros a estudiar «todas las maneras posibles» de aliviar el coste de la vida, según trasladó el propio Ejecutivo.

Burnham defendió que aspira a consolidar un «gobierno que refleje el coste de vida», con el que pretende detener el auge de la extrema derecha y reducir el descontento por el encarecimiento de los precios. El nuevo primer ministro había adelantado algunas de estas propuestas antes de su nombramiento y ha comenzado a materializarlas, un movimiento que profundiza el desplazamiento del laborismo hacia posiciones más intervencionistas en gasto social y fiscalidad energética respecto a la etapa de Keir Starmer.

La rebaja fiscal en la factura eléctrica

La medida más inmediata es la supresión del IVA aplicado a la electricidad doméstica, que hasta ahora se situaba en el 5% y que desaparecerá en octubre de 2026. Según los cálculos difundidos por el nuevo Ejecutivo, el ahorro medio para los hogares rondará las 45 libras anuales, unos 53 euros al cambio actual. La pérdida de ingresos para las arcas públicas se estima en torno a 850 millones de libras, cerca de 1.000 millones de euros, cifra que el Gobierno prevé compensar con la supresión del sistema de identificación digital que había impulsado la anterior Administración de Starmer.

La medida no será de aplicación en Irlanda del Norte, una excepción que el Gobierno atribuye a las obligaciones fiscales derivadas del acuerdo del Brexit, que mantiene a la región bajo determinadas normas de la legislación fiscal de la Unión Europea. El Protocolo de Irlanda del Norte, negociado en 2019 y revisado en 2023 con el Marco de Windsor, alinea a la provincia con parte del mercado único europeo, incluidas reglas del IVA. Para compensar esta asimetría territorial, Downing Street ha anunciado partidas adicionales destinadas a otras medidas contra el encarecimiento de la vida en la región, sin precisar aún su cuantía ni su calendario.

Fondos contra la indigencia

El Gabinete de Burnham se ha comprometido a poner fin a la indigencia en el país y destinará para ello 340 millones de libras adicionales, unos 400 millones de euros, a programas contra la falta de vivienda a lo largo de tres años. Esta partida procederá de fondos no ejecutados del Departamento de Vivienda y pretende extender a todo el país el modelo que el propio Burnham desarrolló como alcalde del Gran Mánchester, cargo que ejerció desde 2017 y en el que impulsó programas para personas sin hogar convertidos en referencia del debate político británico.

La incógnita de la sanidad social gratuita

Antes de su nombramiento, Burnham ya había defendido que la asistencia social debe financiarse siguiendo el principio fundacional del Servicio Nacional de Salud (NHS), es decir, con carácter gratuito y sin evaluación previa de recursos económicos. El primer ministro reiteró este compromiso a su llegada a Downing Street, pero no ha explicado aún cómo se sufragaría un gasto adicional que la BBC cifra en más de 6.600 millones de libras anuales, unos 7.700 millones de euros. La ausencia de detalle sobre la financiación de esta promesa constituye, de momento, el principal frente abierto de credibilidad para el nuevo Ejecutivo.

Descentralización institucional hacia Mánchester

Entre los anuncios figura también el inicio de las obras del llamado «número 10 Norte», una nueva sede gubernamental en Mánchester que albergará departamentos actualmente radicados en Londres. El portavoz de Burnham explicó que el proyecto se financiará íntegramente con presupuestos ya existentes de la Oficina del Gabinete y que no supondrá «ningún coste adicional para los contribuyentes», aunque no se han facilitado cifras sobre el presupuesto total ni la fecha de finalización.

La iniciativa se inscribe en un debate de larga tradición en el Reino Unido sobre la concentración de poder político y económico en Londres y el sureste de Inglaterra, una asimetría que sucesivos gobiernos han intentado corregir desde la devolución de competencias a Escocia, Gales e Irlanda del Norte en 1998.

El gasto en defensa y el objetivo de la OTAN

El nuevo secretario de Defensa, Wes Streeting, señaló que el presupuesto militar aumentará en más de 25.000 millones de libras, unos 29.000 millones de euros, aunque matizó que el compromiso «quedará aún más claro en los próximos meses». El anuncio se vincula al objetivo fijado por la OTAN para 2035, que exige alcanzar un gasto militar del 3,5% del PIB y un 1,5% adicional destinado a seguridad y defensa en sentido amplio, incluidas infraestructuras críticas.

El Reino Unido, miembro fundador de la Alianza Atlántica en 1949, ha mantenido históricamente uno de los presupuestos de defensa más elevados de Europa en términos absolutos, aunque su cumplimiento de los objetivos de gasto acordados en sucesivas cumbres ha sido objeto de escrutinio recurrente en Westminster.

Coste de vida y ascenso de la extrema derecha

El paquete responde a una preocupación explícita por el avance electoral de formaciones de extrema derecha, en un escenario de descontento social por el encarecimiento de la energía y la vivienda que se ha intensificado desde la crisis energética derivada de la invasión rusa de Ucrania en 2022. El precedente histórico más recurrente es el de los gobiernos laboristas de posguerra, que edificaron el Estado del bienestar británico —incluido el NHS, fundado en 1948— como respuesta a la inestabilidad social de la época, marco al que Burnham apela al reclamar un «gobierno que refleje el coste de vida».

Qué viene después

El Gobierno de Burnham deberá concretar en los próximos meses, previsiblemente en la próxima actualización presupuestaria del Tesoro británico, cómo financiará la gratuidad de la asistencia social y qué calendario definitivo tendrá el aumento del gasto en defensa. La oposición conservadora y las formaciones de extrema derecha, que no han emitido aún una valoración detallada de este primer paquete, previsiblemente centrarán su crítica en la sostenibilidad fiscal de los anuncios, mientras el propio laborismo deberá gestionar las tensiones internas entre quienes respaldan el giro social y quienes reclaman mayor disciplina presupuestaria.

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